Desde que Juan Antonio Bayona presentara el pasado otoño Un Monstruo Viene a Verme parece que se le ha otorgado el papel de cineasta español de moda. Sin embargo, y pese a la increíble trayectoria del catalán, todavía está lejos de disputarse el puesto de cineasta por excelencia, un título cuya batalla siempre está entre el gran Pedro Almodóvar y el internacional Alejandro Amenábar.

La historia de este director comienza en las aulas de la Universidad Complutense de Madrid. En la segunda mitad de los años 90, Amenábar se paseaba por los pasillos de la Facultad de Ciencias de la Información con la cabeza llena de ideas que plasmar en imágenes. De estos primeros años de experimentación y contacto con el medio surgieron sus primeros cortos, entre los que destacan Luna, La Cabeza o Himenóptero, que más tarde tendrían una gran influencia en sus primeros largometrajes. Sin embargo, y a pesar de su actitud proactiva, aquel estudiante inquieto no estaba contento con la formación que estaba recibiendo. Para él, los contenidos aprendidos en las aulas eran demasiado teóricos, obviando la necesidad de experimentar con la cámara y los equipos técnicos. El destino hizo que, gracias a un amigo, José Luis Cuerda viera Himenóptero y se interesase por el trabajo de aquel estudiante enfadado con el sistema educativo. Así es como empezó el "apadrinamiento" de Cuerda y, por qué no decirlo, la carrera de Alejandro Amenábar.

En 1996, y con el apoyo de José Luis Cuerda como productor, se estrenó Tesis, el primer largometraje de Amenábar. La película es un thriller ambientado, precisamente, en las aulas de la Facultad de Comunicación de la UCM que el director tanto odiada, y narra la historia de Ángela, una joven estudiante cuyo profesor de tesis aparece muerto. El filme tuvo una acogida espectacular, consiguiendo llamar la atención en el Festival de Cine de Berlín y obteniendo nada menos que siete premios Goya, entre los que destaca el de Mejor Película y Mejor Director Novel.

Después de semejante éxito, cualquiera podría pensar que el premiado director se tomaría un periodo de descanso para saborear el reconocimiento que siempre quiso obtener. Nada más lejos de la realidad, ni un año tardó Amenábar en estrenar nuevo largometraje, ya que en 1997 las salas de cine acogieron Abre los ojos. La segunda cinta del director nacido en Chile mezcla varios géneros, pasando por la intriga y la ciencia ficción hasta el marcado componente psicológico. A pesar de que la película tuvo un gran éxito entre la crítica de festivales internacionales como el de Tokio o Berlín, el director ha afirmado que se trata de su peor película. De hecho, la popularidad de la cinta fue tal que Tom Cruise se hizo con los derechos de la misma y la adaptó en 2001 con Vanilla Sky. De esta adaptación Amenábar también afirmó que el director Cameron Crowe no había conseguido eliminar los errores cometidos por él mismo, sino que los repitió todos.

Para su tercera película hubo que esperar 4 años. Los Otros se estrenó en 2001 en la sección oficial de la Mostra Internazionale d'Arte Cinematografica di Venezia y fue un rotundo éxito tanto a nivel nacional, donde se convirtió en la película más vista del año, como internacional. Con un elenco encabezado por Nicole Kidman, la película brilló en los Goya, consiguiendo ocho premios, entre ellos el de Mejor Película y Mejor Director. Así es como, con tan solo tres largometrajes en su haber, Alejandro Amenábar se hacía un hueco en el cine español con una filmografía escasa pero de las más premiadas.

El gran reconocimiento internacional le llegaría 3 años más tarde cuando con Mar Adentro se alzó con el Oscar a la Mejor Película Extranjera. La historia, que narra la trágica vida del gallego Ramón Sampedro, interpretado por un soberbio Javier Bardem, caló hondo en una sociedad que hasta el momento no se había planteado de manera consciente y seria la problemática de los temas abordados por el filme. Además del ansiado Oscar, la película volvió a brillar en los Goya, cosechando esta vez hasta 14 premios, entre ellos, de nuevo, el de Mejor Película y Mejor Director, convirtiéndose de esta forma en la película más premiada de la historia de nuestro cine.

Después del éxito cosechado con Mar Adentro, el aprendiz de José Luis Cuerda se lanzó a la producción de la que sería la película española más cara de la historia con 50 millones de euros de presupuesto. Hablamos de Ágora, el primer filme histórico del director que rompió completamente con su línea cinematográfica hasta el momento. La película fue estrenada en 2009 y narra la historia de Hypatia de Alejandría, considerada por muchos como la primera mujer científica de la historia. La vida de esta matemática, astrónoma, filósofa y música fue tan fascinante y turbulenta que se la compara con otros grandes genios de las ciencias marcados por una trayectoria vital nada usual como la de Pitágoras, Girolamo Cardano, Grigori Perelman o John Nash, el autor de la teoría del equilibrio de Nash que afecta a muchísimas disciplinas distintas pero popularmente conocido por la adaptación cinematográfica de su vida en Una mente maravillosa.

La nueva y diferente película de Amenábar volvió a contar con un elenco internacional, con Rachel Weisz en el papel protagonista, y de nuevo triunfó en los Goya, confirmando que las creaciones del director siempre son premiadas en el famoso festival español.Ágorase alzó con un total de siete Goyas, aunque en esta ocasión Amenábar no se alzó con el premio a Mejor Director ni con el de Mejor Película.

Después de la incursión en el mundo antiguo, el director pasaría 7 años sin presentar ni una sola película hasta que en 2015 regresó con la que es su última cinta hasta la fecha: Regresión. La película, protagonizada por Ethan Hawke y Emma Watson supuso el primer paso en falso de Amenábar. A pesar de haberse convertido en una de las cintas más taquilleras de 2015 en nuestro país, la producción no fue bien recibida por la crítica. Un guión extraño y una relación muy alejada de lo que nos tenía acostumbrados fueron los pilares en los que se sustentó el poco éxito de la película entre el sector académico. Tanto es así que, por primera vez en su carrera, Amenábar no recibía ninguna nominación para los Goya. Se rompía así la idílica relación entre el director, apodado por muchos como el niño mimado del cine español, y la Academia.

Desde entonces, Alejandro Amenábar no ha vuelto a presentar ninguna película aunque se conoce que ya está trabajando en un nuevo proyecto que, cuando vea la luz, demostrará si Regresión ha sido un punto de inflexión en su trayectoria cinematográfica o si de nuevo sorprende con un filme que acapare premios y reconocimientos.

 

 

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