Se dice que antaño las discusiones en torno a la sospechosa paternidad de los hijos, se solían zanjar afirmando que si la criatura nace en casa es que es de casa; pero (“piensa mal y acertarás”),la Historia está llena de casos de dudosa paternidad. Uno de los mas conocidos es el de la desdichada princesa Juana “La Beltraneja” hija discutida del rey de Castilla Enrique IV apodado El Impotente. Corrían tiempos turbulentos en aquel siglo XV en Castilla y se comentaba que la princesa era en realidad hija de un tal Beltran de la Cueva ( por ello lo de La Beltraneja). El asunto no obstante como muchos otros de la historia no está aclarado por lo que yo se; aunque motivos para dudar de la paternidad del rey si los hubo. Al parecer sufría en mayor o menor medida lo que hoy un poco mas finamente llamamos disfunción eréctil. No menos célebre es el caso de D. Juan de Austria, hermano bastardo de Felipe II (en este caso parece no haber duda alguna). También ha dado mucho que hablar y escribir uno de los hijos de otro rey de España, Carlos IV (ya a finales del siglo XVIII) del que se sospecha y en este caso parece que con bastante motivo que realmente no fue hijo del Rey, si no del todopoderoso ministro y considerado amante de la Reina, María Luisa de Parma, D. Manuel Godoy. Se habló del “indecente parecido” del infante con el ministro.

Aunque en los libros de mi época de estudiante se pasaba muy de puntillas sobre estos asuntos tan espinosos; ahora la diferente mentalidad y el fácil acceso a la información dan pie a que se puedan airear muchísimos casos de reyes, reinas e incluso papas ¡¡quién lo diría¡¡ a los que “se les fue la pinza” y en este caso algo mas.

Tradicionalmente se ha buscado en el parecido físico la referencia para atribuir la paternidad a una persona; pero pese a ser un asunto tan importante no fue hasta el siglo XIX; cuando se realizaron estudios científicos tendentes a buscar las mecanismos que regulan la herencia bilógica y por ello aclarar el tema de la paternidad y maternidad . Los estudios fueron realizados por un fraile llamado Gregorio Mendel que llevó a cabo una serie de experimentos con plantas. Las conclusiones a las que llegó se aplican también a los humanos.

No fue hasta el siglo XX, cuando se concedió a los experimentos de Mendel la importancia debida y hoy su nombre figura en cualquier libro elemental sobre genética y ciencias afines. Las enseñanzas de G. Mendel se resumen en las denominadas tres leyes de Mendel; pero que me en mi opinión y al menos tal y como figuran en el libro que yo he consultado (Ciencias Naturales de quinto curso de bachillerato. Ed. S.M. P. 1968. P.G. Legorburu Igartua y G.Barrutia Larrañaga) no figuran bien explicadas. Por ello intentaré decir lo mismo que el citado libro pero de modo mas comprensible.

Hay que señalar que un carácter (el color del pelo por ejemplo) siempre está presente en un individuo por partida doble (herencia paterna y herencia materna) y que hay caracteres que son dominantes por ejemplo el cabello oscuro sobre el rubio y que hay otros que son equipotentes. El carácter dominante es el que se manifiesta (pelo oscuro); mientras que el otro es llamado recesivo. En el caso de caracteres equipolentes no hay dominio de uno sobre el otro y digamos que la apariencia del individuo es intermedia entre ambos caracteres.

De lo dicho se desprende que de una pareja en la que ambos tengan el pelo oscuro; puede nacer un niño o niña con el pelo rubio. Esto ocurriría si ese hijo recibe el carácter rubio tanto del padre como de la madre. Ya hemos visto que el carácter del pelo rubio si coexiste con el de pelo oscuro; no se manifiesta. No obstante la probabilidad de que eso ocurra es de sólo el 25% como es evidente.

El caso contrario sin embargo no puede darse. Si los padres son ambos rubios es porque ambos tienen en herencia genética el carácter de pelo rubio por partida doble y por ello no hay posibilidad alguna de transmitir a sus descendientes el carácter de pelo oscuro. Este es un ejemplo típico de como los hijos no tienen que parecerse necesariamente a los padres. Pueden heredar caracteres de los abuelos que en los padres no se hayan manifestado.

Esta conclusión es quizá una de las mas interesantes que cabe extraer de las Leyes de Mendel que aunque son un tanto engorrosas las voy a indicar aquí tal y como se explican en el libro ya citado.

1ª Ley

Si se cruzan razas puras, los híbridos de la generación filial todos son idénticos.

2ª Ley

Los genes que son antagónicos (piel lisa o rugosa, color verde o amarillo), no se transmiten nunca juntos si no separados y después se combinan al azar. Por ejemplo al combinar flores rosas cada una tiene su color representado por un gen rojo y otro blanco. Las combinaciones posibles son pues: roj-rojo =flor roja ;blanco-blanco= flor blanca; rojo-blanco = flor rosa y blanco-rojo= flor rosa. Luego tendremos un 25% de blancas, un 25% de rojas y un 50% de rosadas. El color rojo y el blanco son como se ve equipotentes.

3ª Ley

Cuando hay varios pares de caracteres (liso y amarillo por un lado, verde y rugoso por el otro), cada gen es independiente y se disocia de su compañero original al transmitirse, combinándose con los demás de todos los modos posibles. Ejemplo: guisantes amarillos y lisos y otros verdes y rugosos. El amarillo tiene dos genes de amarillo y dos genes de liso. El verde tiene dos genes de verde y dos genes de rugoso, pero en sucesivas combinaciones el carácter amarillo se puede separar del liso y dar lugar a guisantes rugosos pero lisos. En primera generación todos tendrán un gen amarillo, uno liso, uno verde y uno rugoso. Pero como el amarillo domina sobre el verde y el liso sobre el rugoso salen en esta primera generación todos amarillos y lisos. Hay que tener en cuenta recordemos, que hay genes dominantes y otros recesivos.

En la segunda generación se producen las combinaciones al azar de todos los modos posibles. Hay en este caso 16 casos posibles. Solo será rugoso cuando tiene los dos genes de rugoso y verde si tiene los dos genes de verde.

De los 16 casos sólo en uno se dan dos verdes y dos rugosos (guisante verde y rugoso).Hay tres casos de verde y liso, tres casos de amarillo y rugoso y el resto 9 son lisos y amarillos. Inserto como imagen una tomada del libro en cuestión (pag 210).

Rogelio Meléndez Tercero

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