La presidenta del Patronato de Fiestas durante la presentaciónEl próximo sábado llega a Bembibre la compañía Argentina`s River Dancers con el espectáculo Malambeando. Una función que muestra los tres grandes exponentes musicales de Argentina, el tango, la milonga y el malambo representados por coreógrafos y bailarines de primer nivel mundial. Después de pasar por Nueva York, París, y los principales teatros españoles de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y otras capitales, el Patronato Municipal de Fiestas ha apostado por una sesión doble a las 18 horas y 22 horas, en el teatro Benevivere.

La música popular Argentina se centra en los tres grandes movimientos tango, milonga y malambo, con la excepción de otros bailes minoritarios y recluidos, fundamentalmente en el interior rural de la nación, como son la chacarea o la zamba.

El tango: ritmo porteño por excelencia. Significa la pasión, el deseo entre los bailarines, sensualidad y momentos llenos de un baile repleto de cambios, arabescos en el argot porteño, velocidad casi circense. Nació en los albores del siglo XX bailado sólo por hombres a quienes, poco a poco, se fueron uniendo mujeres de los bajos fondos de los muelles de Buenos Aires. Hasta que en los años 20 fue incorporado a los mejores salones de Estados Unidos y de Europa, hasta la fecha.

“Ir de milonga” significa en Buenos Aires acudir a los lugares abundantes en la capital de Argentina donde hombres elegantemente vestidos con relucientes zapatos de charol, y “minas” (mujeres) calzadas con zapatos de tango, se mueven sin conocerse y sin cambiar palabra alguna, para danzar horas y horas milonga y tango. Estos locales abren sus puertas al caer la tarde. De hecho, la milonga es un apéndice del tango, que puede ser lenta y sentimental, o veloz y espectacular.

Y finalmente está el “rey malambo”. Sus principios llevan al siglo XVI cuando los antiguos indios patagones crean una danza salvaje y ritual para ofrecer sacrificios a sus dioses. En el siglo XIX los gauchos de la inmensa Pampa argentina lo adoptan en sus veladas nocturnas al calor del fuego donde, entre humo y tabaco y asados de carne, terminaban la noche con un espectacular y rítmico malambo. Poco a poco fueron incorporando instrumentos como las “boleadoras” con las que, lanzándolas a las patas de las reses que cuidaban, las derribaban para marcarlas. Cuando el malambo se hizo ceremonia incorporaron los bombos.

Una espectacular puesta en escena con el más puro sentimiento argentino y el potente zapateado y taconeo augura un musical lleno de fuerza.

Esta función se pensó inicialmente para las fiestas del Cristo, sin embargo, por “problemas de agenda no se pudo encajar”, destacó la presidenta del Patronato, Nancy Prada. El espectáculo actual cabe sumar una segunda propuesta que se presentará en la programación navideña de Bembibre.

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