Jonás Pérez se desplazó desde Robles de Laciana, donde ha vivido la mayor parte de su vida, hasta Bembibre, para presentar una exposición que resume los últimos veinte años de su vida, desde que en 1990 alumbrara su primera obra modelada en roca. A sus 81 años continúa trabajando en su taller de Robles, desde donde puede ver la montaña verde en verano o cubierta por un manto blanco en invierno, mientras escucha con atención a las piedras para descubrir lo que se esconde en su interior.

En su vida laboral trabajó como albañil, de esos profesionales todo-terreno que saben hacer prácticamente cualquier cosa, hasta que se jubiló y pudo dedicarse por completo a sus inquietudes artísticas, experimentando también con varias disciplinas como la madera y la forja, “pero me aburría un poco y me gustó más la talla en piedra”. Su método de trabajo es sencillo, con la maza, el puntero y el cincel comienza a trabajar las rocas que recoge o le regalan, sin una idea preconcebida, desescombrando primero para ver si hay  alguna grieta y tallando después lo que le sugiere la propia materia prima. “Hay veces que lo que estaba haciendo no salía, y al final acabó saliendo otra figura”

La belleza primitiva de sus obras se refuerza en algunas ocasiones con pequeñas pinceladas de color, para lo cual emplea ceras, que le dan un aire muy personal. Además Jonás es un gran conocedor de la composición de las rocas que utiliza, recogidas casi todas entre Babia y Laciana,  areniscas, calizas, y también algunas con alto contenido en hierro que terminaban por romperle los cinceles.

A la presentación acudió también el alcalde de Bembibre, Manuel Otero, y la concejala de cultura, Laura Álvarez, que destacó lo singular de la exposición y lo poco habitual que es poder ofrecer una muestra escultórica, animando a todos los bembibrenses a visitarla.

La exposición está organizada por el Instituto Leonés de Cultura, y permanecerá abierta hasta el 31 de octubre.

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