La noticia es triple: se publica el libro de Enrique Gil y Carrasco “Último viaje. Diario Madrid-París-Berlín”, se editan por primera vez 40 láminas con la reproducción facsímil de «los manuscritos de Gil», y la Biblioteca Gil y Carrasco culmina la edición de las Obras Completas del poeta romántico en su II Centenario.

“Este libro es un lujo –confesó sin rubor ante los medios de comunicación el periodista y escritor Valentín Carrera, responsable de la edición de las obras completas de Gil-. Creo que don Enrique estaría muy contento de ver sus cartas y diarios, sus notas oficiales y sus andanzas por Europa durante cinco apasionantes meses recogidas en el libro que él no pudo escribir porque la muerte le llegó antes de tiempo”.



Carrera inició hace año y medio la edición de las obras completas de Gil en una edición cuidadosa, moderna y actualizada, y desde entonces ha ido publicando un volumen cada dos meses: “Poesía”, “El Lago de Carucedo”, “Viaje a una provincia del interior”, “Crítica literaria”, “Miscelánea”, “Viajes y costumbres”, “El Señor de Bembibre” y, por fin, “Último viaje”, que se presentó en el bar Tomelloso de Ponferrada, “donde Gil solía tomar café con su amigo Guillermo Baylina”, aseguró Carrera con sorna. Los ocho volúmenes de las Obras Completas suman más de dos mil páginas y están disponibles todos ellos en papel, en las principales librerías, y en ebook digital, en las plataformas de eBooksBierzo y Amazon, entre otras.

 

El alfa y la omega

Este libro que culmina la colección “es claramente autobiográfico, el más íntimo y personal de toda la obra de Gil: comprende el alfa de su primer relato fantástico, Anochecer en San Antonio de la Florida (1838), y la omega de su peregrinación por Europa, Último viaje (1844-46). El primer viaje es imaginario: la alucinación de un adolescente al borde del suicidio que se aferra al amor como forma de vida y abraza la esperanza. El último viaje, real, es el adiós de un hombre enfermo que con apenas treinta años aguarda la muerte sin esperanza. Entre uno y otro instante, la vida efímera y la obra intensa de Enrique Gil”.

Anochecer en San Antonio de la Florida se publicó por primera vez en El Correo Nacional en portada, ocupando todo el faldón, a cuatro columnas, como luego haría el periódico con las críticas teatrales y ensayos de Gil, lo que indica, ya en 1838, su reputación como periodista. Anochecer en San Antonio de la Florida contiene un «viaje», en la acepción de la jerga juvenil, una alucinación de ida y vuelta al más allá, el primer diálogo de Gil con la muerte, presentado a los lectores y lectoras por una sugestiva invitación a la lectura del escritor César Gavela, Primera curación del alma, donde Gavela capta con claridad la íntima personalidad del poeta: “Enrique Gil fue un hombre construido de carne, sangre y melancolía (…) que conversa, como lord Byron, con el espíritu de la Naturaleza”.



Grand Tour por Europa

En la recta final de su vida, Enrique Gil hace un largo viaje por Europa, su Grand Tour, a la manera de lord Byron. Parte de Madrid a finales de abril de 1844 y llega a Berlín cinco meses después, el 24 de septiembre, tras haber cruzado la España mediterránea, Francia entera de Sur a Noroeste, el corazón de Bélgica y Holanda, y una gran parte de Prusia, a través del Rhin. El diplomático berciano llevaba dos encargos: una misión secreta, reanudar las relaciones de España con Prusia; y la oficial, una comisión industrial y comercial con detalladas instrucciones; pero, sin faltar a su deber, Gil transforma el viaje en su personal Odisea, en la que Ulises nunca volverá a Ítaca.

La estadística del viaje es fascinante: en cinco meses Gil visita Valencia, Barcelona, Marsella, Avignon, Lyon, Fontainebleau, París, Rouen, Bruselas, Amberes, Gante, Ámsterdam, Rotterdam, La Haya, Utrecht, Düsseldorf, Colonia, Bonn, Coblenza, Kassel, Frankfurt, Hannover, Magdeburgo y Berlín. Viaja en diligencia o coche de postas, en barco de vapor por mar y en vaporetos fluviales por el Sena, el Saona y el Rhin, y estrena los novedosos caminos de hierro.





Pero, desgraciadamente, el autor dejó escasos materiales, fragmentarios y dispersos (artículos, cartas, manuscritos). Por ello, en esta edición Valentín Carrera ha asumido el reto de reconstruir o recrear aquel viaje, con los textos originales de Gil ordenados cronológicamente, siguiendo su itinerario, en el que visita sus santuarios favoritos: Petrarca, Carlomagno, Napoleón, Byron, Erasmo, Huss, Gutenberg, Beethoven; decenas de museos, cientos de cuadros de entre los que igual se rinde ante obras maestras de Rubens o Van Dyck, como analiza las escuelas de la vanguardia romántica. Visita puertos, dársenas napoleónicas, exposiciones industriales, casinos, palacios, castillos, balnearios, teatros, iglesias, catedrales, bosques… nada escapa a la mirada del viajero.

Por lo demás, siguiendo la pauta de anteriores volúmenes de BIBLIOTECA GIL Y CARRASCO, el editor esclarece el texto con referencias, notas y pasajes que Gil menciona, y con más de un centenar de ilustraciones y mapas que ayudarán al lector contemporáneo a sumergirse en el viaje romántico y acompañar de cerca a Enrique Gil en su Grand Tour.

Los Manuscritos de Gil

Además, el volumen reproduce en cuarenta láminas facsímiles los manuscritos de Enrique Gil, las cartas que escribe entre 1844 y 1846, conservadas en el denominado «Expediente Gil» en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, transcrito en parte por Gullón y Picoche, pero del que hasta hoy una parte preciosa permanecía inédita: Biblioteca Gil y Carrasco rinde homenaje a Gil en este Año Romántico al ofrecer a los devotos y devotas de Gil un regalo emocionante: la reproducción íntegra de los manuscritos de Gil, las 17 cartas de su puño y letra que se conservan en el expediente.

Finalmente, completan el volumen, de más de 300 páginas, un mapa del itinerario diseñado por Nicolás de la Carrera, una amplia bibliografía y cuatro ensayos que contextualizan el viaje de Gil. En primer lugar, como pórtico al Grand Tour, el profesor José Luis Suárez Roca se adentra, en bellísimo texto escrito en clave íntima, en el alma del viajero enfermo, consciente de su situación, angustiado por la soledad, rumbo a lo desconocido. En segundo lugar, la profesora Pamela Phillips, de la Universidad de Puerto Rico (Departamento de Estudios Hispánicos del Recinto de Río Piedras), comparte su artículo Desde El Bierzo hasta Berlín: el viaje europeo de Enrique Gil y Carrasco. La tercera contribución es de la profesora Paz Díez-Taboada, quien sigue el hilo conductor del «camino de hierro»: En el tren: Impresiones y sensaciones de Enrique Gil y Bécquer. Y por último, el periodista y escritor berciano Manuel Cuenya acompaña el itinerario de nuestro romántico en clave contemporánea y nos guía por los entresijos que ofrece hoy la misma Europa de antaño.


Desgargar muestra: ÚLTIMO VIAJE

 

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