Perseverancia

Rafael Navarro es un joven de más de sesenta años, y no es una paradoja, y no es una frase recurrente. La ciencia ha demostrado, en numerosas ocasiones, que la edad cronológica no es exactamente la que define a una persona; sino que la actitud y disposición que se tengan ante la vida son las que van a determinar su naturaleza, su edad, y con ello a sus conductas, pensamientos y creencias. Puede que su D.N.I. diga que supera los sesenta años de edad, que esos son los años con los que cuenta; lo que no dice es que la edad funcional (la combinación de la edad física, la edad mental, y la edad espiritual) de Rafa, es la de un joven ilusionado que quiere seguir siéndolo y que puede permitirse la libertad de serlo, de sentirse tal y como quiere. Desde ese estado de eterna juventud ha aprendido a conocerse a sí mismo, con sus fortalezas y debilidades, tratando siempre de poner en valor las primeras. Siempre supo que no hay calidad personal sin esfuerzo. La vida, como las carreras ciclistas en las que participa, está llena de obstáculos, y ha sabido, a base de tesón, defenderse bien en ella. Con perseverancia ha logrado la seguridad que hoy posee y que destila por cada poro de su piel, y no es ni ha sido tarea fácil alcanzarla, ha necesitado mucha constancia, mucha fuerza de voluntad para, sabiendo trazar las metas adecuadas, alcanzarla. Ha sido una lucha constante contra los elementos y contra la propia naturaleza de su ser. Lo lógico, lo normal hubiera sido acomodarse a las circunstancias y haberse dejado llevar por la inercia del tiempo y la sociedad, y convertirse en un hombre de costumbres sosegadas, disfrutar de un papel de “anciano”, que hubiera sido impuesto, limitándose a actividades propias de su edad cronológica: paseos por el parque, tertulias en la calle, partida de cartas en el bar, visitas de los nietos y echar horas viendo la televisión en el sofá de casa. Pero este no es el papel que Rafa quiere interpretar en la vida, eso no está en su ADN. Es un luchador nato, capaz de enfrentarse a los retos que la vida y la carretera pongan ante él. A base de entereza y constancia obtiene día a día la fortaleza, y esto le permite no dejarse llevar por lo fácil y lo cómodo, porque hablar de Rafael Navarro es hablar de PERSEVERANCIA. Vale la pena asomarse a los ojos de este joven de sesenta y pico para comprobar que el ser humano tiene una extraordinaria capacidad para poder establecer objetivos que realmente puede alcanzar. Él es el mejor ejemplo.

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