El título o el tema del presente artículo mas bien parece adecuado para un programa de religión que para uno de Ciencia; pero así son las cosas. Yo no tengo interés en ocuparme del campo que pertenece a los curas con los que siempre me he llevado bastante bien, pero la Ciencia también se ocupa de cuestiones que tienen que ver con la Religión. Veamos.

Hace muchos años que tengo un libro de bolsillo titulado: “Historia del tiempo” cuyo autor es el célebre Stephen W. Hauking, entre cuyos temas aborda uno dedicado al llamado Principio de Incertidumbre. Es un asunto que sin duda alguna interesa a todos y es mas ha interesado a los humanos desde la mas remota antigüedad. Baste recordar a los célebres augures de la Antigua Roma, que eran una especie de adivinadores oficiales. Hoy día sigue habiendo personajes que con mas o menos éxito se dedican a conocer o adivinar el futuro. Encontrar horóscopos en periódicos o revistas es todavía algo cotidiano.

Desde una perspectiva científica el futuro también se determina, pero,…en términos de PROBABILIDAD matemática y nada mas. Se aplica este cálculo a muchas facetas de la vida cotidiana, desde la previsión meteorológica hasta la posibilidad de que un río se desborde. S. W. Hawking cuenta en el libro precitado que a principios del siglo XIX el célebre científico francés Laplace sugirió que el Universo era completamente determinista. Por ejemplo se puede saber con enorme precisión la posición que en un futuro más o menos lejano tendrá un planeta, si sabemos con rigor su posición actual y otros datos. Laplace sospechó que esto sería aplicable a todo evento futuro, incluido el comportamiento humano. De ser cierto esto se habría hecho realidad uno de los sueños de los humanos: conocer el futuro con la misma exactitud con que se conoce el pasado. Sería una auténtica revolución. Podríamos saber el resultado de un partido de fútbol e incluso en que momento se marcarían los goles antes de que el evento deportivo tuviera lugar. Se podría saber de antemano el resultado de unas elecciones e incluso también el momento de nuestra propia muerte,……..

En cualquier caso lo cierto es que el propio Hawking, expone una serie de razones por las cuales por mucho que avance la Ciencia será imposible conocer el futuro como se conoce el pasado. Entre estas el hecho de que por ejemplo la posición de un electrón en un átomo sólo se puede conocer en términos de probabilidad, que es a lo que se refiere esencialmente el Principio de Incertidumbre (llamado también de Heisenberg). Por otra parte cualquier medida u observación que realicemos sólo nos permite conocer la realidad con precisión suficiente a efectos prácticos; pero siempre con un margen de incertidumbre. Por ejemplo si en una longitud de 100 m. cometemos un error de 3 cm. esto es un 0,03 por ciento (lado de una finca por ejemplo); habremos realizado una medida muy aceptable a todos los efectos prácticos; pero en una distancia de cientos de millones de kilómetros (distancias manejadas en viajes espaciales por ejemplo), un error de este tipo dudo que sea admisible. Lo mismo que ocurre con el espacio ocurre con el tiempo.

Lo mas importante que cabe deducir del Principio de Indeterminación, es que sugiere la posibilidad de que una de las leyes que gobiernan el Universo sea la casualidad. En este caso podemos llegar a la conclusión de que conocer el futuro como se conoce el pasado; es imposible para los humanos (por supuesto); pero también para cualquier ente sobre-humano. ¡¡Aquí está el punto clave¡¡. Parece ser que Einstein y algunos otros célebres científicos de su época (Schrödinger, Dirac, Heisemberg); hablaron mucho de este asunto; pero según nos cuenta S.W. Hawking en el librito señalado, “Einstein nunca aceptó que el Universo estuviera gobernado por el azar” o dicho de otro modo no aceptó que el Universo fuese como un barco sin timón. Su opinión y muy en contra de otros colegas se resume en una frase célebre: “Dios no juega a los dados”. Obviamente este no es un razonamiento científico, ni razonable pues se fundamente en dos creencias; la primera en lo que hace Dios y la segunda en la existencia misma de Dios.

¿ES EL UNIVERSO UN BARCO SIN RUMBO?

Llegamos pues al nudo del problema. Si el Universo está gobernado por el azar todas esas verdades de fe que nos dicen lo que nos espera a cada uno de nosotros y a la Humanidad en su conjunto (Juicio Final, Cielo, Infierno,…) sin duda alguna han deponerse en entredicho. Cuando yo era niño el cura de mi pueblo de vez en cuando llegaba a la escuela y mandaba al maestro irse, para poder enseñar a su antojo la Doctrina Cristiana y cosas similares. Entonces nos hablaba por ejemplo de las llamas eternas, en las que podríamos acabar si no andábamos por el camino correcto. Supongo que el cura nada sabía del Principio de Incertidumbre y menos aún los niños que estábamos aprendiendo a leer escribir y otras cositas mas todas muy elementales. Así pues nos limitábamos a escuchar y punto; incluso hasta creo que agradecíamos la visita del sacerdote; porque en aquellas épocas los maestros solían enseñar con mano bastante dura. Así eran las cosas; pero si alguien le hubiese hablado al cura de la posibilidad de que el futuro quizá no lo conozca ni Dios, (suponiendo que exista), se hubiese armado la “marimorena” en la escuela.

Sin embargo muchos años después (en 1999), cuando yo ya sabía algo del Principio de Indeterminación, me tocó inaugurar el Parque Solar Didáctico de Bembibre. Dada la naturaleza de esta obra y como diseñador y director de la misma debía pronunciar el correspondiente discurso en la ceremonia inaugural. Como eran fiestas en Bembibre; se esperaba la asistencia de mucho público (como así fue), autoridades y demás. Hace ya bastantes años que aquello ocurrió y quizá haya algún detalle que cabría matizar en lo que ahora contaré, pero en lo esencial creo que no.

Justamente el día anterior a la ceremonia de inauguración me enteré que a la misma asistiría el párroco de San Román (en cuyo término anejo se halla el Parque) y entonces revisé el contenido del discurso que pensaba pronunciar para eliminar o suavizar en el mismo aquellas ideas y/o expresiones que pudiesen resultar molestas para una persona que junto conmigo iba a inaugurar la magnífica obra. La Ciencia no pocas veces ha colisionado con la Religión y yo pienso que por encima de todo hay que ser cortés Pese a todo el cura advirtió al parecer que en mi discurso, algo que podía chocar con las creencias religiosas y cuando le tocó intervenir a él, además de bendecir la obra , elogiarla y dirigir unas palabras a los asistentes; se dirigió directamente a mí para decirme, (en tono cordial eso si) que le gustaría debatir conmigo en torno a las ideas de Hawking, porque aunque él era un hombre de religión también le gustaba meditar en torno a las cuestiones científicas.

Ese debate jamás tuvo lugar (ni lo tendrá porque creo que desgraciadamente el sacerdote ya falleció) y el asunto quedó ahí. También hace ya muchos años que falleció el párroco de mi pueblo que iba a la escuela y por tanto si existe otra vida tras la muerte, ambos podrán haber comprobado lo que hay o no hay. No obstante no me consta que ni el uno ni el otro hayan aclarado esta cuestión así pues “ni so, ni arre”. La fe en definitiva es una cuestión que depende de la decisión personal de cada cual.

Si algún científico demostrase que alguna de esas verdades del credo religioso es verdad, dejaría de tener sentido la fe; ya que esta es por definición creer lo que no se puede demostrar y por otra parte es verdad que la Ciencia, no lo sabe todo, (ni mucho menos) y a veces se equivoca. En definitiva que si alguien decide creer, pues que Dios le bendiga y si decide lo contrario,…..pues también. Yo tengo amigos creyentes y no creyentes; pero todos son por encima de todo amigos. Adjunto una imagen de Einstein, tomada de la Red (Comic Vine).

Rogelio Meléndez Tercero

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