Ángel Alonso, desde el balcón del AyuntamientoLas fiestas del Cristo comenzaron oficialmente con el pregón de Ángel Alonso que presentó a los bembibrenses una parte de recuerdos de su niñez, en el año 1951, con el claro objetivo de mantener viva la memoria de aquellos tiempos e intentar preservar así las tradiciones de unas fiestas en ocasiones tan parecidas, pero en otras tantas tan diferentes.

Y es que “un pueblo que no cuida sus tradiciones se iguala al hombre que ha perdido su alma: ambos tienen una figura pero carecen de sustancia”. Con esta introducción, Alonso describió a los asistentes cómo vivía la sociedad aquellas fiestas repasando el programa de festejos, una parte fruto de su imaginación, otra fruto de sus recuerdos.

Unos recuerdos que situaron a David El Pilo, el encargado de dar lectura de los bandos del alcalde que anunciaban las fiestas del Cristo. Con el sonido del tambor de fondo, Ángel Alonso comenzó a repasar los momentos más destacados de aquel programa presentando su punto de vista con el sentimiento tan personal de un chaval vecino de Bembibre que disfrutaba de cada momento de las fiestas.

Puso nombre y apellidos al párroco que ofició la ceremonia del Cristo, presentó un Atlético Bembibre que acababa de ganar por 2-1 en plenas fiestas, recordó los concursos de cucanhas y saltos al pellejo que desaparecieron de todo programa y las corridas de novillos en la plaza colocada en el Vaguillo.

Siempre con el tambor dando paso a cada lectura del bando que Ángel Alonso, como en su momento hubiera hecho El Pilo, pregonó ante los numerosos vecinos congregados en Bembibre para comenzar las fiestas del Cristo.

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