La verdad es que son muchas las cosas que quisiera deciros –pero no quiero alargarme más de lo necesario, sino ser el primero en dar ejemplo ajustándome a los tiempos previstos, para que desde este primer acto el Congreso fluya como los siete ríos por las venas del Bierzo: Sil, Selmo, Cúa, Boeza, Noceda, Cabrera, Burbia, Valcárcel, y ya van ocho…

Con estas palabras comenzó Valentín Carrera el discurso de inauguración del Congreso Internacional sobre Gil y Carrasco, antes de los obligados agradecimientos a quienes, de una u otra forma, han hecho posible la celebración de este congreso, a la familia de Enrique Gil, y muy especialmente al profesor Jean-Louis Picoche, Presidente de Honor del Congreso.

“Desde que inicié, hace más de tres años, los trabajos para la edición de las Obras Completas de Gil, el profesor Picoche ha sido un constante apoyo moral: me ha impulsado, me ha dado valiosos consejos y ha bendecido este trabajo, por lo que le estoy profundamente agradecido. El profesor Picoche nos ha enviado la ponencia inaugural, ¿Qué es el romanticismo?, junto con una breve carta”

Picoche excusó a través de la carta su presencia física por problemas de salud “Al fin y al cabo, tengo que volver a la realidad. Soy un carcamal de 84 años, lleno de achaques y después de pensarlo mucho y vacilar hasta determinarme, he decidido renunciar a mi presencia física en el congreso romántico de julio 2015 (…) lo que no quiere decir que no estaré con vosotros”.

Picoche, continuó Valentín Carrera, nos ha enviado además una caja con diez ejemplares de su libro –“todos los que me quedan, son los últimos, no habrá mejor ocasión”- que el último día serán sorteados entre los congresistas profesores y profesoras de Castilla y León para que nos hagan el favor de entregarlos en las bibliotecas de sus centros.

Y explicó el por qué de entregarlos a los maestros y maestras “transmisores del saber y de la palabra”:

“Cuando me encaminaba hacia aquí esta mañana, despedí a mi padre, que ronda los 90 años pero tiene buena cabeza y mejor humor:

—Me voy al Congreso de Gil y Carrasco.

Se me quedó mirando, en ese gesto que tienen a veces las personas mayores que no se sabe si van o vienen a sus soledades y a sus pensamientos:

—Yo lo conozco desde niño —me dijo—, en la escuela de San Román leíamos “El Señor de Bembibre” con el maestro Jambrina.

Sí amigos: en las escuelas del Bierzo, a principios de siglo y en 1930, se leía a Gil y Carrasco, gracias a maestros como Jambrina, víctima del 36, cuya biografía y homenaje tenemos pendiente.

Sabemos del valor fundacional, sustantivo, del magisterio: aquí mismo entre vosotros se sienta mi primer profesor universitario de Lengua y Literatura, José Manuel González Herrán, y acaso sus brillantes lecciones en el curso 74-75 no sean ajenas a que mi vocación y a que hoy estemos aquí reunidos para estudiar la historia, hablar de literatura y sentir la poesía.

Sois los sembradores del futuro: si vosotros lleváis la palabra de Gil a las aulas, este II Centenario fructificará durante varias generaciones”.

Continuó Valentín Carrera anunciando que desde Barcelona, una berciana apasionada de Gil, Raquel Pérez Valle (en las redes sociales, @cisnesinlago), “nos ha enviado de regalo un precioso ÁLBUM ROMÁNTICO, un álbum de firmas en la tradición de los álbumes decimonónicos, hecho a mano con mimo: la primera página está ya firmada por el profesor Picoche con una entrañable dedicatoria. Se lo paso al Alcalde de Villafranca, al Presidente del Congreso, a los presidentes entrante y saliente del Consejo Comarcal, y luego queda en recepción para que todos pongáis ahí vuestra dedicatoria. El último día, lo depositaremos en la Biblioteca Templum Libri, donde quedará custodiado hasta el próximo Bicentenario…”

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