La Feria del Libro de Ponferrada acogió la presentación de un clásico de las letras bercianas y castellanas, el romance «Los Comuneros», del poeta Luis López Álvarez. Se trata de la novena edición en libro y de la primera en soporte digital, editada por eBooksBierzo.

La nueva edición contiene diez láminas inéditas, dibujadas en 1972 por el ilustrador catalán Antonio Guansé. El juego visual de Guansé, con las horcas y engazos campesinos convertidos en elemento de diseño libertario, se ha convertido con el paso del tiempo en un emblema de Castilla comunera, un símbolo perfecto de la tierra, el trabajo y el sudor.

 

Villalar durante la Transición

En la presentación, el escritor Valentín Carrera, responsable de la edición, recordó cómo la gesta histórica de las comunidades de Castilla se convirtió en un símbolo de libertad durante la Transición, cuando España comenzaba a salir de la dictadura, gracias a la renovación lírica y épica del poema «Los Comuneros».

Luis López Álvarez había comenzado la escritura del romance en enero de 1967 y lo dio por concluido en marzo de 1971, tras casi cinco años en los que el poeta trabajó arduamente la inspiración “a grandes tramos”, siete u ocho arrebatos poéticos que, tras meses de maduración, fluían como torrentes de versos durante horas, días, semanas. Cuando el poema se publicó, en 1972, el Premio Nobel Vicente Aleixandre escribió en el prólogo a la primera edición: “«Los Comuneros» tiene todo el sabor antiguo de la expresión vieja, pero al mismo tiempo tiene una resonancia moderna en el espíritu del que lo escucha. Ha habido un remozamiento dentro de la conservación de la tradición: algo muy difícil de lograr hoy. Intentos así, modernos, colmados, plenos como este, no recuerdo ninguno, me parece un caso único”.

Cuatro años después, el 23 de abril de 1976, algunos “revoltosos” promovieron en Villalar el primer homenaje a Padilla, Bravo y Maldonado, un renacido grito comunero, abortado por la Guardia Civil, que cortó las carreteras y cargó contra manifestantes que portaban un pendón morado. Ya andaban por allí Agapito Marazuela y Nuevo Mester de Juglaría; y ya andaba por allí el poeta Luis López Álvarez, cuyo nombre está desde entonces unido al primer aliento de la Transición, a aquel necesario despertar a la libertad conquistada.

 

Actualidad del poema

“Cuarenta años después –afirmó Valentín Carrera-, «Los Comuneros» conserva la misma frescura y actualidad y su lectura emociona como el primer día. Son versos que nos erizan la piel y nos recuerdan que la lucha comunera continúa, porque sigue vivo el absolutismo cortesano, pervive la miseria del pueblo y aún quedan muchos encinares por quemar. ¿O será necesario recordar que en el año 2015 uno de cada cuatro ciudadanos, 13 millones de españoles, son pobres, según Cáritas?”

“En estos días de vino turbio y corrupción sangrante, de despidos y desahucios a los más humildes mientras la nobleza se regodea en sus tarjetas black y sus cuentas en Suiza, la actualidad de «Los Comuneros» es definitiva. Lean el poema: si fue necesaria la dignidad comunera para desafiar al poder absolutista en 1521, y necesario fue durante la Transición el grito de libertad contenido en estos versos, hoy, en 2015, sigue siendo imprescindible recordar a los ricos y poderosos que “cuanto más vieja la yesca, más fácil se prenderá, cuanto más vieja la yesca y más duro el pedernal. Si los pinares ardieron, aún nos queda el encinar”, concluyó el editor, citando los últimos versos del poema.

 

DESPIECE (EL AUTOR)


Un berciano universal

Luis López Álvarez (La Barosa, 1930), es un ciudadano universal. Poeta, autor de Cárcava y Tránsito y una decena más de poemarios; periodista y sociólogo, doctorado en la Sorbona de París; diplomático de intensa trayectoria, a la vera de Patrice Lumumba, en el despertar comunero del ex-Congo Belga, como alto funcionario de la UNESCO o visitando un campo de refugiados en Líbano. Biógrafo de Miguel Ángel Asturias, estudioso de Neruda, amigo de Paco Umbral, Luis Carandell o Saramago, entre nuestros clásicos. Viajero en misión poética o diplomática por los cinco continentes, regresando siempre que puede al Bierzo, con destinos en París, La Habana, Caracas o Santo Domingo, Luis López Álvarez ha sido testigo privilegiado de la construcción de la Unión Europea, de la descolonización de África y de la integración de América Latina, sin perder nunca sus raíces en Cabañinas.

 

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Comentarios  

0 #1 Bienvenido 23-04-2015 14:26
Bienvenido, Luis, una vez, más a tu Bierzo natal. Si grande es tu trayectoria profesional y como escritor, yo subrayaría tu bondad, sencillez, solidaridad y defensa de la dignidad humana universal, reflejado en "Las querencias" y, sobre todo, en esa obra maestra que es "Los Comuneros", de la que nos sentimos identificados todos los castellanos y leoneses. Gracias.

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