Ricardo SteinbergEl próximo 10 de febrero no os perdáis, por nada del mundo, ni aunque juegue el Madrid o el Barça, la charla de Steinberg acerca del sonido en el cine, porque este fenómeno ha sonorizado la mayor parte de las grandes películas españolas de las últimas décadas. Aunque nacido en Buenos Aires, este ilustre “español” vive en nuestro país desde 1974, o sea, antes de la democracia, lo que tiene mucho mérito, habida cuenta de que Argentina en aquel tiempo aún gozaba, supongo, de cierta salud.

Después de algún tiempo dedicado a la música, comenzó a trabajar en el cine como Técnico de Sonido y como Productor, participando en más de cien películas.

Entre su extenso currículo y abundante filmografía, destacan sus colaboraciones con el genio Alejandro Amenábar, en sus cuatro primeras películas, incluida la magnífica Mar adentro, sobre la vida del marino y escritor gallego, Ramón Sampedro.

Conviene hacer un inciso y recordar  la visita de Amenábar a la entonces Escuela de Cine de Ponferrada, allá por el año de 2002. En aquel tiempo el director de Ágora (que desafortunadamente confieso no haber visto aún), andaba tras un proyecto, El perfume, basado en la novela de Patrick Süskind, que,  al final, no llegó a realizar.

Aparte de Amenábar, Steinberg ha trabajado con todos los grandes directores del cine español: Pedro Almodóvar (¡Átame!), José Luis Cuerda (La lengua de las mariposas y Los girasoles ciegos), Gonzalo Suárez (Don Juan en los infiernos, Remando al viento, etc.), Carlos Saura (El amor brujo y Los zancos), Víctor Erice (El sol del membrillo), así como con uno de los maestros del cine argentino, Adolfo Aristarain (Lugares comunes, Martín (Hache) o Roma). Asimismo, ha colaborado con los leoneses Julio Suárez (A galope tendido) y nuestro estimado Felipe Vega (El techo del mundo, Un paraguas para tres o Mientras haya luz), que estuvo en la pasada edición de Tardes de Cine.

Steinberg cuenta, en la actualidad, con su propia productora, Forosonoro, a través de la cual ha coproducido una serie de documentales y cortometrajes, y además forma parte de “Las Producciones del Escorpión”. 

Gracias a este técnico de sonido y productor, los espectadores hemos podido disfrutar de una curiosa, divertida e interesante peli, como El factor Pilgrim, cuyos resultados son extraordinarios, habida cuenta del muy bajo coste de producción de esta cinta, lo que hace pensar que se puede hacer buen cine sin mucho dinero, como habitualmente nos muestran los argentinos.

Entre sus premios, merece destacar el Goya al Mejor Sonido por su trabajo en tres películas de Amenábar, a saber, Tesis, Los Otros y Mar Adentro. Aunque ha sido nominado en nueve ocasiones más, y esperamos que siga cosechando éxitos.

Para finalizar esta reseña, me apetece contar una anécdota, que sin duda tiene su jugo, o eso me parece. La primera vez que Steinberg visitó la ya finiquitada Escuela de Cine de Ponferrada, recuerdo que tuve el placer de recibirlo y acompañarlo al aula. No necesitó más que oírme, durante algunos minutos, para acto seguido decirme que tenía como acento mexicano. Qué increíble. Con su afinado oído -no en balde es un profesional del sonido-, había detectado en mi persona un soniquete hispano, a pesar de mi acento galaico-berciano.

Ya han transcurrido varios años, desde aquella primera ocasión que nos conocimos, y entonces es probable, casi seguro, que conservara aún cierto acentillo, porque había estado durante una larga temporada en México. Qué crack, Ricardo, siempre te recordaré por tu extraordinario oído, y que las musas te lo conserven, estimado amigo, por los siglos de los siglos.

 Manuel Cuenya

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