Valentín Carrera

Valentín del Bierzo

Quiso Miguel de Cervantes que Don Quijote de la Mancha, con armas antiguas y su viejo caballo, Rocinante, se lanzase al mundo haciéndose armar caballero en una venta que imaginaba ser castillo. Quisieron los hados que Valentín Carrera, doctorado en bellas artes y licenciado en filosofía y ciencias de la educación, se lanzase al mundo desde un Bierzo que imaginó fuese universo. El Bueno de Don Quijote desfiguró la realidad y la acomodó a sus fantasías. Valentín llevó sus fantasías a convertirse en realidad, y en ese su afán hizo el mundo suyo, desde El Bierzo a la Antártida, desde El Bierzo al Japón, desde El Bierzo a Kenia, Perú y Egipto. Por tierra, agua y aire. Navegando desde los ríos que bañaron su infancia, el Boeza y el Sil, hasta el Nilo, el Danubio o el Amazonas. A pie y a caballo, en tren, barco o en globo: Lisboa-Santiago, Orense-San Andrés de Teixido, Galicia, Escocia, la Brocelianda y el Camino de Santiago desde Roncesvalles; Egipto, Turquía, Italia, Túnez y Marruecos, y de nuevo El Bierzo, porque Valentín Carrera siempre vuelve a su tierra, a sus raíces. Regresó, igualmente, Don Quijote a su aldea, auxiliado por un vecino, tras una discusión acalorada con unos mercaderes, de la que resultó malherido. Todo el mal que ha infringido el mundo a Valentín se llama aventura, y no duele. Ama, sobrina, cura y barbero pegaron fuego a buena parte de los libros de Don Quijote y tapiado su biblioteca, mientras él se hallaba convaleciente en su lecho. Son libros que leía el ínclito Alonso Quijano y que nada tienen que ver con lo que ha escrito y escribe Valentín Carrera: novelas, libros de viajes, artículos de periodismo y libros de ensayo. Un saber acumulado que no ha de “rematar el juicio” de nadie, sino que ha de hacernos entender este mundo nuestro en el que vivimos. Sabido es que se hizo acompañar Don Quijote de un vecino suyo, Sancho Panza, en sus aventuras. De igual modo llevó consigo Valentín, en numerosas ocasiones, la compañía de cámaras y objetivos de cine y televisión. Quijote, con Sancho, luchó contra unos gigantes que no eran sino molinos de viento; cruel alucinación. Bellas realidades son las que plasma Valentín en su extensa filmografía: series, películas y documentales. Y quiso Cervantes que Don Quijote iniciara la tercera salida, encaminándose al Toboso; y quisieron los hados que Valentín regresara a su Bierzo, a poner orden y concierto a la obra del padre de las letras bercianas: Enrique Gil y Carrasco, dirigiendo y editando la colección Biblioteca Gil y Carrasco II Centenario 1815-2015. “A él (Valentín) le vino en voluntad y deseo de hacer lo que otro no pudiera hacer por él”.



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