Nicanor García OrdizEn esta ocasión es el propio autor, Nicanor García Ordiz, quien nos presenta el relato que, como cada mes, ponemos a su disposición hasta completar los 8 capítulos que componen el libro “Jilgueros en los ojos”.

La edición de este libro se puede seguir a través de Bembibre Digital en la sección específica que hemos preparado al efecto, accesible muy fácilmente en la zona derecha central de la página.

Pueden acceder también al último relato a través de este enlace

Este relato que hoy podéis leer, surgió de la petición que mi amigo, el escritor madrileño, Juan Carlos Herranz, me hizo para incluirlo en un libro-denuncia que vería la luz con el título de “Punto de partida”, y que se editó en 1999 en la capital de España. Dado el compromiso con los derechos sociales que abordaba aquel libro, fue D. Esteban Ibarra, Presidente del Movimiento Contra la Intolerancia, el encargado de prologarlo.

Aunque hace más de una década que escribí este desgarrador relato, su temática es, a todas luces, y desgraciadamente, de continua actualidad. Es por ello que no he querido dejar pasar la ocasión para recuperar este “Por quererte” y volver a incluirlo en mi libro “Jilgueros en los ojos”, con la intención de, como entonces, y en la medida de lo posible, tratar de remover conciencias, y aportar mi granito de arena en la denuncia de todo aquello que supone la negación de los derechos y libertades humanas, máxime en lo que hace referencia a esta lacra social que constituye la violencia machista. Así, este relato, escrito con la intención de poner al descubierto lo que muy bien pudiera ocurrir en el día a día de una relación de pareja, marcada por la entrega amorosa de ella y por el maltrato emocional y físico de él, quiere ser una denuncia contra el uso de la intimidación, del aislamiento; del tratar de minimizar y negar el agravio, culpando a los
ultrajados del mismo; el uso despiadado de los niños como arma arrojadiza contra la pareja, siendo ellos mismos objetivo del maltratador; el uso del mal llamado privilegio masculino para mancillar a la mujer. En definitiva todo aquello que incluye la violencia física y sexual; el uso de coerciones, amenazas, intimidación, menosprecio, maltrato emocional, posesión y negación de los derechos y libertades humanas, y que, a menudo, casi siempre, provoca alteraciones emocionales, lesiones graves e incluso la muerte.

Ojalá que sirva de algo este corto relato a esta causa

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