Antes del comienzo del partido Marianín recibió la camiseta del Atlético Bembibre, 44 años después de lucir su primera equipación rojiblanca. Marianín jugó posteriormente en la Cultural Leonesa y en el Real Oviedo, con quien obtuvo el Trofeo Pichichi, antes de debutar con la Selección Española en 1974. Desde el año 2009 es también Socio de Honor del Atlético Bembibre, y ayer recibió el carné que lo acredita antes de realizar el saque de honor desde el centro del campo.

Los atléticos habían aprendido la lección del pasado Trofeo Villarejo y trataron en todo momento de mover el balón en el centro del campo, lo que propició un partido mucho más igualado. Ningún equipo se impuso claramente en la medular, pero las llegadas blanquiazules llevaban siempre mucho peligro, mientras que los de Ministro se entretenían demasiado y no conseguían finalizarlas.

Después de un primer aviso la Ponferradina se adelantó al cuarto de hora. Una internada por la banda izquierda del Bembibre, que se había convertido en el talón de Aquiles por donde entraban con facilidad los atacantes blanquiazules, finalizó con centro atrás de David Malo, Doménech amaga el disparo y Mateo empalma raso y ajustado al poste.

Los blanquiazules llegaban en contadas ocasiones, todas por la misma banda, pero cada una de ellas era una ocasión clara de gol. Poco a poco el Bembibre, a base de ayudas, pudo ajustar la defensa en el carril izquierdo y evitar más sobresaltos.

Por su parte los delanteros atléticos no conseguían poner en apuros a Iturrioz, muy protegido por sus defensas, que empleaban todos los recursos para ello. Samuel no pudo sujetar nunca a Roberto Puente, por lo que no dudó en frenarlo con faltas hasta que finalmente fue expulsado antes del descanso. Unos minutos antes el colegiado le había perdonado la tarjeta roja a Alán Baró por derribar también a Roberto Puente cuando encaraba la portería, siendo el último defensor.

Tras el descanso los dos equipos saltaron al campo con muchas novedades. Los cambios parecieron sentarle mejor al Bembibre. Sin embargo la pegada de los blanquiazules se puso otra vez de manifiesto. Doménech estuvo a punto de marcar en un lanzamiento directo desde el lateral, y minutos después un centro suyo desde el mismo lateral, se envenena colándose junto a la cruceta sin que Ivanildo pueda reaccionar a tiempo.

Los de Ministro daban ahora más sensación de peligro en sus llegadas, pero seguían sin concretar. Incluso Iturrioz consiguió salvar un lanzamiento a bocajarro de Roberto Puente tras el saque de una falta. Fue Raúl quien recortó las distancias de lanzamiento directo desde unos 25 metros, pero ya no quedaba prácticamente tiempo para buscar el empate.

En vestuarios Fernando Ministro se mostraba satisfecho con el juego de su equipo aunque, según el técnico, aun tiene que realizar algunos ajustes en ataque.

Por su parte Claudio Barragán se mostró preocupado por las muchas expulsiones que ha sufrido su equipo durante la pretemporada y que considera que no pueden ser fruto de la casualidad. Se quejó también de una supuesta dureza de los jugadores atléticos y de que le habían anulado dos goles, aunque el árbitro había señalado previamente fuera de juego, quizás buscando alguna justificación a un marcador más ajustado de lo que esperaba.

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