Ojos de agua reúne los más inolvidables pasajes de la obra inmortal de Fernando de Rojas a través de un texto sobre el tiempo gozado y perdido, el sexo como placer y arma, la belleza como regalo y condena, la alegría de vivir a pesar de todo. Celestina lleva en sus ojos el precio de la belleza perdida, la independencia a dentelladas, la inteligencia oculta. Es el poder femenino en la sombra y también la víctima de su propia astucia. Celestina nos hace reír, llorar, pensar, soñar, y nos lleva en la corriente de sus ojos de agua. Más que ante una adaptación de La Celestina estamos ante "una exploración del personaje" que se convierte en una larga carcajada, aunque también la tragedia más profunda de una mujer inteligente, sola y libre.

Escondida en un monasterio tras los acontecimientos relatados por Fernando de Rojas en su obra inmortal, Celestina, mítica hechicera, alcahueta, tejedora de burlas y engaños, rompe su voto de silencio ante las monjas de clausura para recordar los amores de Calisto y Melibea, los tejemanejes de los criados Sempronio y Pármeno, el deseo y la rebeldía de Elicia y Areúsa, el llanto de Pleberio... y, sobre todo, su propia libertad ganada a pulso.

Creada a partir de diversos fragmentos de La Celestina, Ojos de agua desarrolla los grandes temas de la obra original que enlazan directamente con nuestro tiempo, y explora a un personaje tan fascinante como contradictorio, en busca de sus secretos más profundos.

Un personaje clásico de la literatura española como la Celestina revive en Ojos de agua en la piel de la actriz Charo López, aliada para la ocasión con dos de los miembros de Ron Lalá, la compañía más rompedora del teatro español actual: Yayo Cáceres en la dirección y Álvaro Tato en la dramaturgia.

 

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