La proliferación de medios de difusión y el acceso cada vez mas sencillo a todo tipo de información; hacen que fenómenos que hace escasos años pasaban inadvertidos para casi todo el mundo, sean actualmente objeto de amplia difusión. Uno de estos es el conocido como “lluvia de estrellas”.

Lo primero que hay dejar bien claro sobre este tema es que jamás ha caído una sola estrella sobre La Tierra, que jamás las estrellas se han visto desplazarse por el cielo como las gotas de copiosa lluvia y que jamás las estrellas se han visto moverse como si fuesen por ejemplo abejas en un enjambre. Esto quiere decir que aún en noches apropiadas es muy difícil, yo diría que imposible ver en un segundo una cantidad de estrellas moviéndose tal y como se refleja en la figura que acompaña este texto. En esta imagen aparecen mas de 10 “estrellas” moviéndose. Siendo muy optimistas hay que suponer que si vemos 10 estrellas de este tipo en 5 minutos ya es bastante. La imagen está tomada de una página de la Red (Orlando Oliveros. México.Puebla. El Universal Unión)

Lo que hoy sabemos sobre astronomía y más aún sobre el origen y evolución del Universo indica que es imposible que una estrella caiga sobre La Tierra, sencillamente porque las estrellas son mucho mayores (en general) que La Tierra. Por otra parte los movimientos observados desde hace siglos en las estrellas no son similares a los de las gotas de lluvia en la atmósfera, ni a los de las abejas de una colmena. Se da la circunstancia además de que al mirar al cielo y muy al contrario de lo que ocurre cuando miramos los paisajes de La Tierra, lo que vemos no es la posición actual o el movimiento actual de las estrellas si no las posiciones y los movimientos de tiempos pasados, años, siglos o milenios.

La imaginación, ciertas creencias muy arraigadas y una falta de mentalidad racional y científica han hecho creer a nuestros antepasados que las estrellas se podrían mover en el firmamento como las abejas en un enjambre. Pienso que ciertos pasajes de La Biblia repetidos una y otra vez durante siglos en las iglesias cristianas tienen bastante que ver con esto. Recuerdo muy vagamente como en mi infancia, una señora ya mayor de mi pueblo contaba que en cierta ocasión las estrellas se habían movido en el cielo como si fuesen a chocar unas contra otras. Esto no es mas que producto de la imaginación y de épocas en las que se consideraba que las estrellas eran diminutos puntos de luz (¿velas o antorchas quizá?), colocadas en una bóveda que rodeaba a La Tierra y que estaba girando en torno a ella.

Los antiguos griegos que eran bastante espabilados, ya sospecharon que las estrellas no podían caer del cielo, porque el número de estas permanecía inmutable pese a las frecuentes “lluvias de estrellas” (se producen todos los años). Por otra parte en el siglo XV un estudioso Nicolás de Cusa, ya señaló que las estrellas eran en realidad soles que se hallaban a enormes distancias de nosotros motivo por el cual se veían como simples puntos de luz. Sin embargo pese a todo hasta hace escasos años (¿quizá aún hoy día?); muchas personas creían que en efecto las estrellas se podrían mover como las ramas de un árbol tal y como dice La Biblia.

LO QUE REALMENTE CAE A LA TIERRA

Si desde una altura suficiente (muchos kilómetros de altura) dejamos caer un trozo de ladrillo por ejemplo de modo que este atraviese la atmósfera a gran velocidad (mas de 15 km/s. por ejemplo),el rozamiento con el aire provocará un calentamiento tal de ese ladrillo que pronto comenzará a emitir luz e incluso lo mas probable es que se volatilice por completo, es decir se convierta en un gas que se diluirá en la atmósfera sin llegar al suelo nada. Lo que se vería en la noche sería un simple destello luminoso durante breves décimas de segundo en general. Es lo que se conoce como una estrella fugaz.

Este tipo de fenómeno puede contemplarse en cualquier noche del año; pero hay ciertas épocas en las que el número de estrellas fugaces es notoriamente elevado y entonces decimos que se produce una lluvia de estrellas, porque en efecto a simple vista parece como si una estrella se moviese a gran velocidad cayese al suelo; aunque desaparece de nuestra vista antes de verla tocar tierra. En torno al 10 de agosto (festividad cristiana de San Lorenzo); se puede contemplar este fenómeno. Los objetos que en estas fechas cruzan la atmósfera no son evidentemente trozos de ladrillo, si no restos que algún cuerpo celeste ha dejado en la parte del Sistema Solar por donde La Tierra se mueve en estas fechas. Al parecer se trata de restos dejados por el cometa Swuif-Tutle.

El tamaño de las partículas que causan las llamadas lluvias de estrellas, oscila entre una décima de milímetro (un grano de azúcar) y algunos centímetros (tamaño de una nuez por ejemplo).En general se consumen totalmente por encima de los 50 km de altura, debido a que se convierten en vapor, lo cual no deja de ser una suerte, ya que un proyectil así cayendo al suelo podría causar evidentes y graves daños. No obstante si el tamaño de alguna de estas partículas es grande (meteoroide); la fricción con la atmósfera no es suficiente para volatilizarlo. Así pues algunos llegan al suelo, lo que suele ocurrir cuando su masa inicial es superior a 1 kg. y son de consistencia rocosa o metálica. En estos casos su tamaño es como el de un puño aproximadamente y se trata pues de un fenómeno que no es exactamente lo mismo que una lluvia de estrellas.

El hecho de que estos fenómenos sólo se observen con gran notoriedad en ciertas épocas del año, es debido a que la Tierra gira en torno al Sol y a lo largo del año pasa por ello por diferentes zonas. Cuando lo hace por una en la que abundan restos de materia cósmica, se percibe un notable incremento de estrellas fugaces. Esta es una de las varias razones que cabe esgrimir, en el ancestral debate en torno a la cuestión de si es la Tierra la que gira en torno al Sol o viceversa.

Como complemento cabría señalar que todas las estrellas que vemos a simple vista pertenecen a nuestra galaxia (La Vía Láctea) y que al igual que el Sol (una estrella mas);están girando en torno al centro galáctico pero lo hacen a una velocidad que dadas las enormes distancias que nos separan de ellas resulta inapreciable a simple vista. Sin embargo en el siglo XVIII ya los científicos de la época al comparar la posición que observaron de algunas estrellas y compararla con la indicada por los antiguos griegos se percataron de que sus posiciones no son inmutables.

LA LEYENDA

A simple vista esas estrellas fugaces, parecen provenir de la constelación de Perseo y por eso se les da el nombre de Perseidas. La Iglesia Católica celebra el 10 de agosto la fiesta de San Lorenzo, un santo que vivió en la época del Imperio Romano y que precisamente un 10 de agosto murió quemado vivo en una parrilla, según relatan las antiguas crónicas. Puesto que la máxima frecuencia de estrellas fugaces, se produce como hemos señalado en torno al día 12 de agosto, la mentalidad cristiana de hace siglos, no tuvo inconveniente en relacionar esas brillantes luces en el cielo nocturno con las lágrimas de San Lorenzo.

Es evidentemente una creencia sin fundamento científico, como también lo es la de quienes en nuestra época consideran que hay que pedir un deseo al ver una “lagrima de San Lorenzo”, para que nuestro anhelo se cumpla. Pero bueno yo no entro en cuestión de creencias. La explicación científica es asunto diferente y es esta la que justamente he pretendido ofrecer a los lectores.

Rogelio Meléndez Tercero

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