La Junta de Castilla y León ha incluido el Camino Olvidado entre las rutas jacobeas para la unificación de la señalización para facilitar al peregrino la dirección hacia Santiago de Compostela. Unas medidas que no sólo se contemplan en el Camino Francés –en principio era la apuesta de la Junta de Castilla y León-, sino que también se extiende al Camino de Invierno y al recientemente impulsado Camino Olvidado.

Esta misma semana el Director General de Turismo de la Junta, Javier Ramírez, presió el grupo de trabajo sobre promoción, señalización, infraestructuras y apoyo a visitantes y peregrinos, en las cuales también entra en juego el Camino Olvidado. El documento establece las directrices de señalización del Camino de Santiago y en el que se plantean dos objetivos fundamentales: por un lado, se busca proporcionar a los peregrinos información básica y de utilidad; y por otro, armonizar los contenidos mínimos de información, así como los soportes físicos de la misma y su ubicación, de manera que el Camino de Santiago sea interpretado en su conjunto como una ruta, un itinerario sin divisiones por razón de la estructura administrativa del territorio por el que discurre.

Con estos dos objetivos, la Junta de Castilla y León plantea un sistema ordenado de señalización oficial del Camino de Santiago para evitar la confusión que la diversa casuística de señalización puede generar, tanto al peregrino como a las administraciones locales por donde transcurre la ruta Jacobea.

Directrices de señalización

El documento de directrices para la señalización del Camino de Santiago propuesto por la Junta incluye información esencial sobre varios aspectos. Uno de ellos es el tipo de señales, que están divididas en dos grupos: las señales direccionales y las señales informativas. Dentro del primer grupo de señales direccionales están las señales de itinerario, que se colocan en el propio recorrido del Camino y que indican la dirección a seguir, compuestas por el símbolo identificativo del Camino (Concha) y la flecha amarilla. En los tramos interurbanos se propone la utilización de hitos de piedra como soporte para la colocación de las indicaciones, mientras que en tramos urbanos se recomienda la utilización de soportes de madera. En segundo lugar, en este grupo están las señales de intersección con carreteras, que advierten a peregrinos y a conductores de la intersección del itinerario con una carretera. El segundo grupo de señales, las informativas, incluyen todas aquellas que aportan otra información distinta a las básicas de dirección y posición.

Otro de los aspectos que recoge este documento es la simbología de la señalización, donde se desarrollan los diferentes símbolos universalmente reconocibles para los peregrinos del Camino de Santiago. El documento incorpora las características técnicas de la señalización en cuanto a los materiales que se deben emplear en función de los distintos soportes. Además, las directrices hacen referencia a los criterios a seguir, en relación a la ubicación de las distintas señales según su tipología. Se hace referencia también al contenido gráfico de los distintos tipos de señales incluidos en el documento de directrices. Y por último, en cuanto al contenido del documento, se incorpora también información práctica sobre simbología y medidas de la señalización referida a tramos accesibles del Camino.

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