Gerardo de la Mata Ruiz

El deporte como meta

No debería ser asumible referirse al deporte en la villa de Bembibre sin hacer justa mención, aunque sólo fuera a modo de memorándum, a la figura de D. Gerardo De la Mata Ruíz. Nunca debiera perderse de vista la encomiable labor que el hoy Presidente de Honor del Patronato Municipal de Deportes ha llevado a cabo a lo largo de los últimos cincuenta años en pro del deporte, y de manera específica en el fútbol. Debe tenerse en cuenta que De la Mata es parte esencial de la historia viva del Atlético Bembibre. Para conocer el significado transcendental de este hombre, en el ámbito deportivo, debemos retrotraernos a los inicios de los años 60, del siglo pasado, cuando iniciaba su recorrido deportivo como directivo del equipo del Atlético Bembibre. Después, al frente de este club, en varias ocasiones, y a lo largo de dos décadas, D. Gerardo habría de desplegar todas sus dotes organizativas, persuasivas y de eficiente gestor, para llevar de manera reflexiva y ordenada a la entidad a alcanzar las metas más importantes obtenidas nunca durante toda la historia del Atlético Bembibre. Hombre incansable, honesto y comprometido, este bembibrense de pro fue, en su etapa de munícipe, al frente de la concejalía de Juventud y Deportes, hilando todo el entramado que dio forma al tejido deportivo de la villa. Creó de la nada el Patronato Municipal de Deportes y le confirió contenido, dotándole de un espíritu participativo y unificador, germen de las escuelas deportivas de base y de diversos clubs que nacieron con él, y que han ido llevando, unido a sus blasones, el nombre de Bembibre a lo largo y ancho de la geografía española, en todos y cada uno de los acontecimientos deportivos en los que participan. Es, pues, este respetadísimo D. Gerardo De la Mata, uno de los hombres insignes, necesario para entender los aconteceres próximos de la historia de Bembibre, porque si el deporte es movimiento, catarsis, placer, espiritualidad, salud, reglas, límites, control y respeto; si es necesario en nuestra cultura y en la sociedad en general, es, esencialmente, porque personas honorables, como D. Gerardo De la Mata, han sabido apreciarlo, amarlo y divulgarlo, por encima y a pesar de las vicisitudes adversas que se han encontrado en el camino. Unas veces a gatas y otras corriendo han marchado con paso firme, hasta lograr convertir el deporte en esa manera saludable y digna de entender la vida. Tal vez, D. Gerardo De la Mata, aún no haya cruzado la meta del justo reconocimiento que se merece, pero sin duda que habrá encontrado la satisfacción de sentirse bien consigo mismo.

 

 

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