Noemí Sabugal

Una escritora noir

Ingresar en la élite de los autores consagrados de la novela negra española no resulta sencillo. Entrar por la puerta grande lo es menos aún. Noemí Sabugal lo ha hecho. Hasta la fecha han sido dos novelas, dos, las que esta berciana de adopción ha colocado en lo más alto de la cúspide editorial de este selecto género de la novela policíaca: “El asesinato de Sócrates” y “Al acecho”. Hasta que la pluma cáustica y refinada de Edgar Allan Poe no dibujó la figura del infalible C. Auguste Dupin, ninguna persona en ningún lugar conocido había escrito antes una novela de detectives. Tal afirmación es trasladable a Noemí Sabugal, en lo que hace referencia a que nunca antes que ella, mujer alguna, escribió obra de este género en toda la historia de la provincia de León. Y lo mejor de todo es que no le faltan mimbres para continuar en esta carrera literaria de éxitos, porque, esta joven autora está avezada a escribir, y a escribir bien. Es su profesión, la de periodista; ahora delegada en el Bierzo del diario La Nueva Crónica de León; antes en El Mundo, Interviú y en los Servicios Informativos de la cadena Ser. Noemí escribe, en su condición de redactora, describiendo, exponiendo, diciendo, comentando, narrando, contando la realidad. Cuando escribe novela negra, por encima de todo, imagina; construye realidades irreales. No es fácil enfrentarse al gran abismo que hay entre lo que el autor literario percibe en su mente y lo que plasma en la hoja de papel. Noemí Sabugal logra, como pocos, traspasar ese obstáculo que ha de sortear todo escritor, alcanzando una excelente utilización del lenguaje, una gran claridad de ideas y ese halo de verosimilitud que trasfiere a lo que nos cuenta. Noemí domina a la perfección esos trucos literarios que hacen que el lector se sumerja en la historia y no salga a la superficie hasta el final de ella, pase lo que pase durante la misma. El lector creerá esa mentira que la escritora cuenta y se encajará en su mundo como si fuera real, pero a cambio esa historia es totalmente creíble. En esto consiste el hecho mágico que Noemí Sabugal transmite en sus novelas: hacer verosímil la ficción. Adolfo Bioy Casares ya lo dejó dicho: “Escribiendo conseguimos que la gente crea cosas irreales. Es claro que no creen para siempre, creen mientras leen, y no creen del todo, sino en la medida necesaria y habitual para la lectura”. Falta por averiguar quién, cuándo y dónde prendió la semilla negra en el corazón de Noemí Sabugal. Tal vez se debiera al propio Edgar Allan Poe. Quién sabe si desde niña. Quizás fuera en su Santa Lucía de Gordón. Acaso....

 

 

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