Sergio Fernández Luque ejerció de mantenedor del XLI Festival Nacional de Exaltación del Botillo con un discurso en que hizo partícipes a los bembibrenses, protagonistas indirectos de una receta con condimentos muy especiales. Un poco de la villa, de sus gentes, y de sus valores que concluyen en una cena de gala haciendo honor al ‘Rey’ de la gastronomía de la comarca.

Un auditorio repleto de público aguardó los dos platos fuertes de la velada: al televisivo mantenedor, el cocinero de “Saber Cocinar” de “Las mañanas de la 1”, y la actuación del grupo El Consorcio que acercó a Bembibre su repertorio más popular, implicando a un público que se volcó cantando con ellos las canciones más conocidas.

Los locutores de Punto Radio Diego González y Sonia Linares, actuaron como maestros de ceremonia en la gala del Botillo, dando paso en primer lugar a la Concejala de Cultura, Laura Álvarez, que dio a conocer el nombre del ganador del Concurso Literario, el sevillano José Quesada Moreno, con el cuento “Nostalgias del Paladar”.

El alcalde, José Manuel Otero, aprovechó su intervención para reivindicar el papel y la fuerza de las Juntas Vecinales con un denominador común: la exaltación del botillo. El regidor manifestó que la práctica totalidad de los pueblos de Bembibre celebran una fiesta en torno a este embutido.

Acto seguido, Sergio Fernández Luque ejerció de embajador del Botillo presentando al público sus raíces maragatas, lo que, de una forma u otra, lo vinculan con la provincia y sus manifestaciones culturales como la exaltación del botillo.

Reconoció que no pudo evitar visitar la cocina del macro-restaurante ubicado en el pabellón deportivo. “Deformación profesional”, dijo.

Pero el momento más destacado fue cuando dio a conocer una receta diferente a las demás. “La verdadera receta del Botillo”, una receta única con unos ingredientes especiales.

Sergio Fernández propuso una receta con ingredientes, pre elaboración, elaboración, cocción y hasta la presentación final. De esta manera:

 

Ingredientes del botillo:

Una villa como Bembibre, un puñado de buena gente y muchas ganas de trabajar, disfrutar y ser feliz.

 

Pre elaboración:

Seleccionar los productos: Los paisajes y buenos alimentos que nos dan la mejor materia prima.

Preparar el fogón: Nuestros mineros nos dan la otra materia prima para hacer el fuego.

Adobar, “potenciar el sabor” y reposar: valorando el legado de los antepasados hasta nuestros días. O lo que es lo mismo, recetas con historia.

Ahumar: esfuerzo, trabajo y sacrificio, que crea nuestros cimientos como personas.

 

Elaboración:

Agua de cocción: preparar el medio donde el milagro se va a producir, lo que recuerda a quienes trabaja en el campo y ganadería.

Cocción a fuego: la importancia, prestigio y repercusión de Bembibre gracias a la constancia y el buen hacer.

Comprobar el olor: los campos de tomillo.

Vigilar la cocción: ni muy fuerte ni muy lenta evitando así que se rompa la tripa, acompañándola y mimándola con el Cristo, el patrón de Bembibre.

Catar el producto: el mejor sabor del botillo es su calor, el calor en forma de acogida que lo convierte en lo mejor del mundo.

 

Presentación:

Servir en un entorno digno del mejor rincón de España y, a poder ser, junto al calor de un pueblo auténtico y afable.

Un discurso que finalizó con un “Viva el Botillo de Bembibre”.

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