60 años, toda una vida

Ángel adoraba a su Bembibre, pero no era su patria. Ángel amaba a su querido Bierzo Alto, pero no era su tierra, porque su auténtica patria, su verdadera tierra, su alma era el periodismo. Los antiguos griegos ya sabían que los dioses siempre nos traen lo inesperado, como inesperado fue para Ángel Pablos el encargo que le hiciera en 1951 el entonces alcalde de Bembibre, Eloy Reigada, de que se incorporara al periódico Proa. Allí comenzó su andadura de 60 años dedicado a la comunicación. Desde entonces también escribió el devenir de su entorno para La Hora Leonesa, Diario de León y la Crónica de León, y lo radió en Onda Bierzo. Fueron 60 años observando el día a día para arrancar una crónica que contar. 60 años haciendo de correa de transmisión entre la noticia y el pueblo. 60 años de historia que dejó retratada en sus palabras, escritas y pronunciadas. Ángel fue testigo y narrador de los acontecimientos de Bembibre y su entorno durante seis décadas, y eso debiera otorgarle el reconocimiento no sólo de las generaciones que le acompañaron en la andadura de esa época de la historia, sino de aquellas que han de venir en el futuro y debieran conocer al hombre que describió el día a día y las peculiaridades de un pueblo que, sin ser el suyo, amó en cuerpo y alma. Tal vez no sea este el medio idóneo (o sí) para reivindicar que la figura y obra de Ángel Pablos se recuerde y honre en su Bembibre de adopción por tiempo inmemorial; pero me atrevo a pedir, a quien corresponda, que toda su obra sea recopilada, catalogada, estudiada y difundida. Que haya un lugar para alojarla y poder ser conocida y consultada. Que no cesen los homenajes y reconocimientos a este insigne hombre que narró como nadie, entre otras muchas cosas, los goles de su idolatrado Atlético Bembibre. ¿Acaso cuesta tanto darle su nombre a una calle de la villa que albergó su vida y hoy sus restos? Fueron 60 años recogiendo y divulgando testimonios, relatos, entrevistas… Argumentos de un lugar y una época que ya queda en el recuerdo, gracias a la pasión de un hombre que lo dio todo porque lo importante y lo no tanto, lo transcendente y lo accesorio se supiera. 60 años, toda una vida. Con la frase que escribió Dustin Thomason, en su libro “El enigma del cuatro”, y que repitió Ángel Pablos, poco antes de dejarnos, hago votos para que la memoria de este compañero de la comunicación y la palabra nunca se pierda: “El tiempo es una cosa extraña, pesa más sobre quienes menos lo tienen”.

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