El estilo barroco del retablo de la ermita de San Pedro Castañero ya lo encuadraba en el siglo XVII. Pero hasta la fecha el pueblo no desconocía la historia sobre la fecha exacta y cómo llegó al pueblo esta imagen religiosa. Algo que ha aparecido en un libro que posee la Junta Vecinal y que gracias a una tesis que está realizando la escritora leonesa Ana Merayo ha permitido profundizar en una parte de la historia del pueblo.

El libro en que figuran estas anotaciones es un libro de cuentas de la Cofradía de la Veracruz, que empieza en 1606 y termina con el final del siglo. En el mismo figuran una serie de anotaciones en el año 1689 sobre la donación de la cofradía y fundamentalmente, la parte más importante, por un mayordomo al pueblo este retablo, que se encargó para la ermita del Santo Cristo.

Fue durante la mayordomía de Julián Vuelta, que en su momento, según destacó la escritora, este cargo se asemejaba al del abad. En el periodo de tiempo de un año que se mantuvo en el mismo “por alguna razón quiso que durante su mayordomía se hagan cosas importantes”, manifestó Merayo.

Pero ya no sólo destacó el hecho de que se pueda fechar en 1689 la adquisición del retablo, sino dos aspectos adicionales. Por un lado, que en aquellos tiempos en que el patrimonio llegaba gracias a las grandes fortunas y no tanto por los miembros cofrades como ocurre en este caso, se aprecia, expresó la escritora, el “fervor popular”. “No hemos encontrado una aportación tan importante como un retablo a la ermita en todo el libro”, manifestó.

Por otro lado la importancia de este retablo que se valoró en 1698 reales de vellón. Precisamente, la escritora puso de relieve que se trata de un importante desembolso a la vista de los jornales, que se movían entre 2 y 3 reales de vellón por mes, o incluso el nivel de producción de una fábrica se cuantifica en menos de 200 reales por año. Estableciendo estas comparativas, la autora de la tesis destacó que “llegamos a entender que es una cantidad que se asemejaría a una obra artística en esta época”.

En el libro se recogen otros detalles pormenorizados sobre el gasto por el retablo propiamente dicho por los maestros de Astorga, así como el desglose por el transporte, colocación e incluso una fiesta por todo lo alto para el pueblo.

Se da la circunstancia de que aquel mayordomo que en el año 1689 está relacionado por ascendencia familiar con dos de los vecinos asesinados en el pueblo con motivo de la entrada de los franceses. Un hecho meramente casual pero que también pone de manifiesto el vínculo histórico de esta familia con San Pedro Castañero.

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