Las mujeres protagonizaron esta celebraciónSAN ANDRÉS.- El pasado año, San Andrés de las Puentes recuperó una tradición que había perdido hace quizá 60 años. Y es que nadie en el pueblo puede precisar desde cuándo, y sólo los más mayores dicen que la última vez eran unos niños. El Canto del Ramo volvió a protagonizar una jornada de invierno en el pueblo, donde las mujeres solteras y vírgenes cantaban al ramo entonando cánticos navideños, poesías propias, y alguna que otra canción pícara.

Pero el tiempo ha ido pasando, las mujeres se fueron casando, la población no se fue regenerando y las solteras, que eran las protagonistas de este festejo, ya no quedaban en San Andrés. Un pueblo que comenzaba a perder esta tradición.

El Canto del Ramo se celebró este sábado, 19 de diciembre, en esta pequeña localidad, a la que asistieron numerosas personas para recordar algo propio. Una tradición de la que no se conocen sus orígenes. Era una celebración especial de la Nochebuena, en la Misa del Gallo. Las solteras llegaban a la iglesia y allí presentaban sus canciones, a veces, las más, canciones paganas que el cura consentía. Otras tradiciones engrandecían esta celebración, aunque un tanto curiosas, sí eran propias, como explotar vejigas de cerdo cada vez que cada moza acababa su poesía.

Hay cosas que ya no pueden ser como antes. Por muchas razones del siglo XXI. No fue en Nochebuena, no se celebró la Misa del Gallo, de las mujeres que cantaron al ramo había muy pocas que fueran jóvenes, solteras y vírgenes, como exigía la tradición, y no se explotaron vejigas de cerdo sino globos. Pero la memoria de las personas más mayores han servido a la Junta Vecinal para comenzar a recuperar esta tradición.

Hubo un intento hace menos de diez años para mantener vivo el Canto del Ramo. Pero entonces fracasó, no hubo motivación suficiente. Desde el año pasado parece que sí hay una voluntad real para recordar cómo se las ingeniaban antes para lanzar indirectas, incluso al cura.

Una celebración que se enmarcó en una jornada festiva que comenzó a las 11 de la mañana con una exhibición de un grupo de ocho campaneros. Las campanas de la iglesia comenzaron a repicar a la mañana con ritmos sorprendentes, a pesar de la temperatura que fue un obstáculo para una mayor participación: hasta cinco grados bajo cero. La valentía del grupo de voluntarios que participó amenizó la mañana en San Andrés haciendo más grande el Canto del Ramo.

Posteriormente, y como viene siendo habitual, una comida popular sirvió para poner el punto y final a un día festivo que espera convertirse en un día de color de rojo en el calendario local.

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