Colas interminables en San RománLos mineros cortaron esta mañana la autovía A6 a la altura de San Román de Bembibre durante dos horas para reivindicar el pago de sus nóminas y estabilidad en el sector. Pero no se trata de la única medida de presión. En Tremor de Arriba un grupo de 14 mineros han iniciado esta mañana un encierro indefinido en el pozo Casares hasta que los trabajadores cobren las nóminas de julio y agosto.

El pasado jueves comenzó la primera acción de protesta, aunque en aquella ocasión fueron solo los trabajadores de Brañuelas quienes salieron a la calle. Incluso se escuchaban voces críticas por el número de trabajadores que secundaron la protesta. Pero en esta ocasión ha sido todo el sector minero el que ha parado en los tajos anunciando medidas contundentes hasta que haya una solución efectiva.

Poco antes de las 11 de la mañana los mineros pararon a los primeros vehículos en ambos sentidos. Dos horas después se dirigieron hacia el local de los sindicatos, donde analizarían la situación. Habrá más medidas de protesta, pero los representantes sindicales no han querido avanzar dónde se producirán. Previsiblemente las siguientes acción serán frente a las oficinas de Uminsa, en Ponferrada.

Por el momento permanecen encerrados 14 trabajadores en el pozo Casares. Un encierro indefinido hasta que haya una solución al problema, según la voluntad de los encerrados. De esta forma pretenden poner de manifiesto la delicada situación que vive la minería del carbón, sobre todo en lo que afecta a las cuencas bercianas, y la difícil situación de los trabajadores con demoras continuadas y escasas garantías sobre cuándo cobrarán regularmente.

Y es que desde el pasado mes de febrero sólo han sido parches. Con el encierro de tres representantes de los trabajadores en las oficinas de Viloria, en Torre del Bierzo, así como otros encierros en otros tajos de la comarca y la vecina Laciana, las partes habían acordado una cierta estabilidad con la intervención del Gobierno que aseguraba a los empresarios un cupo mínimo de almacenamiento estratégico de carbón que iba a garantizar, siempre en la teoría, el pago de las nóminas.

Aunque los representantes sindicales aceptaron los acuerdos, se escucharon varias voces discordantes de trabajadores que criticaban que se trataba sólo de un parche y no de una solución.

No sin problemas de liquidez aparentemente puntuales los trabajadores volvieron a sufrir retrasos en los pagos de sus nóminas. Con el inicio del verano, sin el Real Decreto del Carbón aprobado la situación comenzó a empeorar paulatinamente.

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