Maria José RubioLa cita será, como siempre, en la Casa de las culturas de la capital del Bierzo Alto, a las 20 horas.

La próxima invitada a Tardes de Autor, en Bembibre, será la escritora madrileña María José Rubio, historiadora por vocación y estudios, cuyas investigaciones con motivo de su tesis doctoral, en un principio, y suponemos que una gran curiosidad por el tema, la llevaron hasta los archivos del Palacio Real en busca de reinas – a las que considera como imágenes más populares que los reyes, y con más capacidad de acercarse al pueblo (supongo que está pensando tanto en Sofía como en Letizia)-, y monarcas de España, como Fernando VII, al que la autora describe como mujeriego, o Alfonso XIII, que al pasó algunas penurias, lo que definitivamente la han convertido en una auténtica experta en estas figuras de la alta realeza.

Nuestro país –asegura María José Rubio en una entrevista- es esencialmente monárquico, aunque el pueblo haya sido a menudo ingrato y tirano con la monarquía. Algo que a uno, sinceramente, no le parece así, porque el pueblo es siempre quien sufre los sinsabores de las clases altas, y no digamos cuando se trata de una realeza, aunque la nuestra actual esté bien mirada, por lo general y salvo excepciones, tanto por unos como por otros, incluso quienes se dicen republicanos, y tiene buena proyección internacional (véase, por ejemplo, a Obama recibiendo a nuestro monarca Borbón).

Pero es que tampoco queda de otra. Es lo que hay, como suele decirse ahora. No estoy seguro de que el nuestro sea un pueblo al que le gusta la monarquía, sin embargo, creo que el nuestro sí es un pueblo muy clasista, que adora a los grandes e intenta pisotear a los pequeños. Por eso, y por nuestra idiosincrasia particular, han fracasado las repúblicas, y seguirán fracasando, en caso de que se intentaran llevar a cabo.  Ni el socialismo ejerce como tal, en un país hiper-capitalizado, como el resto de Europa y Norteamérica, donde manda el dinero, la banca (que nos tiene agarrados y bien agarrados), las empresas potentes y las multinacionales, porque la crisis -¿qué crisis, para quién?, si tenemos un déficit público bestial, por vivir, claro, por encima de  nuestras posibilidades- no la para ni dios, salvo que el pueblo, ahora sí, se ponga las pilas, y los políticos de turno se dediquen a gestionar comme il faut los intereses ciudadanos, y no sus propios intereses, los de sus amiguitos y arrimados, y los de los empresarios enganchados a las siglas de marras. Menos corruptela, menos salarios estratosféricos y más reparto de sueldo y trabajos.

Un mundo éste (el de la monarquía), que quienes lo desconocemos por completo, debe ser fascinante, en lo que tiene de enredos y teje manejes que uno ni siquiera podría imaginarse, y que en el fondo obedecen a las mismas pasiones, incluso bajas, que cualquier otro ser humano, con sus debilidades y deseos varios. Eso sí, con muchas más posibilidades de “realización” que el resto de mortales.

La propia autora dice que el archivo del Palacio Real, bien desconocido para el gran público, es uno de los mejores del mundo y está estupendamente organizado, algo que a ella le encanta, habida cuenta de que se confiesa como una persona muy ordenada, y sobre todo el hecho de poder insuflar vida a unos documentos, que de otro modo se quedarían perdidos en el baúl de los fantasmas.

María José Rubio, que dice aborrecer la mentira y la demagogia, cuenta, asimismo, con un gran número de publicaciones, relacionadas sobre todo con la historia y el arte, entre las que cabe destacar el  monumental Diccionario biográfico español, La Chata (dedicada a la Infanta Isabel de Borbón) o las Reinas de España, desde Gabriela de Saboya hasta nuestra Letizia Ortiz.  También ha escrito varios guiones para series culturales de televisión. Y es colaboradora habitual de algunos programas radiofónicos.

Su próximo proyecto será una novela con argumento histórico, a saber, El cerrajero del rey.

Manuel Cuenya

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