Llega el verano, el calor aprieta y la sequía promete ser severa. Ya podemos prepararnos para una época en la que la búsqueda de agua será un problema. Esto no es nuevo. Desde los más remotos tiempos los humanos hemos padecido los efectos de la escasez de lluvias. Creo que ya La Biblia habla de este asunto.

Yo desde hace muchos años he hablado y escrito mucho sobre el tema. Lo hice porque descubrí con cierto asombro que un problema tan serio como es la búsqueda de agua (sobre todo agua subterránea);se sigue abordando en pleno siglo XXI, como ¡¡se hacía en la Edad Media¡¡. Entiendo que la obligación moral de quienes hemos podido estudiar (a menudo gracias al esfuerzo de nuestros padres), es dar a conocer a la sociedad lo que sabemos, sobre todo si esto sirve para solucionar problemas muy importantes. La búsqueda de agua subterránea es uno de estos. Se no obstante que la labor de divulgación científica no surte efectos inmediatos, como me comento hace algún tiempo un profesor de la Universidad de Salamanca (Francisco Javier Sánchez San Román). Por ello insisto una y otra vez en este asunto aún a riesgo de que se me pueda tildar de ser un pesado. Vamos “al grano”.

La idea de que el agua subterránea discurre por el interior del terreno, igual que lo hace por la superficie; es decir por ríos y arroyos subterráneos es un disparate; pese a que estar firmemente arraigada en las creencias populares. Por ello esa idea de que ciertas personas en virtud de “ciertos poderes”; o ciertas habilidades; son capaces de detectar esas corrientes subterráneas de agua, es un disparate. No se puede detectar algo que no existe. He sido testigo de situaciones realmente esperpénticas en este sentido; pues incluso personas con formación técnica, ¡¡creen en esta idea tan alejada de la realidad¡¡. Hasta tal punto llega el asunto que en más de una ocasión recurrí al Colegio Oficial de Geólogos y a otros organismos oficiales; para exponer este problema. Pienso que los geólogos y otros profesionales somos quienes tenemos la obligación de abrir los ojos a la sociedad; ya que no en vano una de las tareas de la geología (Hidrogeología); es buscar agua bajo el suelo; siempre eso si a partir de medidas y datos numéricos y cálculos físico-matemáticos concretos.

Soy consciente no obstante de que las personas que creen en esas corrientes de agua subterráneas y en la capacidad de detectarlas mediante péndulos, varillas u otros instrumentos (siempre instrumentos de equilibrio inestable); obran de buena fe y es mas muy a menudo da la sensación de que en efecto aciertan. Por otra parte la idea de las corrientes subterráneas iguales a las de la superficie del terreno, es tan sencilla que se entiende a la perfección. Sin embargo cuando hace unos 40 años yo estudié en la Universidad Complutense de Madrid (Facultad de Ciencias Geológicas), las asignaturas que se ocupan de estos menesteres (Hidrología e Hidrogeología); se impartieron durante dos cursos, es decir implicaron muchas ,muchísimas horas de explicaciones y partiendo siempre de unos conocimientos previos de física, matemáticas y geología, que también lleva su tiempo asimilar y comprender. Si en el bar del pueblo tengo que explicar todo esto a algún vecino mientras me tomo una copa, debería tomar tantas copas que terminaría con una “borrachera como un piano”. Es sencillamente imposible explicar en unos pocos minutos e incluso en unas pocas horas o días como se busca agua subterránea siguiendo métodos racionales y científicos.

No obstante, si lo he intentado utilizando con cuantos medios he podido. En la Red aún es posible seguir la pista de parte de los artículos que he escrito al respecto. El tema es tan amplio que se pueden escribir, (se han escrito); libros enteros sobre este tema. Por todo ello lo único que ahora haré no es repetir lo que ya otras veces he dicho, si no hablar de una técnica muy novedosa que existe para buscar agua subterránea. Me refiero a los denominados sondeos de resonancia magnética o técnica de resonancia magnética protónica.

RESONANCIA MAGNETICA PROTONICA

Se denomina así a un método de búsqueda de agua subterránea que es conocido desde el principio de los años 80 del siglo pasado. Fueron técnicos rusos los pioneros en este campo de investigación del agua subterránea (Semenov .1987). Este método tiene la particularidad de que permite detectar directamente la existencia de agua en el subsuelo. Los estudios hidrogeológicos convencionales manejan una serie de datos físico-matemáticos y geológicos expresados de modo numérico que permiten saber a que profundidad se puede encontrar agua en el subsuelo y los caudales que es posible extraer del mismo; pero partiendo siempre de observaciones de manantiales, pozos o sondeos de la zona objeto de estudio; además claro está de una serie muy extensa de datos más.

Lo que este método detecta es el agua que se encuentra en el subsuelo dispersa y ocupando los huecos y fisuras que hay en el mismo en zonas que a veces son muy extensas. No detecta corrientes de agua porque estas por norma general sólo se producen cuando se excava un pozo, un sondeo, o algo similar como puede ser una galería minera. Esas corrientes antes de efectuarse tal labor no existen y tras la apertura de esa labor pueden verse alteradas en función del bombeo de agua que se efectúe. Es bien sabido que cuando en un pozo deja de extraerse agua esta alcanza un nivel en el que estabiliza y permanece prácticamente inmóvil.

Para realizar este tipo de sondeos lo que se hace no es ningún tipo de agujero, calicata, pozo o algo similar en el suelo. La técnica consiste en desplegar por el suelo una antena que sirve para enviar al interior del terreno, una señal electromagnética. Esta señal una vez que penetra en el subsuelo retorna a la superficie donde es recogida por instrumentos adecuados donde queda registrada. A partir de esos registros se detecta la presencia de agua. La verdad es que jamás he visto aplicar esta técnica y mis conocimientos sobre el asunto son muy escasos. Si se que desde hace muchos años una de las técnicas para buscar agua en el subsuelo consiste en realizar sondeos eléctricos que básicamente consisten en inyectar una corriente eléctrica al suelo en un punto y tratar de recogerla en otro. El paso de la corriente eléctrica a través del subsuelo proporciona datos que pueden ser de interés para evaluar las posibilidades de hallar agua; pero no para detectar directamente al agua. Los sondeos eléctricos lo que hacen es señalar diferentes características del terreno que hay bajo el suelo; pero no concretamente si hay o no agua. Señalan las posibilidades de que pueda haberla; pero nada mas.

En cualquier caso yo no soy la persona indicada ni para hablar de sondeos eléctricos; ni para hablar de sondeos de resonancia magnética; porque conozco muy poco de los detalles inherentes a este asunto. Esto (sobre todo los sondeos de resonancia magnética) son técnicas muy novedosas que sólo los especialistas en estos temas conocen. En todos los ámbitos del conocimiento humano a medida que pasa el tiempo se van produciendo avances. Hay muchos asuntos sobre los que hace algunas décadas se sabía muy poco y actualmente pueden servir de base para escribir un libro. El progreso científico siempre ha sido así.

No obstante, por lo que a la búsqueda de agua subterránea respecta, la verdad es que conocimientos de los siglos XVIII y XX; aún siguen siendo muy utilizados. Por ejemplo las enseñanzas de científicos como Bernouilli, Darcy. Por otra parte ya durante el siglo XIX (Dupuit- Thiem) otros investigadores desarrollaron fórmulas matemáticas para saber como desciende el agua en el subsuelo en el entorno de un pozo o sondeo al realizar extracciones de la misma. Estas ideas parten de la base de que el agua se halla en el interior del terreno ocupando extensas zonas en los poros y huecos del mismo (como en una esponja); pero no circulando como lo hace por la superficie. Por otra parte hay que señalar que el agua en el subsuelo se mueve de modo muy muy lento, mucho más lento que en superficie y además no lo hace siguiendo unos cauces concretos si no siguiendo caminos muy diversos y difuminados por el interior del terreno. Las líneas de corriente que se dibujan en los libros son líneas virtuales que sirven a efectos de cálculo, pero las trazas reales de una partícula de agua y menos aún de miles de estas no se señalan y no se hace así porque a efectos del cálculo no es preciso determinar el movimiento de cada partícula de agua si no el del conjunto de las que circulan por zonas de terreno mas o menos extensas. En definitiva que hay una serie de conocimientos que son ya relativamente antiguos; pero que aún son ignorados por gran parte de la sociedad. Para que esto sea así es preciso divulgar el conocimiento científico, que es justamente lo que yo intento hacer en este y otros artículos semejantes.

Hay también otros modos de hacerlo. En julio del año 2013; en colaboración con la Asociación “Aragonito Azul” y el Ayuntamiento de Bembibre junto con Roberto Matías Rodríguez impartí una conferencia en la Casa de las Culturas de Bembibre para explicar este tema de la búsqueda de agua: no se si serviría de mucho. Me temo que no y por ello es preciso insistir en el tema porque es evidentemente muy importante. Aquí adjunto el cartel que entonces se hizo para anunciar la celebración de esta conferencia.

Rogelio Meléndez Tercero

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