Un total de 135 personas participaron anoche en uno de los festivales del Botillo más veteranos, el que organiza la asociación Club Popular de Turienzo Castañero, que acaba de cumplir 30 años. Son 30 años unidos a la historia de la asociación, no por otra cosa sino porque fue una de las primeras actividades que organizó poco después de su fundación, a finales de 1984.

La presidenta del Club Popular, Vanesa Núñez, insistió en la apuesta de la asociación por mantenedores de la comarca, y en este caso con un escritor como Manuel Cuenya, que defendió el papel que juega el embutido en la cultura berciana, y cómo es, asimismo, algo tan propio del clima en El Bierzo: “el botillo es comida para gente aguerrida, capaz de soportar fríos, nevadas y heladas como las vivimos en invierno en el Bierzo, sobre todo en el Alto”. De hecho, añadió Cuenya, “no me imagino a un latinoamericano comiendo botillo a ritmo de salsa en medio de una playa de arena blanca y agua azul turquesa. Tampoco me imagino a un berebere zampando botillo en el desierto”.

En su discurso defendió el papel histórico que ha jugado la mujer a la hora de preparar el botillo cuando, años atrás, las amas de casa “con esfuerzo, mantenían y siguen manteniendo a la prole”. Hizo, así, un guiño a la historia porque, consideró el mantenedor, “el botillo comenzó siendo comida hecha por mujeres y para gente humilde”.

En la cena de anoche hubo tiempo para el humor de la mano del monologuista bembibrense Joey Martínez, que ofreció un espectáculo a los asistentes al finalizar la cena, y justo antes de pasar al último plato de la noche, que sería la fiesta y el concurso de disfraces.

 

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