Se trata de una ruta de escasa dificultad, con distintas alternativas, que nos permitirá conocer siete pequeños pueblos de los alrededores de Bembibre, con bellos paisajes y un recorrido que en su mayor parte transcurre por caminos o pistas naturales. En cinco de estos pueblos se han proyectado pequeños museos monográficos conocidos bajo el nombre de Las casas del hombre, un proyecto que se inició y abandonó por falta de presupuesto en espera de tiempos mejores.

En su conjunto, estos pueblos presentan la particularidad de que en ellos han aparecido una serie de restos epigráficos alusivos al dios indígena de la guerra COSUE, de ahí el nombre elegido para designar la ruta. Los pueblos  a recorrer son: San Esteban del Toral –Viñales –Arlanza –Labaniego –Tedejo -El Valle -Santibáñez del Toral. En total unos 12-14 Km.

Dependiendo del tiempo disponible propongo tres alternativas:

(En el momento en que Antonio Gómez Marqués escribió este artículo -2005- se habían iniciado las obras de la primera fase de Las Casas del Hombre y todo parecía indicar que se completaría su construcción)

- Ruta de Las casas del Hombre en su primera fase: San Esteban del Toral, Arlanza, Labaniego, San Esteban.

- Ruta de Las casas del Hombre: San Esteban del Toral,. Viñales, Arlanza, Labaniego, Santibáñez del Toral.

- Y por último la ruta del dios Cosue: recorrido por las siete localidades mencionadas.

He aquí unos breves apuntes sobre las localidades que vamos a recorrer, incidiendo un poco sobre su origen, algún aspecto destacado de cada una de ellas, curiosidades, leyendas… Espero que lo comprobéis realizando estos amenos recorridos, y descubráis personalmente las peculiaridades de estos pueblos y su entorno.

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Este minúsculo espacio geográfico ha estado poblado desde tiempos remotos, como lo demuestran los abundantes e importantes asentamientos de población existentes en la zona (castros), algunos datados en la época prerromana. Y también todo tipo de restos arqueológicos, sobre todo epigráficos. El origen actual de estas localidades podemos datarlo documentalmente a partir del siglo X.

Todos estos pueblos tienen una escasa población. Tedejo y El Valle pertenecen al Ayuntamiento de Folgoso de la Ribera y el resto al de Bembibre.

 

San Esteban del Toral

Situado sobre una llanura inclinada suavemente hacia el sureste, su origen lo sitúa la historiadora Mercedes Durany en la primera mitad del siglo X (La Región del Bierzo en los siglos centrales de la Edad Media 1070-1250). En cuanto al origen del nombre, M. García Anta nos dice. El nombre proviene del griego (stefanos=corona, honor); luego latinizado “Stephani” (ph = “f” y luego “b”), Esteban: Santiestephani, Santistefani, Santisteban y definitivamente San Esteban. ( Santibáñez y San Esteban del Toral. Estudio histórico, artístico y religioso). Más difícil es precisar, de donde proviene, o a que hace alusión, el término “Toral” o “del Toral”. Según M. García Anta haría referencia a loma o montículo. Pudiera ser en Santibáñez del Toral, aunque no lo veo tan claro para San Esteban por estar asentado sobre una planicie. T. Mañanes lo deriva del latín toralem,  bulto o protuberancia del terreno (El Bierzo Prerromano y Romano). Para J. García García ( El nombre de los Pueblos y Ríos del Bierzo), es un abundancial de “tauru”, y haría referencia a extensos pastizales donde pastaba el ganado vacuno de todo el pueblo.

San Esteban pertenece a una pequeña zona conocida como tierra seca por la escasez de agua, por lo que no habría extensos pastizales. Sin embargo si ha existido la tradición, junto con los pueblos de los alrededores, de sacar a pastar conjuntamente el ganado vacuno.

Tenemos una posible referencia de este animal, en el ara dedicada al dios Cosue, encontrada en el castro del Cocotín entre San Esteban del Toral y Labaniego. Según M. Abilio Rabanal y Sonia Mª García (Epigrafía romana de la provincia de León), el ara presenta en sus laterales “sendos relieves muy erosionados: en el del lateral izquierdo la representación del prótomo de un ¿toro?” Para seguir sin aclararnos, A. Justel Carracedo nos dice que en ciclos cósmicos anteriores, la constelación del Toro, se proyectaba sobre el distrito de Toral, al NO de Bembibre, entre el arroyo Vegas y el río Noceda, quedando la estrella puntera del cuerno derecho del Toro sobre San Esteban del Toral y la del cuerno izquierdo sobre Santibáñez del Toral.

Los valiosos restos arqueológicos, sobre todo epigráficos, encontrados en este pueblo, inducen a pensar que surgió en las proximidades de un importante núcleo cultural de la época romana.

Según Madoz goza de hermosas vistas y horizonte despejado y alegre. En él podemos destacar la portada de la primitiva iglesia, con un sencillo pero hermoso alfiz estilo Reyes Católicos, de finales del siglo XV o principios del siglo XVI. La actual neoclásica de finales del siglo XVIII y tres lagares en un buen estado de conservación. Tal vez debido a ello se iniciara aquí el museo del vino de Las casas del hombre.

Raro es el pueblo que entre sus leyendas no haya alguna alusiva a tesoros escondidos. San Esteban no podía ser la excepción. Contaban los viejos del lugar, que en el paraje denominado el Castrín, plantando una viña, encontraron una olla de barro ya vieja, y entonces les dio por excavar y sacaron una mesa de piedra y una olla que contenía oro. Leyenda compartida con Viñales pues este castro se encuentra situado entre ambos pueblos.

 

Viñales

Situado en el  fondo del valle del río Noceda y atravesado en parte por él, su origen data de la segunda mitad del siglo X. Su nombre , del latín vinea, viña, “lugar de viñas”, es una clara referencia al cultivo de la vid en su entorno. Todavía no hace tantos años que las laderas del río Noceda en este punto, estaban cubiertas de viñas. Disponemos de documentos que confirman la existencia de este pueblo en  fechas tan tempranas, así como el cultivo de la vid en la zona. En la obra Temas Bercianos de D. Augusto Quintana, podemos leer dos textos que así lo confirman :<Un tal Floridio, completamente desconocido, da al monasterio de Santa Cruz de Montes - “a su abad Fuertes y a sus compañeros conmorantes en el monasterio”- una villa que tiene en el pueblo de Viñales y a la corriente del río Arlanza. La villa se denomina el Ganso y tiene su corte cerrada, sus tierras, sus viñas, etcétera (Tumbo Negro de Astorga, nº 294). Era el 30 de Noviembre de 984. En el año 992, el rey leonés Bermudo II, da siervos y heredades al monasterio de Santa Leocadia. “…de Vinales, Mutarra et sua mulier, et Aumare et sua mulier,…”

En la Edad Media el pueblo de Viñales estuvo situado un poco más arriba, en la margen derecha del río, en el paraje conocido como Matilla, donde todavía pueden verse algunos vestigios. El actual lo forman dos barrios unidos por una gran explanada, la era, donde no hace tanto tiempo se deshacían los cereales, y un tercero al otro lado del río, conocido por Marifollo. En este barrio se levantaba la antigua iglesia,  destruida por un incendio en el año 1957. Siguiendo por la carretera hacia Arlanza, nada más pasar el puente a nuestra      izquierda, podemos contemplar sus despojos: la vieja torre de acceso al campanario. A nuestra derecha podemos ver la restaurada casona de los Albares.

En sentido opuesto, en el camino de Viñales a San Esteban nos encontraremos con un viejo miliario y un castro, “El Castrín”, en el que han aparecido abundantes restos arqueológicos.
En este pueblo se levantará el museo de la agricultura, en la segunda fase de Las casas del hombre, si llega a realizarse.

 

Arlanza

A poco más de tres Km. de Viñales, aguas arriba, se encuentra este pueblo que busca acomodo sobre la ladera, en la estrecha franja de terreno entre la carretera y el río. Su origen se remonta a la primera mitad del siglo XI. En un documento del año 1044, que D. Agusto Quintana nos muestra en su obra citada anteriormente, podemos leer: “…et facio kartulan testamenti de una vinea propia, quam habeo de mea comparatione et habet jacentia ipsa vinea in Aranza, in oco predicum villam quae vocitant Castaneiro, in valle de Gota, per termino divisore et deinde per terminum de Cita Falce, et inde per carrale que discurrit ad Lausata, et ubique.”…(BN, ms. 4357, Tumbo Negro, f. 25r, núm. 295)

… “y hago carta de testamento de una viña propia que tengo, por haberla comprado esa viña en Arlanza, que tiene por límites una villa que llaman el Castañar, en el valle de Sota, y finca de Cita Falce y el camino que va para Losada.”… En cuanto al nombre de este pueblo puede tener su origen en el río que pasa a su lado, el Noceda, que en épocas anteriores se denominó río Arlanza. Según T. Mañanes, Arlanza es un topónimo formado de un hidrómino cuya raíz AR- significa “agua, ola”. No comparte esta opinión J. García García que nos dice: Dado que ARLANZA se documenta como ASLANZA, podríamos aventurar que la base etimológica es pariente del latín “assis”= pizarra. Y, como el sufijo /nt/, de origen céltico, significa relación o pertenencia, podría significar el nombre: “paraje, lugar pizarroso”.

También podría ser una explicación válida, no olvidemos que aquí hay minas de carbón, también pizarra. El mismo autor nos sigue diciendo: a orillas del río Noceda, en el pueblo de ARLANZA, se encontró una lápida romana con la siguiente inscripción, estudiada ya hace tiempo por García Bellido. Dice así:“DEO DOMINO COSUE SEGIDIAECO (LUCIUS) EX VOTO L(IBENS) M(ERITO) P(OSUIT)“. Cuya traducción sería: “Lucio Aurelio Fronto erigió con mucho gusto este monumento en cumplimiento de un voto al señor (dios) Cosue Segidiaeco”. Dado que el sufijo “-aecus” adjetiva dando sentido de pertenencia a los gentilicios, podemos afirmar que COSUE, el desconocido dios de la lápida en cuestión, pertenece a la tribu de los Segidios o Segidos. ¿Tendrán algo que ver estas tribus con la desconocida ciudad de SEGISAMA a la que los historiadores sitúan mucho más al Este?.

Recuerdos de adolescencia son las polvorientas caminatas, bajo la implacable solana, para darse un chapuzón en los recónditos recovecos del río, de nombres tan sugerentes como “El Falisca”, “El Fervor”, “El Sartén” …

Las explotaciones mineras de  carbón de este pueblo tuvieron mejores tiempos, aunque habrán servido para que aquí se proyectara el museo dedicado a la minería.

 

Labaniego

De Arlanza a Labaniego la carretera serpentea en principio entre viejas escombreras, para continuar a través de un frondoso bosque de robles salpicado de encinas y algún que otro castaño moribundo. Sobre su origen, en El Bierzo Prerromano y Romano de T. Mañanes leemos: “Parece que más tarde, a mediados del siglo IX ( año 850-851 ), Gatón recibe el encargo de repoblar el Bierzo, lo hace con gentes venidas de Asturias y de Galicia. No sabemos que nombres pudieron corresponder a este primer momento, aunque a través de la toponimia mayor, podamos afirmar que Labaniego, nombre de ascendencia asturiana, aunque de raíz y terminación prerromana, sea de esta época”.  Su nombre, según este autor: “deriva de  la palabra prerromana NAVA por alteración y tiene el significado de lugar pantanoso. La terminación -IEGO es prerromana procedente del sufijo -ECO-. Quizás la forma laba- se deba a influjo mozárabe.”

En la actualidad este pueblo está sufriendo una importante transformación con varias casas de turismo rural. Labaniego destaca por su ambiente natural. Posee un extenso paraje arbolado, (robles, castaños, encinas) que en siglos pasados perteneció  al monasterio de San Fructuoso, algunos de cuyos escasos restos, todavía son visibles unos centenares de metros al final del pueblo. A este paraje  se le conoce como El Bosque. Fue la mayor superficie arbolada desamortizada en el Bierzo en tiempos de Mendizábal. Se desamortizaron 60 fanegas, 9 has y 6 as. (M. J. García González).

Es por todo esto por lo que en este pueblo se inició la casa de la Naturaleza (de momento un conjunto de vigas de hierro que rompen el paisaje).

Aquellos que estén interesados en conocer la historia del convento los remito a la obra, San Fructuoso de Labaniego y Stª. María  Magdalena de Cerezal, de la bembibrense Ainhoa Simón Simón.

Tal vez sea  de todos los pueblos el de una mayor actividad cultural. Podemos destacar entre sus actuaciones los filandones y la semana de cine rural. También tiene su leyenda. En Labaniego hay una gran piedra que está encima del pueblo sujeta con una cadena de oro, si se quita la cadena, la piedra cae y destruye el pueblo.

 

Tedejo

De Arlanza a Tedejo la ruta es un permanente contacto con la naturaleza, a través de bellos parajes, con nombres de una gran sonoridad como “El Couto”, “Tambreus”, “Los Taberneros”, “Las Baragañas”, “El Fontanal”… Sobre su origen, J. García García nos da dos citas documentales sobre este pueblo. Donación de Abdela a Santa Cruz de Montes el año 984 (Ms. 4357 B.N. escrit. Nº 293 )”… una tierra en Albares de la Ribera en la corriente del río Boeza que  linda desde río hasta términos de Grambele y de Cresconte y de Tedeso y de otra parte hasta el agua…” Donación a San Juan de Cerezal el año 1015 (Ibidem Fol. 84 ): “… una viña en San Martín de Naraya  en el Bierzo y otra en TEDEJO…”. Este autor sostiene que su nombre deriva del visigótico TEODISCO. “Theos Helios”, Tedelius, Dios-Sol. Tal vez su nombre tenga relación con el sol, pues por su situación, recostado sobre el monte y a 850 m. de altitud, recibe de lleno su influjo desde su nacimiento hasta su ocaso.

Tedejo ha sido conocido por una de sus fuentes: La fuente del Rebollal, también denominada como la fuente de los “ENCANILLAOS”. Se le atribuían propiedades curativas, y hasta mediados del siglo pasado los habitantes de los pueblos aledaños, acudían a ella con sus niños cuando estos presentaban problemas en su desarrollo, tardaban en hablar etc.

A mitad, del recorrido hacia El Valle, se encuentra la iglesia de Santa Eulalia, común a ambos pueblos. Tiene portada con alfiz, estilo Reyes Católicos, primera mitad del siglo XVI. Gran parte de la ruta discurre entre restos de explotaciones auríferas de la época romana, siendo en este pueblo donde mejor se aprecian

Desde Tedejo se contempla una hermosa panorámica.

 

El Valle

A escasa distancia de Tedejo se encuentra esta localidad, situada a los pies del famoso Corón de Tudela, de 1019 m. de altitud, con restos de poderosas defensas y que según Hernán Alonso: “fue un castro prerromano. En el se rendía culto a la divinidad <Tudela> y, según el P. Flórez, fue habitado por el obispo Gomulo” (El Bierzo).

Al este del pueblo se encuentra el Castro y restos de explotaciones auríferas de la época romana. En El Valle podemos admirar casas con abundantes balconadas, algunas blasonadas, como la de los Arias. Destacar un escudo arzobispal empotrado en la pared de una vivienda, flanqueado por unas tibias y un capitel románico, seguramente proveniente de la primitiva iglesia.

Tampoco falta una leyenda de tesoros . Según esta, en el Corón, hay un túnel con dos arcas: una de oro y otra de veneno. Si abres la de oro te haces rico, pero si abres la de veneno te mueres.

 

Santibáñez del Toral

Se encuentra asentado sobre una alargada y estrecha loma del terreno, que se inicia en el desvío hacia San Esteban y termina en el de Tedejo. Al final  del pueblo siguiendo la carretera hacia El Valle, se encuentra su bien más preciado: la iglesia de San Juan Evangelista. Se levanta sobre una prominencia del terreno o “Toral” según opiniones que ya hemos citado. (Conviene recordar que el paraje  inmediato a la iglesia en dirección Tedejo, y a la izquierda de la carretera se conoce como “El Toral”). Destacar de esta iglesia del siglo XVI, su portada purista en forma de arco de triunfo, lienzos con pinturas de estilo tenebrista y retablos de Bartolomé Hernández,  que trabajó con Becerra en la catedral de Astorga.

Según Hernán Alonso, la iglesia merece por si sola la visita al pueblo. En el libro El viaje del Bierzo, su autor Valentín Carrera, nos dice lo siguiente: “ En el siglo XVII, Santibáñez fue un emporio cultural y religioso como atestigua el manuscrito hallado por el historiador García Anta en una bodega del pueblo. Una vez fijado el texto, resultó ser un “Auto de Navidad”, en tres jornadas, dos mil versos en sintonía con la escuela de Lope de Vega”. Hubo también mucha actividad teatral en la zona - apunta Carro Celada -, para provocar una recomendación del obispo de Astorga, quien ordena en una visita a la parroquia “que no se presten ornamentos de iglesia para danzas ni comedias”.

Lo expuesto anteriormente demuestra que los nativos de Santibáñez y San Esteban eran muy aficionados al teatro. (Ambos pueblos han formado hasta el día de hoy una sola parroquia).

En la actualidad, su antigua casa rectoral ha sido restaurada y ampliada, albergando durante varios años una de las residencias de “Proyecto Hombre”.

Aquí estaba proyectada en una segunda fase de Las casas del hombre, la casa dedicada a la ganadería.

 

 

Trabajo de investigación, elaboración de la ruta y texto: Antonio Gómez Marqués

Fotografías: Bego Rodríguez Escudero

 

 

Evolución de la población en estos pueblos

Nº de habitantes

 Años

 San Esteban

  Vilñales  

  Arlanza  

 Labaniego

 T edejo  

  El Valle  

 Santibáñez

 1850

 150

 220

 104

 109

 *

 225

 102

 1900

 172

 299

 171

 115

 121

 234

 129

 1950

 153

 275

 160

 86

 106

 262

 160

 1990

 64

 225

 79

 11

 7

 97

 98

 2008

 49

 193

 49

 20

 14

 85

 65

   * En 1850, según  el diccionario Madoz, Tedejo era un barrio de El Valle

 

Altitud de estos núcleos de población

 San Esteban

  Vilñales  

  Arlanza  

 Labaniego

 T edejo  

  El Valle  

 Santibáñez

710

650

 720

800

850

785

700

 

 

Epigrafía de la ruta del Dios COSUE

 

 oooOooo

 

 

Comentarios  

0 #16 yoyoboing 06-06-2015 23:08
Coooomo?....y quitarte a ti tu momento de gloria?....jeje jejeje
0 #17 mmmmmmm 06-06-2015 23:53
De donde no hay no se puede sacar.... lo siento por ti.
0 #18 La Hormiga y las Cigarras.Cossue, Matres, Budhui y tu prima. 10-06-2015 04:35
Extraordinario trabajo de un sencillo historiador que por humilde, desconocido. Emociona el reconocimiento de quién lo sabe valorar. Horas y horas de investigación, viajes al Archivo de León, ilusión, tenacidad y generosidad. No es lo primero que nos aporta ni será lo último. Bien merece, como decís, que se pusiera en valor lo que tenemos y que se reconociera públicamente la labor de la persona que nos regala su tiempo y sus conocimientos. Enhorabuena Antonio Gómez Marqués y gracias por enseñarme y acompañarme a recorrer estos hermosos parajes, que tranquilizan mi espíritu, hinchan mi pecho y me hacen tan feliz y orgullosa de nuestras raíces.

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