Un momento de la salida de los mineros del pozo Casares

Después de 25 días de asedio, los siete mineros que mantenían el encierro abandonaron este viernes el pozo Casares. A su salida recibieron el calor de sus familiares y compañeros, algunos esperando desde la mañana los últimos momentos del encierro para recibirles por todo lo alto.

En un ambiente cargado de emoción, los mineros asomaron por el túnel pasadas las 16.30 horas. Conforme la vagoneta alcanzaba la superficie, la tensión se hacía más visible entre los familiares que esperaban ansiosos en la primera línea. Al final, muchos saltaron y corrieron a abrazar a los suyos después de una larga espera.

Con cara cansada pero alegre, los mineros no pudieron reprimir sus lágrimas sinceras por el recibimiento como auténticos héroes. Con aparente buen estado de salud, los mineros encerrados fueron trasladados para pasar los correspondientes reconocimientos médicos.

Los asistentes rompieron el silencio que reinaba poco antes de la llegada de los mineros con un sonoro aplauso que se mantuvo hasta que el último de los encerrados salió del recinto. Entre gritos de “sois los mejores”, los mineros no sabían a dónde dirigir una mirada que todavía no podía acostumbrarse a la superficie, 25 días después del inicio del encierro. Todos dispusieron un pasillo perfecto que se rompía permanentemente para dejar paso a los familiares y amigos, ansiosos por abrazar a los protagonistas de la jornada.

Un encierro duro que provocó el abandono de ocho mineros

El levantamiento de este encierro pone punto y final a unas protestas que se iniciaron el pasado 6 de septiembre. En aquel momento, un grupo de catorce mineros decidieron encerrarse en el pozo para exigir la estabilidad en el sector que pasaría por un lado en la aprobación del Real Decreto y, por otro, el pago de las dos nóminas que les adeudaban los empresarios.

 

Sin embargo, la dureza del pozo llevó a ocho mineros a abandonar provocándoles problemas de salud, respiratorios y vasculares principalmente.

Sus compañeros en el exterior, sobre todo quienes conocen el pozo, describían la situación del interior para intentar transmitir la dureza de un encierro que iniciaron, a sabiendas de sus consecuencias, a la vista de que entendieron que era una acción necesaria para defender sus derechos. La entrada angosta que lleva al pozo da a entender a quienes se acercan a esta explotación de Tremor de las penurias del interior: un pozo frío y húmedo de pequeñas dimensiones, que nadie duda en calificar hasta de claustrofóbico.

Por el valor que tuvieron los 14 mineros que decidieron entrar, y la fuerza de quienes pudieron aguantar, el fin del encierro estuvo caracterizado por la emotividad que protagonizaron todos los que les acompañaron a su salida.

El pago, en los próximos días

Aunque el levantamiento de esta protesta se había condicionado al pago de las nóminas adeudadas, el compromiso de los grupos mineros de iniciar el pago de forma inminente, previsiblemente el próximo lunes, ha servido para no exponer más a los mineros a las condiciones del interior del pozo.

Este sábado, a las 12 del mediodía, los trabajadores del sector están convocados a una asamblea en el local de los sindicatos donde se hará oficial el anuncio de fin de las movilizaciones y protestas mineras.

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