Entre las funciones cualquier museo se encuentra la difusión y promoción de su legado patrimonial. Bajo estas premisas se ha ideado el proyecto denominado “Pieza del mes”, en el que como su mismo nombre indica, cada mes se da a conocer una pieza de la colección permanente del Museo “Alto Bierzo”, que sirve de hilo conductor para establecer una disertación en la que ahondar en su conocimiento, recordando su significación histórica, valor artístico y singularidad, para dar paso a continuación a un coloquio entre el público asistente, con aportaciones sobre el tema tratado, vivencias, comentarios, etc…

Este mes de enero rescatamos una pieza relacionada con la cultura del vino. Se trata de una canaleta de lagar zoomorfa, es decir, con forma de animal, que representa a un felino, cuyos rasgos faciales se conservan bastante bien definidos. De hecho, era conocida popularmente como “la leona”.

Analizando sus características, podemos pensar que se trata de un atributo relacionado con Baco, dios romano del vino. Está tallada en piedra de arenisca y compuesta por dos piezas: una superior con unas medidas de 26 cm x 57 cm x 40 cm y otra inferior, de 17 cm x 64 cm x 32 cm.

Procede de un lagar de Bembibre, hoy desaparecido, que se localizaba en la “Calle Oscura” y que había pertenecido al hacendado Manuel María Rubial Carvajal, hijo del ex alcalde de Bembibre, Manuel María Rubial Sandoval y de Ana María López Carvajal. Puede estar fechada, a tenor de los registros archivísticos que mencionan lagares pertenecientes al linaje “López Carvajal” en Bembibre, en torno a los siglos XVII y XVIII.

Antonio Gago - Bodega de Don Gavino

Fue restaurada en el año 2006 en el Taller de Restauración “Proceso Arte” de Astorga, ya que presentaba pérdida de volumen en los detalles de la talla y varias grietas, por lo que se hizo necesaria la consolidación y recuperación, en la medida de lo posible, de las partes dañadas.

Nos encontramos ante un vestigio arqueológico único. En la actualidad, este tipo de canaletas zoomorfas no se han conservado en ninguna otra localidad de la Comunidad Autónoma, tal y como señalan fuentes del Museo Etnográfico de Castilla y León, y en el municipio de Bembibre tenemos la suerte de contar con dos de estas representaciones figuradas. La que se encuentra en el museo y la que se conserva “in situ” en un lagar de San Esteban del Toral, propiedad de varios vecinos de la localidad.

Canaleta Felina - San Esteban

El acto de presentación de esta pieza tendrá lugar el sábado, 26 de enero, a las 19.00 horas en el Museo “Alto Bierzo”. Allí, el historiador Manuel Olano nos hablará de esta original canaleta, así como del consumo y cultivo del vino en el municipio, concluyendo con la presentación de la bodega “Marqués de Bembibre S.L”, con viñedos en San Esteban del Toral.


 

Breve recorrido histórico sobre el “cultivo del vino” en nuestra comarca

Haciendo un recorrido histórico, las noticias alusivas al cultivo del vino en “Hispania” proceden de fuentes latinas, siendo conocido y ensalzado ya desde el s. I. d. C. el vino de la Bética. Sin embargo, al noroeste peninsular llegaría al posesionarse los romanos del territorio, tras su victoria sobre los astures, cántabros y galaicos en las denominadas Guerras Cántabras (29-19 a. C.). Pueblos que por entonces no conocían el vino y que, únicamente, consumían cerveza. La ocupación trajo consigo el establecimiento de campamentos militares, para asegurar el control y la fundación de ciudades y villas para reforzar el proceso de integración.

Bacco (Miguel Ángel)Con la romanización, la región se incorpora al “Conventus Asturum” y pasa a ser un gran foco de explotación aurífera. Momento en que se introducen productos básicos de la dieta alimenticia romana como el trigo, la carne, el vino, la sal, el vinagre y el aceite. No hay que olvidar que el vino era la bebida más apreciada y demandada en el imperio romano, existiendo unas 180 variedades del mismo, estimándose el consumo diario por persona entre 1 y 5 litros. 

Hoy por hoy, la arqueología tan solo permite atestiguar su consumo y no así su implantación y desarrollo, como queda patente con el hallazgo de ánforas para su almacenamiento en el entorno de Ponferrada, lo que podenos hacer extensivo a la vega de Bembibre, principalmente por el asentamiento en San Román de un importante núcleo romano, que fue el principal centro de explotación agropecuaria de la zona, con un registro de ocupación que se inscribe entre los siglos I y V y en cuyo comedio se hallan Bembibre y San Esteban del Toral, donde se localizan las piezas objeto de esta presentación.

San Román fue en origen la célebre “mansio romana” que el “Itinerario de Antonio” denomina “Interamnium Flavium”. Erigida en el trayecto de la “vía nova”, a su paso por El Bierzo, en el interfluvio Noceda-Boeza, que dista de “Asturica Augusta” y “Bergidum Flavium” entre 30 y 20 millas, respectivamente. El legado de Roma está presente en la villa altoimperial de “El Parral”, en los monumentos epigráficos dedicados a “Júpiter” y “Marte” y en la necrópolis del s. III, soterrada en “El Poulón”, por reseñar las evidencias más significativas.

En Bembibre los yacimientos de “La Corona del Chanillo” y de “Los Balgones” y el propio núcleo de “La Villavieja” ofrecen testimonios de aquella época como una estela ofrendada a “Júpiter” y un miliario perteneciente a la “vía nova”. San Esteban del Toral atesora en su legado patrimonial documentos arqueológicos e inscripciones votivas consagradas a deidades como: “Rivaoduo”, “Cossue”, “Dea Cenduedia” y “Matribus”.

Sobrevino a continuación la crisis del Bajo Imperio Romano que supuso la desaparición de aquella sociedad hispanorromana, su incorporación al reino de los suevos y posteriormente al de los visigodos, iniciándose una etapa de fundaciones monásticas, que hacen posible un mayor consumo vitivinícola. La invasión musulmana del 711 terminaría por hacer desaparecer el viejo esplendor conseguido por aquella monarquía. La recuperación de esta circunscripción territorial se lleva a cabo con el rey asturiano Ordoño I (821-866), al igual que su reorganización.

Tiempo después, en el año 964 tenemos constancia del cultivo del viñedo en la cuenca media del Boeza, al probarse que existen viñas en “Columbrianos”, núcleo fundado por mozárabes provenientes de Coimbra (Portugal) en el entorno de San Román de Bembibre o Viñales, al indicar que “linda con una kararia qui discurre ad Sancta Olalla”, en clara alusión a “Santa Eulalia del Piélago”, en San Román de Bembibre. Estamos pues ante la primera referencia escrita sobre el cultivo del vino en el municipio de Bembibre.

Manuel I. Olano Pastor

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