Tomás Néstor presenta el Rincón LiterarioBembibre Digital inicia hoy una nueva sección, un pequeño espacio dedicado al arte de la palabra convertida en poesía, en relato, en cuento… un “Rincón Literario” donde podremos disfrutar con pequeñas perlas extraidas de la obra de distintos escritores, narradores y poetas que poco a poco nos irán acompañando. En este primer encuentro contamos con una selección de Haikus del poeta visual Gustavo Vega, y un relato ambientado en el Bierzo Alto del escritor Nicanor García Ordiz.

El profesor y coordinador de los ciclos “Tardes de Autor”, Tomás Néstor, galardonado con el último Premio Internacional de Investigación Literaria “Gerardo Diego”, nos presenta el “Rincón Literario”.

Pueden acceder a las últimas obras publicadas desde el espacio habilitado en la parte central de la página; o bien a la biblioteca del Rincón Literario a través del banner situado en la parte derecha de la página, del título de la sección en la parte central de la página, o a través de este enlace


¿Rincón literario? No; mejor, la esquina


Rincón: olvido, retiro, aislamiento, confluencia de miradas, refugio, tal vez encuentro; siempre, fin de trayecto; castigo: ¡¡al rincón!!

 

 

Nunca verás en el rincón de paseo al viento y sí el aire ya sin respiro ni aliento. Desechos arrumbados: hojas, plásticos, suma de polvo y de polvos, arenas y plumas, cartas sin trazos, fotografías sin rasgos, cromos y envoltorios de vuelta de otros caminos. ¡Al rincón han llegado en remolino! En él su estallido la luz termina, no reverbera. El color se niega a entrar: oscuridad y hastío. Espacio sí es para el fuego miope, nunca para hoguera desgarbada; sí, para el humo lineal; nunca para la llama altiva.

 

 

¡Déjate de rincón literario, mejor esquina sagaz e intrigante con libros!

 

 

Señalan un rumbo las esquinas; nunca cierran sus puertas; horario continuado, sin pausa, riéndose del tiempo. Están al aire, a todos los aires; distribuyen la luz a capricho, se permiten jugar y burlar las sombras. La noche guarda y vigila desde las esquinas, y éstas, cómplices, con compañía: son las putas, dicen, quienes las mantienen despiertas y enhiestas. “Están haciendo la esquina”, dicen los más creativos. “¡No, la carrera!”, añaden farsantes los atletas de voz güisquera y tupé engominado mientras señalan con la puntera del zapato el balance del trasiego nocturno.

 

 

Quisiera para los libros no rincón apagado ni regazo con asiento sino esquina viva, vertical y hereje, capaz de perfilar hasta cortar y encaminar los vientos, dispuesta a interrumpir el paso lineal de las gentes, obligadas a doblar con su brazo…, elegante, la esquina. Y a la vuelta, que se den de bruces con una portada inesperada, con un libro en campo abierto que, con señas, invite a entrar, a quedarse un rato de conversación.

 

 

Si necesario e inevitable fuere, quede el rincón, literario o librero o libraico, como refugio y asilo para quienes temen el riesgo del mantenimiento de los vértices o el pánico ante la conjunción de líneas; que hallen en él ese retiro interior resguardados de cualquier ventolera o vendaval. ¡Que el ángulo les sea leve!

 

 Tomás-Néstor Martínez

 

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