Ahora que el hambre apura a nuestras gentes, habrá que replantearse  modos y  maneras para procurarse la pitanza a diario, así que  no estaría mal que se recurriese  -si es que pueden encontrarse-  a las ranas y a los lagartos que, miren ustedes por donde, en algunos lugares, -en Extremadura- está prohibido cazarlos y que, por si ustedes no lo sabían, les diré que son comestibles.

De los lagartos hablaremos en otra ocasión, hoy permítaseme recordar lo que dicen los expertos en gastronomía:  que las ancas de rana es manjar digno de paladares regios y que nadie como CASA BOÑO, en La Bañeza para prepararlas. O en EL TUNEL, en donde, por vez primera y haciendo dengues, este cronista las degustó acompañado por su primo Gumersindo, hijo de Paco Alba aquel que dijera en una ocasión: “Anda, Sindín, vamos a la cama que la noche es corta y somos muchos a dormirla”.

También las comí, si mal no recuerdo, en la boda de Maruli Miranda, coautora, conmigo de tres libros sobre Toral, guisadas con cebolla, pimiento verde, pimentón picante, ajo y perejil.

Las ranas, por si no lo saben los lectores de esta sección, son anfibios del orden de los anuros y familia de los ránidos y son necesarios tres años para que las más jóvenes alcancen la talla definitiva y puedan ser consumidas como aperitivo o entrante.

Las especies más comunes son la rana verde o común y la roja o temporaria. La primera es muy apreciada por su carne. (Aunque sea pedante, podría citar aquí, también, la Rana de san Antonio, que es el único anfibio arborícola europeo y la rana toro, que es más propia de América del Norte).

En España abundaron mucho en Madrid y eran vendidas por las raneras en la Corredera, en Santa Isabel y en el Mercado de la Cebadas, ensartadas en juncos y casi preparadas para cocinar.

Hoy, las ancas, es un plato ensalzado y denostado a la vez.  A quienes las vilipendian les aconsejaría un viaje a La Bañeza en donde, como dije, se han convertido en plato típico de carne blanca que no es carne ni pescado.

El preparado de las ancas de rana, al habitar estos anfibios en las charcas y lagunas malolientes, requiere una limpieza especial, tras haberlas cortado por la mitad y despellejado. Incluso, antes de guisarlas, débense secar perfectamente las extremidades empleando trapos muy limpios.

Metidos ya en la cocina podríamos prepararlas tal y como lo hacen en El Páramo: “Se ponen las ancas en adobo, durante una hora, con una cucharada de zumo de limón, una de aceite, sal, pimienta, ajo machacado y perejil picado. Se escurren bien, antes de pasarlas por harina y huevo batido; se freirán, después en aceite muy caliente; se escurrirán y se servirán en una fuente, adornadas con ramitas de perejil frito”.

Este cronista recomendaría las ranas al ajo arriero, como las  probó, también en La Bañeza, acompañado por su otro primo Emilio que iba para cura y un buen día colgó los hábitos ante el estupor y disgusto de un cura anciano al que lo habían recomendado y que respondía al nombre de don Juanín.

“Se ponen en una cazuela de barro  -siempre el barro presente-  las ancas, junto con la cebolla picada, - muy fina-, laurel y vinagre; se cubren de agua y se dejan cocer durante cinco minutos. Después, se freirán ajos y guindillas y cuando empiecen a dorarse los ajos se le agregará el pimentón, teniendo cuidado en que no se queme.  Se vuelca, a continuación, todo sobre las ancas  dejándolo cocer todo durante tres minutos e incorporándoles huevos cocidos, picados en rodajas. Se servirán calientes, acompañadas de vino clarete”.

Comentarios  

0 #1 Malas recomendacionesSapo 31-03-2014 04:52
Recuerdo de chaval ver ranas por doquier, y apenas recuerdo ver una de adulto.
Efectivamente son animales no solo protegidos, como todos los anfibios y reptiles en España, sino en un declive tal que posiblemente se extingan más pronto que tarde ¿Y viene usted a recomendar su consumo? ¿A alentar que alguien sin otra cosa mejor que hacer salga a cazar ranas?
Sería bueno que eliminaran el artículo.
0 #2 ???? 31-03-2014 05:03
Sería bueno que eliminaran el comentario anterior. De ignorantes está el mundo lleno, pero los hay que superan cualquier expectativa. Mira que los hay brutos

Sepa usted, señor mío, que las ancas de rana se pueden comprar congeladas con total normalidad. Pero como lo normal es que la gente salga de caza antes de comer ja ja ja.
0 #3 RisasAnuro 31-03-2014 13:33
Me alegro de que lo pase bien.
Parece que ignora usted que las ranas están en peligro de extinción. Normal es comer otras cosas más normales, y normal es que si alguien (y con uno que le dé por salir a matar ranas igual ya llega para hacer un estropicio) ve posibilidad de conseguirlas gratis igual se anime a salir a ver si coge alguna.
Normal sería un artículo en el que se despertaran conocimientos o el gusto por alimentos que no supusieran agravios, en lugar de alimentos que supongan matar animales que además son un desperdicio porque solo se aprovecha un pequeño porcentaje de su cuerpo.
0 #4 uno 31-03-2014 21:13
No sea usted cabezón, que la gente hoy en día no sale a cazar para comer. Si se venden congeladas y las ofrecen en muchos restaurantes será porque hay donde comprarlas y donde comerlas.

También están protegidos los cangrejos de río y se venden sin problemas... y de esto como entiendo le diré que los que se venden son de una especie diferente. Lo mismo pasará con las ranas.

No es bueno ser fundamentalista en nada, y mucho menos ir de defensor y adalid de nada.

Ajedrez - Encuentra la mejor jugada

Sudoku para todos