La grandiosidad de Las Médulas es difícilmente comparable con otras explotaciones similares en poblaciones próximas. Pero lo que está claro es que en El Bierzo hubo otras minas de oro que datan de la época romana, y una de ellas está más cerca de lo que podíamos imaginar: en Castropodame.

Hoy, los vestigios de las antiguas explotaciones de oro pretender ser un estímulo turístico. Y para ello el Ayuntamiento ha completado el acondicionamiento y señalización de dos rutas que se completarán con un aula de interpretación sobre la minería romana de oro.

Este proyecto parte de los estudios del geólogo de Castropodame Rogelio Meléndez Tercero, que ha elaborado un trabajo –cuyas primeras publicaciones datan del año 1988- en las que hace un repaso por las huellas de la presencia romana y su actividad minera.

Pero en los últimos años este trabajo se ha intensificado. Por un lado, con la implicación activa de Francisco Arias Ferrero, responsable de Producción Hidráulica de Endesa en Montearenas, amante de la geología que se ha convertido en uno de los grandes conocedores del terreno. Y luego con la presentación en Madrid hace tres años de la mano de Aragonito Azul de este proyecto de desarrollo turístico por parte del Ayuntamiento centrado en la promoción de las explotaciones.

El alcalde de Castropodame, Román Díaz, destacó que en el contexto actual “es realmente importante, y de aquí puede salir algo importante para Castropodame en el sentido del turismo, en cuanto a economía, dado que las empresas están bajo cero”.

Para el Ayuntamiento la primera parte del proyecto es que los ciudadanos, tanto del Bierzo como del resto de España, conozcan que ha habido presencia de minería aurífera en Castropodame, y que puedan realizar un recorrido por el entorno.

Pero todavía hay en mente dos rutas adicionales. Una de ellas, por los canales romanos que abarca tierras de esta localidad y Molinaseca. De ahí que el proyecto requiera de un acuerdo posterior con el municipio vecino para poder llevarlo a efecto. Una última ruta tendrá la denominación de “ruta del oro” o “ruta de los castros”, que discurre por las localidades con presencia de castros celtas. Esta última ruta tiene 15 kilómetros de base, a lo que habría que sumar otros 6 kilómetros para volver al punto de partida, que sería Matachana.

 

La primera ruta habilitada: la ruta interior

La ruta comienza en el pueblo de Castropodame, partiendo desde la calle del Ayuntamiento hacia el cementerio. Al llegar al camposanto los caminantes deberán dirigirse a la izquierda por una pista, y en pocos metros adentrarse en el monte.

En poco tiempo se presentará la primera galería, la denominada cueva El Mosquito, de pequeñas dimensiones en las que a duras penas puede entrar una persona, pero donde se puede apreciar claramente el cuarzo de donde los romanos extrajeron el oro en Castropodame.

La segunda parada es la cueva El Sil, de acceso fácil pero en ligero descenso. Y ya la tercera parada es la cueva Vivienda, también denominada cueva Habitación, de acceso reducido (aunque accesible para cualquier persona) pero de grandes dimensiones en el interior, con varios habitáculos y donde pueden estar simultáneamente varias personas.

En la Cueva El Moro hay una galería de 16 metros de la que parte otra de 7. Eso sí, para llegar a la misma hay que ascender casi en vertical, y la misma sólo se puede contemplar desde el exterior. Posteriormente hay que descender para volver a la ruta por esa misma zona rocosa.

La última de las cuevas es El Corralón aunque hoy por hoy tiene un acceso estrecho que hace necesario arrastrarse por el suelo para acceder. Sin embargo, la misma tiene en su interior una longitud supera el centenar de metros.

El total de la ruta es de casi 5 kilómetros (4 si se inicia a la altura del cementerio). Tiene un nivel de dificultad moderado, según la apreciación de montañeros de la Peña Gistredo consultados. Una dificultad esencialmente motivada por el terreno rocoso en ascenso y descenso.

El desnivel acumulado es de 185 metros y el tiempo de realización varía según las paradas que haga el caminante. En esta jornada de presentación llevó 2 horas deteniéndose en las cuevas, con explicaciones y paradas fotográficas. Pero el tiempo real puede ser sensiblemente menor, incluso por debajo de la hora y media según el caminante en cuestión.

A pesar de la dificultad, varios niños realizaron la ruta e incluso personas de edad avanzada.

Por otro lado, al finalizar el descenso en un estanque de agua procedente de una antigua explotación, los participantes expresaban su satisfacción por esta ruta recientemente habilitada que transcurre entre monte y antiguas minas de oro. Una ruta completamente natural que cautivó a los senderistas y en la que el Ayuntamiento ha puesto sus miradas para que sea el inicio de un futuro proyecto mucho más amplio.

De hecho, de forma inminente será posible completar esta ruta interior con una ruta exterior, desde la cual se puede apreciar las explotaciones mineras con sus canales y embalses. Una segunda ruta que esta misma semana tendrá la correspondiente señalización.

 

Más fotos de la ruta

 

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Comentarios  

0 #1 M Carmen García Castro 30-03-2015 13:27
Cuanto me alegro de que saque partido a Castropodame, no debería haber nadie en el mundo que no lo conozca.

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