Asistentes al I Festival Nacional del Botillo de Bembibre
(De izquierda a derecha: desconocido, desconocida, Clara mujer de Carro, Antonio Díaz Carro, Cesáreo Martínez Peña, Alfredo García Alonso Lombas y su mujer, Charo Laviades Álvarez)

En los años 70 el “Café de Mero” era uno de los centros habituales de tertulia y opinión, donde se reunían aquellas personas con inquietudes por la cultura y el progreso de la villa. En más de una ocasión se había tratado expresamente lo paradójico que   resultaba que se rindiese homenaje al botillo en la capital de España y no se hiciese en El Bierzo, siendo como es su cuna gastronómica. Algo que también estaba presente en el sentir popular.

Pero, para que esto llegase a ser una realidad, habría que esperar al año 1973. La lectura del reportaje publicado en la Revista de la Casa de León, sobre la importante trascendencia social que tuvo la conmemoración del XXV aniversario de la “Fiesta del Botillo de Madrid”, fue el verdadero revulsivo para que el equipo de gobierno se plantease organizar aquí un certamen culinario de estas características. Siendo, coyunturalmente, el momento más propicio para poner en marcha esta idea. Ante los rumores de que alguna población pudiera adelantarse, la comisión decide actuar con rapidez y en el más absoluto secreto, imprimiéndose los carteles anunciadores de madrugada y pegándolos en Molinaseca, Ponferrada, Villafranca y otros puntos del Bierzo, con las primeras luces del alba, para dejar patente que el festival era ya un hecho consumado, que ya tenía su valedor.

El propósito con el que nace este Festival era dar a la villa de Álvaro Yáñez un protagonismo similar al que gozaba ya Ponferrada, con el "Pimiento de Oro" o Villafranca con su "Fiesta de la Poesía", pensando que se le otorgaría una mayor notoriedad si se hacía coincidir con la inminente celebración de la “Salida del Santo”, el día 10 de junio, incluyéndose como “principal novedad del programa de actos” el que se bautizó como “Festival Nacional del Botillo”. Una comida en la que degustar nuestro “embutido rey”, y mostrar, asimismo, las excelencias gastronómicas de esta tierra. 

Retomando de nuevo el hilo argumental del Festival, decir que sus promotores fueron: el Alcalde de Bembibre, Alberto Blanco Riego (1970-1975), y la Comisión de Festejos, que componían por aquel entonces: Dionisio  Cueto Díaz,  Santiago  Pérez  García  Sabugo,  José  Ferrero  Diez, Antonio Balín Palacio, César Pousa Pomar, Delfín Fernández Cobos, José Antonio López Torre, Ovidio Fernández Chachero, César Pis Pérez y José Carlos Alonso Burón. 

Al tratarse de una decisión un tanto precipitada, no se había consignado una partida económica específica en el presupuesto municipal, por lo que se buscó el apoyo de empresas como: Cárnicas “Tabuyo” y Licores “González Byass”, que colaboraron también en otras ediciones.
Fue el Hotel “Lisboa” de Ponferrada el encargado de preparar la comida, que se sirvió a las dos y media de la tarde en la Sala de Fiestas “Dancing Club”, por su amplitud y atractivo marco, con jardines y pista de verano. Como no podía ser de otro modo, el botillo con cachelos fue el plato principal de la carta. Banquete que la prensa del momento tildó como “memorable”. La música corrió a cargo del tamboritero de Calamocos que, vestido a la antigua usanza berciana, encandiló a los asistentes al son de la flauta y del tamboril, amenizando el baile la famosa orquesta “Manuel de Gracia y los Montenegro”.

El precio del cubierto ascendía a 2,40 euros, según se recoge en las tarjetas confeccionadas al efecto por la “Imprenta de la Mata”. Asistieron a este encuentro un total de 196 comensales, entre los que se encontraban como invitados autoridades civiles y eclesiásticas de la provincia.


 
Presidía, en representación del Gobernador Civil, Emiliano Alonso Sánchez Lombas, Presidente de la Diputación y con él estaban Manuel Arroyo Quiñones, Alcalde de León, Julián Rojo Martín y Afrodisio Ferrero Pérez, Procuradores en Cortes, Luis García Ojeda, Alcalde de Ponferrada y Diputado Provincial, el Obispo de la Diócesis, Antonio Briva Miravent, y por supuesto, Alberto Riego Blanco, Alcalde de Bembibre. También se desplazó una delegación de la Casa de León en Madrid, encabezada por el consejero, José García Corral. 

El gaudeamus se sirvió al aire libre y los rigores del calor, que por estos días se hacían sentir con toda su fuerza, hicieron de las suyas entre los comensales acomodados en las mesas que no estaban protegidas suficientemente por el “emparrado de la pista”, teniendo que recurrir algo más de lo acostumbrado “al alegre vinillo berciano”, para no perecer por deshidratación. 

Una vez servidos los postres, y aprovechando la presencia en la reunión de Antonio Miguel Díaz Carro, abogado natural de la villa y conocedor de su pasado histórico, se le pidió que dirigiese unas palabras a los asistentes, ensalzando el evento con un meritorio discurso, surgiendo con ello la figura del mantenedor. Puntualizar en este sentido que ya se nominaba así al pregonero de las Fiestas del Cristo.

Ya en sus inicios el Festival trataba de aunar lo gastronómico, para dar a conocer nuestro más emblemático plato y lo cultural, que le diera su razón de ser, con la institución de un concurso literario. Éste debía versar sobre los temas: “El Bierzo económico y social” o “La gastronomía berciana”. El jurado nombrado al efecto para emitir el fallo lo componían: Afrodisio Ferrero Pérez, Procurador en Cortes, Antonio Quintana Peña, Delegado Provincial de Información y Turismo, Antonio Miguel Díaz Carro, Director Provincial de Asuntos Sociales, José Carlos Alonso Burón, Concejal Delegado  del  Ayuntamiento  de  Bembibre,  Bernardo  Alonso  Villarejo, Medalla de Oro del Ayuntamiento de Bembibre, y Dionisio Cueto Díaz, Presidente Delegado de la Comisión de Fiestas. 

En esta edición inaugural fueron galardonados: Esteban Carro Celada, por el estudio: “Bierzo económico, Bierzo social, las industrias extractivas del Bierzo y otros servicios”; Bernardo Quindós Vega, por el reportaje “Geórgica o gastronomía del Bierzo”; y Antonio Esteban González Alonso, por el artículo “Un paseo gastronómico por el Bierzo”.. 

Museo Alto Bierzo - Bembibre
M. I. OLANO PASTOR
 
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