En todos los tiempos y los lugares les ha tocado a muchas personas vivir situaciones que se recuerdan toda la vida. Millones de personas, que vivieron en El Bierzo y en otras zonas de España, Portugal y Norte de África, sintieron esa sensación en la mañana del sábado día 1 de noviembre de 1755, festividad de Todos Los Santos. No se que harían aquella mañana la mayoría de los habitantes de nuestra comarca, supongo que como en otras partes de España, rezar o asistir al menos a ceremonias religiosas. Lo que ocurrió bien pudo servir para que los clérigos de la época “se pusiesen las botas”, advirtiendo a los fieles de la necesidad de pensar en la muerte, en la vida futura, en el poder de Dios, en el Fin del Mundo y otras cuestiones similares.

Por lo que yo he podido averiguar entre las 11 y 11 y cuarto de la mañana (según el horario que hoy utilizamos) en prácticamente toda España (incluyendo a El Bierzo por supuesto) sucedió algo que mas de uno consideró que era el principio del Fin del Mundo del que tanto hablaba y habla la Iglesia: un espectacular movimiento sísmico que se prolongó durante unos 6 ó 7 minutos. No fue un movimiento continuo. Hubo al parecer tres sacudidas separadas por dos breves interrupciones de aproximadamente un minuto, cada una.

Se da la circunstancia de que el Gobierno de la época tuvo la genial idea de preguntar a las autoridades locales de toda España lo que presenciaron aquella mañana y gracias a esos testimonios sabemos muy bien que sucedió: un terremoto descomunal y muy excepcional (para suceder en Europa y mas en concreto en España), que aunque tuvo su epicentro al SO de Portugal se sintió en otras muchas partes. Un suceso similar se estima que lo mas probable es que se repita a intervalos de una media de 500 ó 600 años. En el caso de El Bierzo es sin duda alguna el movimiento sísmico mas intenso del que hay registro histórico bien documentado. Están recogidos y publicados informes (testimonios de la época) de lo que sucedió en Astorga, Villablino y Ponferrada, en un extenso y excelente estudio realizado en el año 2000, por José Manuel Martínez Solares (análisis sismológico) y Fernando Rodríguez de la Torre (investigación de archivos).

Por estos y otros datos podemos tener una idea bastante exacta de lo que sucedió. Dada la intensidad con la que fue sentido en El Bierzo (entre V y VI en la escala M.K.S.) ,tuvo que ser percibido por todas las personas. Se debieron observar los fenómenos siguientes: vibraciones y desplazamientos bruscos y extraños de objetos. Caída de estatuas de las iglesias y otros objetos. Movimientos en los árboles en ausencia de viento. Es casi seguro que algunas campanas comenzaron a tocar solas. Cambios en niveles de agua de pozos y otras masas de agua (ríos, lagunas). En un lago (supongo que el de Carucedo se formo una ola de unos 2 metros de altura).Turbidez en fuentes, ruido sísmico (no solo debido a objetos que se mueven si no al paso de ondas sísmicas a acústicas transmitidas por el aire); la consecuencia final fue sin duda una serie de daños en edificios. El Corregidor de Ponferrada afirmo que “en todo este Partido”; no hay persona que no hable del fenómeno. Añade que las personas están atemorizadas y se dedican a rezar y realizar penitencia; aunque también señala que no hubo “desgracia ni quiebra mayor”. Debe referirse a que no hubo muertos, aunque algún herido es muy posible que si a tenor de lo que ocurrió en Astorga, donde su catedral fue seriamente dañada. Por todo ello no disimula su gratitud a Dios y a la Virgen de la Encina a la que consideraban por lo visto la herramienta mas eficaz para prevenir desgracias. Era una reacción lógica dada la época máxime si tenemos en cuenta que en fechas posteriores al 1 de noviembre se sintieron nuevos temblores en El Bierzo (lo que hoy llamamos réplicas).

Por razones de espacio no puedo entretenerme con mas detalles; pero el temblor en El Bierzo se percibió de modo similar a como se sintió en la localidad de Chinchilla (Albacete) donde tuvo lugar un suceso muy curioso o “simpático” visto ahora. Resulta que unas viudas estaban en la iglesia junto a las tumbas de sus difuntos maridos (era práctica común en la época enterrar en las iglesias) y al comenzar el terremoto tuvieron la sensación de que las tumbas de sus esposos se abrían y pensaron que eran estos los que querían pedirles a ellas oraciones y sufragios. Total que algunas cayeron desmayadas y otras salieron corriendo asustadísimas. Así lo cuenta Fernando Rodríguez de la Torre al escribir sobre los efectos de este terremoto en la provincia de Albacete.(Año 1980.Centro de Estudios de castilla-La Mancha)

En definitiva. Si hubiese que definir lo que ocurrido aquel día en muchas partes de España y lógicamente también de Portugal, el título de este artículo (“Pánico en las iglesias”), sería el mas adecuado.

EL CONOCIMIENTO ACTUAL

No obstante lo que yo quiero destacar es que ahora 260 años después podemos conocer lo que realmente sucedió y porqué con un nivel de detalle muy superior al de los asustados, creyentes y muy poco instruidos habitantes de 1755. Puede parecer sorprendente, pero así es. Entonces la única explicación la buscaban en la Religión (era creían un aviso que Dios tuvo a bien hacer);pero hoy la física, las matemáticas y la geología ofrecen una explicación mas racional y mas coherente. No obstante la fe es asunto de cada cual. Hoy sabemos que toda la zona del Norte de África se está desplazando (desde hace millones de años) lentamente hacia la Península Ibérica. La velocidad media de convergencia de placas es de 4 milímetros al año. Esta situación provoca frecuentes terremotos en esa zona. Excepcionalmente algunos muy fuertes como el del 1 de noviembre de 1755.

De nuevo por razones de espacio me es imposible hacer una exposición larga de detalles concretos; pero a modo de simple ejemplo diré que su magnitud fue de 8,5 en la escala de Ritcher y que una falla con una pendiente de unos 40º que se movió bruscamente entre 6,5 y 32 m. en una longitud de entre 100 y 250 Km. Fue el detonante del suceso. Lógicamente esta falla está situada en el fondo del mar a una profundidad de entre 20 y 30 km. Esto provocó que una “capa” de agua de 4,2 Km. de espesor (profundidad del mar en la zona) y de muchos kilómetros de superficie se moviese bruscamente hacia arriba provocando un enorme maremoto o tsunami, que asoló las costas meridionales de Portugal y España.

En todo caso como “el saber no ocupa lugar” siempre se puede intentar conocer mas en detalle lo que ocurrió. Es bien sabido que al ocurrir un movimiento sísmico el suelo se mueve adelante y hacia atrás (ondas longitudinales) y también hacia arriba y abajo (ondas transversales). Esto supone que los cimientos de una pared se moverán así lo que en definitiva produce los daños o incluso el derribo de las edificaciones. ,pero ¿en que medida se produce ese movimiento?. Esto se conoce como amplitud de las ondas (sísmicas en este caso).No es lo mismo un desplazamiento de menos de un milímetro que varios centímetros. No es lo mismo tampoco que ese desplazamiento se produzca en menos de un segundo a que lo haga en varios segundos. Pues este es un asunto que tengo que analizar y lo haré entre otras razones porque cuando voy a la iglesia de mi pueblo, siempre me fijo en una fila de arcos con sus columnas que la recorren de un extremo al otro y que están claramente “desplomados”. Es posible que algo haya tenido que ver en todo esto, este movimiento sísmico conocido como el Terremoto de Lisboa. Si llego a conocer la amplitud de las ondas sísmicas que aquel día 1 de noviembre de 1755 pasaron por la iglesia quizá algo pueda aclarar al respecto.

Termino señalando que aunque en la Red hay muchas imágenes sobre este terremoto; he decido escoger esta que apareció en el diario “El Norte de Castilla” (27-2-2015) y corresponde a las huellas que aún se conservan en la catedral de Segovia de aquel suceso. Es prácticamente seguro que en El Bierzo también quedan huellas similares que habría que buscar.

Rogelio Meléndez Tercero

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