En torno a este año se estaba proyectando en las veintidós provincias que entonces integraban la Corona de Castilla la implantación de una contribución única en sustitución de los impuestos existentes.

Con ese motivo todos las localidades estaban siendo sometidas a una investigación exhaustiva de sus bienes y rentas, vecino a vecino, con un nivel de detalle sorprendente. Como resultado de este estudio nos ha quedado una fotografía de Cobrana cuya exposición dejo para mejor ocasión.

Para un tema de menor pero no pequeña importancia el 7 de octubre de 1752 llegó a la villa de Cobrana el corregidor de Ponferrrada, acompañado de un escribano y otros oficiales, con el fin de obtener respuestas a un interrogatorio de 40 preguntas cuyo resultado se conoce como Catastro del Marqués de la Ensenada: Respuestas generales.

De este documento procede la generalidad de los hechos narrados y los datos citados a continuación.

Acudieron a reunirse con el corregidor D. Manuel Gómez, vicario de la parroquia de Santa María Magdalena; Andrés Álvarez, juez ordinario; Diego Rodríguez y Gregorio Cid, regidores; Pedro Álvarez y Juan Martínez, procuradores; Juan Valcarce, José de Cuenllas y Francisco Gómez, peritos nombrados para dar las respuestas, "a quienes el escribano tomó y recibió juramento por Dios Nuestro Señor y una señal de la cruz en forma de derecho, que lo hicieron como se requiere, y so cargo del cual prometieron decir verdad de lo que supiesen en todo aquello que les fuese preguntado".

Cobrana pertenecía en lo temporal a Manuel Flórez Osorio, vizconde de Quintanilla de Flórez, vecino de la ciudad de León, quien por razón de señorío percibía anualmente un yantar(1) de 30 reales(2) de vellón. La historia de los vizcondes y su relación con Cobrana es larga e interesante y no cabe en los límites de este relato; pero todo se andará.

La villa de Cobrana tenía entonces 70 vecinos, incluidas 13 viudas y cuatro huérfanas, que vivían en 119 casas habitables, además de 13 arruinadas. Para guardar sus cosechas y elaborar el vino poseían 10 pajares, 19 bodegas y 8 lagares de exprimir uvas. La desproporción entre el número de vecinos y el de pajares y bodegas se explica porque entonces y hasta época relativamente reciente la casa de vivienda estaba integrada en un edificio común con bodega, corral, cuadras, etc.

De los 70 vecinos, 44 eran hidalgos y, como tales, pertenecían al estado noble, quienes gozaban de determinados privilegios fiscales y a quienes estaba reservado en exclusiva el desempeño de los "oficios honoríficos" , socialmente más relevantes: juez ordinario, alcalde y regidor de los hidalgos, y procurador síndico general.

Por su condición de hidalgos estaban exentos de los oficios propios de los hombres del estado general, también llamados pecheros.

A estos últimos tocaba desempeñar los oficios de alcalde y regidor del estado general, el de mozo de concejo y todos aquellos denominados "viles" .

Generalmente todos eran labradores, bien como propietarios bien como jornaleros de las tierras ajenas; pero no faltaban los imprescindibles oficios de canteros, herreros, carpinteros y tabernero. Cuatro pobres de solemnidad completaban las noticias sobre la población de Cobrana.

Los cultivos eran los mismos que los mayores del pueblo han conocido: tierras de ferraina como alimento de primavera para el ganado; tierras centenales y trigales que fructificaban un año y descansaban otro; viñedos; prados de secano que sólo producían un pelo; y algunos árboles frutales entre los que sobresalían los castaños; dehesas de roble, encina y alcornoques, antecesores del Zofreral, justamente célebre hoy en día.

Como medida de superficie de las tierras se empleaba el cuartal, espacio de terreno en cuya siembra se emplea un cuartal(3) de grano; son sus múltiplos la fanega y la carga, 4 y 16 respectivamente. Una tierra tenía una fanega si en su siembra se empleaban cuatro cuartales de sembradura.

La medida de las viñas era el jornal, equivalente a la extensión de tierra que un hombre podía cavar en un día. Finalmente, los prados se medían en balagares, un montón de hierba de tamaño discrecional, con su múltiplo el carro, equivalente a cuatro balagares.

Como pequeñas dehesas o plantíos existían tres: una, plantada por orden del rey, en el sitio llamado El Villarín, y dos de propiedad particular, en El Felechal y en La Hiruela.

Un cultivo complementario era la apicultura: 180 colmenas pertenecientes a 18 vecinos; la orientación de Cobrana al mediodía, la sierra como resguardo de los fríos vientos del norte y la abundancia de urces favorecían esta actividad.

Había un molino situado en el coto del Pontón; tenía una rueda y molía en el invierno con las aguas que bajaban de las sierras cercanas.

La producción agrícola estaba gravada por tres impuestos eclesiásticos: el diezmo, la primicia y el voto de Santiago, a favor del párroco de Congosto, del cura vicario de Cobrana y de la catedral de Santiago, respectivamente.

Los diezmos consistían en 6 cargas de trigo y otras 6 de cebada; 40 cargas de centeno;40 miedros(4) de vino en mosto, y 220 reales de diezmos menores, que, reducido todo a dinero, suma 4.684 reales de vellón.

La primicia importaba 60 cuartales de centeno y el voto de Santiago, 60 cuartales de centeno y 7 cántaros(5) y medio de vino.

En ese año la vicaría (no parroquia) de Cobrana estaba atendida por tres clérigos, incluido el cura.

Además de estos tributos los vecinos de Cobrana contribuían a las arcas del Rey con 879 reales en concepto de alcabalas(6), derecho que aquél tenía enajenado al vizconde de Quintanilla de Flórez.

Como ingresos el concejo de la villa tenía 286 reales de arriendo de la taberna, 9 cuartales de centeno, y 15 reales de una fundación, todo lo cual se repartía el día de Santa  María Magdalena, 22 de julio, en pan cocido, entre los pobres de Cobrana que acudían a dicho reparto.

 Todo lo cual dijeron ser verdad so cargo del juramento hecho; firmaron los que supieron y por los que no sabían firmó a su ruego un testigo, de todo lo cual dio fe el escribano Benito Francisco Carballo a ocho de octubre de 1752.


(1) Yantar. Con el tiempo se convirtió  en el símbolo del dominio territorial del  señor sobre su lugar y su significación llegó a ser más social que económica. A su vez, cambió la forma de la prestación, pasando a pagarse en dinero, no en alimentos.

(2)  Real .Para una interpretación del valor del real en el año 1752  anoto los precios de la época de algunos bienes de consumo habitual: un kg. de trigo, 0,34 reales; un litro de vino, 0,31; un kg. de castañas, 0,15; un pollo, 0,41 reales; un ternero, 40 reales; un cordero, 5.

(3)  Cuartal. Caja de madera, homologada, de forma irregular; su contenido en grano, seco y limpio, pesa 11,5 kg, 11 o 9 según se trate de centeno, trigo o cebada.

(4) Un miedro equivale a 12 cántaros: 192 litros de vino.

(5) Un cántaro equivale a 16 litros.

(6) Alcabalas. Tributo con el que se gravaban los contratos de compraventa.

 

Benito González González, autor y editor de los libros "Rodanillo, un pueblo del Bierzo Alto" y "La villa de Losada, su historia y sus gentes"

 

 

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Comentarios  

0 #1 berciano 26-01-2016 13:27
Un artículo muy interesante. Felicidades al autor
0 #2 tarari que te vi 26-01-2016 21:38
Muy interesante y ameno, solicito mas... si puede ser
0 #3 Badger 26-01-2016 22:25
Villas y castillos....po r aquello de que .....Cualquier tiempo pasado fue mejor?.....pero el aire estaba enrarecido....n o habia ventanas a corrientes nuevas.....prim ero vino el anquilosamiento ....luego la extincion....ha bia caciques....no lideres....en toda la villa habia a lo mejor dos o tres personals que podian (sabian?)firmar ....jejejejeje
0 #4 Interesantisimo artículoEl zofreral de Cobrana 27-01-2016 00:15
Muchas gracias al autor por compartir los frutos de tantas horas de investigacion sobre la historia de los pueblos bercianos. El nuestro parece que sigue resistiendo todavia...

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