La sección Carboncillo y Pluma nos trae en esta ocasión, de la mano de Luis Miguel Rodríguez Blanco y Nicanor García Ordiz, el retrato artístico y literario de uno de los personajes más importantes e influyentes en el Bembibre del siglo XX: Bernardo Alonso Villarejo.

Persona adelantada a su tiempo, culta, autodidacta y con grandes deseos de conocimiento. Regentó los conocidos Almacenes Villarejo desde la muerte de su madre en 1955, y edificó la casa de estilo modernista –conocida como casa Villarejo- en la Plaza Mayor de Bembibre. Un edificio singular que se ha convertido en símbolo de la ciudad y una referencia arquitectónica del urbanismo bembibrense.

Fue un ávido lector, en especial de los filósofos griegos, de la literatura del Siglo de Oro español y del Quijote, uno de sus libros preferidos. Conocía muy bien los escritores de la generación del 98 y del 27, además de la literatura de otros países como la inglesa y alemana.

Otra de sus grandes pasiones fue la fotografía, en la que también demostró ser un adelantado a su tiempo. No solo se dedicó a la fotografía de viajes o etnográfica, sino también a la experimentación artística, con notables resultados, algo poco habitual para su época. El Ministerio de Cultura adquirió todo su archivo fotográfico, compuesto por casi 3000 negativos, más de 1000 diapositivas y más de 20 películas.

Recibió varios premios en los distintos certámenes que participó, como el Premio Nacional de Ponferrada (1953), Medalla de Exaltación de los Valores Leoneses (1954), Premio de Zaragoza (1956), Premio de Recursos Técnicos de Gerona, Premio Nacional de Córdoba (1955) y otros en Bilbao, Vigo, Pontevedra y Canarias.  También fue miembro de distintas asociaciones fotográficas de Ponferrada, León y Cataluña.

Su carácter de filántropo le llevó a colaborar decisivamente con el progreso y mejora de Bembibre. Cedió terrenos y financió instalaciones para los parques públicos, ayudó a que se hiciese realidad la Residencia de la Tercera Edad El Santo y el Museo Alto Bierzo, e incluso llegó a construir casas para sus trabajadores. Y siempre rechazando cualquier tipo de protagonismo. Quizá por eso no pudo recibir en vida el nombramiento de Hijo Predilecto, que le fue otorgado en 1998, poco después de su muerte.

Pueden acceder a la sección Carboncillo y Pluma desde el banner situado en la parte central de la página, o desde este enlace.

 

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Comentarios  

0 #1 Bien Urriola 02-05-2015 12:28
Otro gran acierto de Bembibre Digital en esta sección que se a convertido en un referente para conocer a las personas relevantes de nuestra tierra.
0 #2 Recordatorio.Fernando. 02-05-2015 13:04
Los que lo recordamos paseando por los distintos lugares del municipio no nos olvidamos que al encontrarse con el saludaba a todo el mundo y, el detalle de cruzarse con alguna mujer, entonces su refinada educación y galantería salía espontáneamente llevándose su mano al sombrero lo desplazaba un poco de la cabeza y hacia como una reverencia a esa mujer.
Con ese Señor termino el ultimo caballero de la Villa, o quizás el único que existió.
En cuanto a su filantropía como cita el artículo, si es cierto que así fue, siendo una persona que colaboro con en todo lo que se le solicito y pudo hacerlo, ayudando a organizaciones benéficas; económicamente participo con la construcción de la Residencia del Santo; construyendo viviendas para sus empleados, previas condiciones, claro está; Aportando cantidades de dinero al Santuario del Ecce Homo; ayudando igualmente a costearse los estudios a algún joven de la Villa, así como otra serie de asuntos relacionados con la colaboración y ayudas de manera altruista.
Creo que fue una persona que si tuvo estudios universitarios, seguramente estudio Derecho, aunque no sé si termino esa carrera, cosa difícil para los tiempos que vivió en su juventud.
Fue un hombre que toda su vida, aparte de su negocio, estuvo ligado a la cultura que llevo una gran parte de su vida dedicándose a ello.
Que toda su obra se pueda ver expuesta en Bembibre y la puedan contemplar todos lo que lo desean.
0 #3 bien bien bien 02-05-2015 13:50
Qué buen artículo
0 #4 ciudadana 03-05-2015 01:33
No conocí al Sr. Villarejo personalmente, he leído también el retrato que hacen de él en Carboncillo y Pluma y si, si, para quitarse el sombrero.
0 #5 Don Calvo 03-05-2015 03:02
Siempre lo vi con gorra.....nunca con gorro.....Mr Gris....gorra gris, mostacho gris, abrigo gris....su german shepherd (pastor aleman) se desganitaba ladrando cuando le tirabamos piedras....
0 #6 **** 03-05-2015 04:22
Yo siempre lo vi con sombrero, ni gorra ni gorro si nos ponemos exquisitos. En todo caso al sombrero algunos le llaman gorro. Gorra es otra cosa.

Pero ante una persona como Villarejo, todos debemos quitarnos el sombrero, el gorro y la gorra. Ojalá pudiera haber sido eterno

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