La sala de exposiciones de La Casa de las Culturas, acoge entre el 10 y el 28 de febrero, la exposición “Habana”, de José Antonio Robés, organizada por el Instituto Leonés de Cultura.

La Habana, no cabe duda, es una de las ciudades más  emblemáticas del planeta, a su vez conflictiva en cuanto a puntos de vista, opiniones políticas e incluso sociales. Este es un reportaje que habla de la vida, de fuerza, de belleza y de arte. La Habana es una de las ciudades más bellas del mundo y como tal ha de ser tratada y reconocida.

El reportaje ha sido realizado con la solemnidad y el entusiasmo que su autor, Robés ha volcado en sus visitas a la Habana. La Habana era escenario pendiente para él, y con gran satisfacción ha elaborado esta muestra. Fotografías de impecable blanco y negro que han surgido de cada esquina que Robés ha recorrido y que han sido inspiración de esta obra imprescindible ya en su trayectoria profesional.


Empiezo sin ideas preconcebidas. Un descubrimiento me hace fijarme en algo. Luego lo descubro por el objetivo. La forma final de presentación en cristal, la copia final aprovisionada totalmente con todos sus detalles de textura, movimiento, proporción, antes de exponer. El obturador se libera automáticamente y finalmente fija mi concepción: permite las justas manipulaciones posteriores. El final último, la copia, no es más que un duplicado de todo lo que vi y siento con la cámara en ese preciso momento. Cuando digo que me gustaría fotografiar a alguien lo que realmente quiero decir es que me gustaría conocerle, intento colocarme en esa línea peligrosa de luces contrastadas, por donde anidan los sentimientos, entre la piel de la persona y su camisa. Aguanto la respiración y cuando todas las facultades convergen en el rostro de la efímera realidad pongo en el mismo eje el corazón, el ojo y la cámara, en ese momento todo es relativo, brota la excitación, la tensión muscular aumenta, el corazón se acelera, la respiración se entrecorta y dominar la imagen se convierte en una gran alegría física y mental. Durante ese breve instante todo lo que hay en la mente y el alma de una persona se refleja en sus ojos, en sus manos, en sus gestos, en sus formas, cuando se da esa desnudez en el instante que hay que fotografiar, es el esquivo “momento de la verdad”. De La habana ya se ha dicho todo y no se ha dicho nada, intentar decir algo que no se ha dicho sería totalmente imposible, y más imposible sería decirlo en forma de titular, por tanto no lo haré, solo una aclaración: amo esta isla y todo, absolutamente todo lo que ella representa. Pues bien, después de un largo periodo de gestación, nace “Habana”, este trabajo se puede resumir en una sola palabra, VIDA.                                                                     

Robés   

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