Mylène Farmer

Alguien, en Francia, me habló de Mylène Farmer, y me enganché a su música, aunque nunca he tenido la ocasión de estar en un concierto suyo. Ya me gustaría, ya......

Aunque de padres franceses, esta femme fatale pelirroja, con vocación de actriz libertina y poliédrica en su aproximación a la poesía y la filosofía, nació en Canadá, en Québec, aunque regresó, jovencita aún, a París, la ciudad de la luz y las posibilidades... artísticas.

Sus poses, un tanto transgresoras y su música harto pegadiza, la han convertido en una artista de masas, en un fenómeno social, que ha despertado pasiones convulsas.

Conocidas son, al menos en Francia, algunas de sus canciones como Tristana, Sans contrefaçon o Désenchantée (esta última con un éxito arrollador en todo el mundo):




Las letras de sus canciones, poperas y con marcada tendencia electrónica, están impregnadas de sexo y de muerte (algo bien psicoanalítico), lo que nos remite a algunos escritores como Poe, Wilde, Virginia Woolf o Baudelaire (escúchese, por ejemplo, el poema musicado, L'Horloge).



Ahora que recuerdo, en una obra que representamos en Dijon, La voix, con el Teatro universitario Internacional (TUID), incluimos también algunos versos de este poema baudelairiano.

Consciente de su conquista y poder de seducción... musical (pues prefirió no morirse de éxito), decide largarse a California, en busca quizá de otros aires y ritmos, hasta regresar a Francia con una gran fuerza escénica, a tenor de quienes la han visto en directo y pueden dar fe de ello.

Esperamos que en algún momento dé una gira por Europa, y podamos verla en todo su esplendor, atrevida, cargada de sensualidad y malditismo musical.

Manuel Cuenya

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