Numerosas personas acudieron a recibirles a San RománPoco antes de las 5 de la tarde, la Marcha Negra entraba en San Román. A paso lento según marcan unos pies ya cansados por el recorrido, pero con el ánimo de las cuencas mineras que les invitan a seguir adelante y no rendirse en su largo recorrido, quizá hasta León, quizá hasta Madrid. Y Bembibre no perdió la oportunidad de recibir a los mineros con una cálida acogida desde el primer momento, en una rotonda de San Román abarrotada por el gentío, expectante por la llegada.

Aclamados por la población, los mineros lanzaron sus consignas “aquí están, estos son los que sacan el carbón”, o “guerra, guerra, guerra” alzando sus manos y cachas ante la reivindicación que acercaron esta tarde a Bembibre.

Los que se desplazaron hasta San Román no dudaron en recorrer con ellos el trayecto hasta la plaza Mayor. Prácticamente en cada esquina había alguien dispuesto a unirse o dar ánimos a la Marcha Negra que protagonizan 200 mineros de las cuencas de la provincia.

Con cara cansada que resplandecía cada vez que un ciudadano anónimo infundía ánimos, tomaron rumbo a la plaza Mayor donde les esperaba una cálida acogida. Como viene siendo habitual es difícil ofrecer un número aproximado de asistentes. Nadie dice que menos de 3.000 personas.

Desde el balcón del Ayuntamiento, el alcalde, que invitó a los asistentes a entonar el himno minero de Santa Bárbara introduciendo la letra, no dudó en calificar a los mineros como “héroes” y les recordó que “vendrán días peores”. Pero “os pido que no desfallezcáis porque tenéis que llevar la verdad a su destino”.

Crítico con una Europa escéptica respecto al carbón, el alcalde les dijo que “sois el más allá de las cuencas mineras, la esperanza de que haya un mañana”, recordando sus palabras de la primera Marcha Negra en 1992, “sois el ejército que reconquistará el trabajo que pretenden quitarnos”.

Entre continuas interrupciones por los aplausos y gritos de los mineros, el recuerdo a los trabajadores en huelga de hambre y los encerrados de Casares provocó un grito unánime “sois los mejores”.

La Marcha Negra siguió en dirección a los pabellones de deportes donde los mineros podrán descansar y compartir con sus gentes el resto del día hasta mañana. De hecho, a partir de este momento llega el tramo más difícil de la marcha. Hasta ahora, los que más o los que menos estaban cerca de casa. Una proximidad que se comenzará a perder en su marcha hacia León.

Pero “con la unidad de todos los compañeros y la gente que sale a la calle no nos importa sufrir”, aseguraba uno de los mineros en Bembibre, sensación que comparten los cerca de 200 componentes de la Marcha Negra.

 

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