Puerta de entrada a la antigua sianagoga judíaCoincidiendo en el tiempo con el inicio de las obras en la Iglesia de San Pedro de Bembibre, antigua sinagoga judía que aun conserva la original puerta de acceso, y cuya apropiación por parte de los cristianos dio lugar a uno de los sucesos más conocidos de nuestra historia, se ha publicado el libro “El mundo judío en la Península Ibérica, sociedad y economía”. Este libro recoge los trabajos y las ponencias del congreso organizado por la Universidad de León durante el mes de abril de 2008 con el mismo nombre, en el que participaron representantes del Museo de Arte de Cataluña, de las Universidades de León, Granada y Santiago, del Archivo Histórico de Caja España, del Instituto Padre Sarmiento y del Instituto Bíblico Oriental.  También estuvo presente el Museo Alto Bierzo de Bembibre, con la ponencia de Manuel Olano titulada “La judería de Bembibre”.

Bembibre Digital les ofrece ahora este interesante estudio sobre la judería en Bembibre, en 6 entregas por capítulos estructurado de la siguiente forma:

  1. CONTEXTUALIZACIÓN HISTORICA
  2. LA APROPIACIÓN DE LA SINAGOGA VIEJA
  3. EL DESTINO DE LA SINAGOGA NUEVA 
  4. LA IGLESIA ANTIGUA DE SAN PEDRO APÓSTOL
  5. LA IGLESIA NUEVA DE SAN PEDRO APÓSTOL
  6. LA NECRÓPOLIS JUDÍA DE SAN CEBOLLÓN


“...La sola parr. que ecsiste en dicha poblacion de las muchas que tuvo antiguamente, fue sinagoga de Judíos, como consta por un documento que conserva proveido en Valladolid año 1490 á favor de Bavi Caca Nueto judío, contra Diego Alvarez cura de la espresada, que se habia apoderado de la sinagoga, en el cual se mandó que se edificara otra, cuyos pormenores se detallan en el mismo...”
 (AA.VV.: Diccionario Geográfico Universal, Barcelona, 1830, Pg. 853)

 

1.  CONTEXTUALIZACIÓN HISTORICA

Pese a que podemos argumentar que la primera mención documental de la comunidad judía en Bembibre se remonta a 1331, resulta problemático situar su llegada a la villa ante el escaso bagaje documental conservado. Es de suponer que haya sido tras la reordenación administrativa practicada por el conde Froila Ramírez, en torno al siglo XIII, en clara sintonía con los distintos estudiosos de la materia, constatándose el pago de la “judaica” en diferentes puntos del territorio berciano, entre ellos el de la contigua población de Castropodame, de menor entidad. Su asentamiento en Bembibre vendría motivado por su privilegiada situación, en la ruta de acceso de Castilla a Galicia y su condición de cabecera de la Cuenca del Boeza, como se vislumbra también en los veintitrés puntos de distribución geográfica de las juderías leonesas. Los integrantes de esa sociedad marginada desempeñan diversos oficios, entre los que predominan los agropecuarios y los vinculados a la práctica de las artes liberales, como las transacciones mercantiles y el empréstito.

Antigua imagen de la Iglesia de San PedroSu representatividad social y su capacidad económica eran lo suficientemente importantes como para disponer de un edificio comunitario o sinagoga tras “la poza de concejo”, utilizado como lugar de culto, centro de reunión y escuela talmúdica. Equivocadamente la tradición popular lo situaría en el paraje denominado “la mezquita”, en las huertas de “tras el castillo de la villa” y que tan sólo testimonia el lejano recuerdo de una propiedad que en el s. XVI poseía Carmen de la Mezquita, viuda de Pedro Rodríguez de Valcarce.

En el Bierzo existen además juderías en las localidades de Los Barrios de Salas, Cacabelos, Villafranca, Vega de Valcárcel y Ponferrada, que tributan de forma conjunta bajo el encabezamiento de esta última aljama. La de Bembibre intuyendo cierta subordinación a la de Ponferrada, se negaría en 1484 a acatar ese sistema recaudador, bajo el pretexto de “...ser vasallos de la iglesia de Astorga...”. Es posible que los hebreos de la cuenca del Boeza contasen con el respaldo de la mitra diocesana, interesada por su parte en desautorizar la jurisdicción de los monarcas en sus antiguas áreas de influencia. Las cifras de contribución nos ofrecen una progresión que va de los 4.500 mrs. en 1472 a los 26.950 mrs. en 1491, con un máximo de 24.874 mrs., en el año1488.

Como entidad particular residen a escasa distancia de la fortaleza feudal, conservando su antigua organización social, política, administrativa y confesional. Gozan de cierta independencia, y viven de forma normalizada, sin que puedan desprenderse de los testimonios escritos enfrentamientos cuyo origen pueda achacarse a disputas religiosas.

En 1480 las Cortes de Toledo promulgan el Decreto de Segregación Espacial, estableciéndose un plazo de dos años para que los judíos dejasen sus hogares, y pasaran a residir en lugares apartados designados al efecto, como lo fue en esta villa el actual “Barrio de la Fuente”, y donde no hay que buscar como motivación factores de agravación antijudía, sin el mero cumplimiento de la ley. La localización exacta es el costado suroeste, a extramuros y aledaño al río Boeza, en áreas concejiles, dedicadas a pastizales, denominadas “el ejido”.

Candelabro judío o MenorahEntre las actuaciones que llevaron a cabo para adecuar el terreno en aras a la habitabilidad y dotarlo de infraestructuras viarias e hidráulicas, destacaremos la apertura de la “calle de La Judería” (actualmente de Vegarada) enfilando el camino que cruzaba el viejo puente que salvaba el Boeza y la “calle de La Fuente” o de “Sal si puedes” (hoy de el Puente). Esta última remembranza persistió hasta el año 1934, y podría responder a que las aljamas conformaban generalmente un decálogo de rúas, algunas de ellas sin salida, siendo además obligados por la legislación antihebraica a confinarse en un espacio vallado, con su puerta correspondiente, y a la que se referirían los topónimos de las “barreras”, las “tapias” y  la alusión a la “Puerta de sal si puedes”. Encauzaron igualmente un manantial y construyeron una alfaguara, que conocemos como la “Fuente de los Caños” o la “Fuente del Concejo”.

Al proceder a la instalación del alcantarillado en el año 1955 fue descubierta una necrópolis próxima a la antedicha carrera de Vegarada, desprendiéndose del examen ocular practicado que las tumbas excavadas en el terreno se reforzaban con lajas de pizarra y arenisca, albergando en su interior restos humanos en un pésimo estado de conservación, sin poder precisarse la existencia de ajuar, por la premura con la que se acometieron las obras de soterramiento. Inhumaciones que, sin embargo, vincularíamos a un malvar cristiano y no hebreo, puesto que sabemos que estos últimos sepultaban a sus correligionarios en “San Cebollón”.

 

Manuel I. Olano Pastor
Museo “Alto Bierzo” de Bembibre

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