Decenas de entrenadores y jugadores gallegos se reunieron este sábado en el Gran Hotel de Lugo en un claustro organizado por la Federación Gallega de Baloncesto (FGB). No faltó a la cita el técnico del Embutidos Pajariel Bembibre PDM, ‘Chiqui’ Barros, que fue uno de los cuatro ponentes seleccionados por el organismo para impartir una de las conferencias de este primer encuentro.

El encargado de abrir la reunión fue el consejero delegado del Breogán de Lugo, Alberto Fernández, que destacó la importancia del baloncesto en la ciudad y valoró las dificultades que se encuentran los entrenadores a la hora de trabajar, pues los consideró “la parte débil”, debido a que son los primeros afectados por los malos resultados. Reivindicó, asimismo, la apuesta del club lucense por el baloncesto de base.

Por su parte, el técnico del ‘Breo’, Lisardo Gómez, defendió el papel que desempeña el entrenador, muy influida, recordó, por la política del consejo de administración de la entidad deportiva. Aparte de felicitar a sus compañeros de la FGB, puso especial énfasis en el “compañerismo”, y pidió comportarse como verdaderos “colegas”, lo que, a su juicio, sirve de ayuda para mejorar.

En la presentación de las ponencias el director deportivo de la FGB, Carlos Colinas, fue el que quiso proponer esta reunión como un “momento de encuentro” para defender al entrenador, “objeto de disparos” desde distintos sectores de la sociedad. Resaltó, asimismo, la necesidad de que el técnico sea un “referente” para los más jóvenes, algo en lo que trabaja la Federación Gallega, que pretende, además, que sea capaz de gestionar. Por último, el preparador del Celta confirmó la intención de realizar más congregaciones de este tipo.


‘CHIQUI’ BARROS DA MUCHO VALOR A LA ADAPTABILILIDAD

En su emotiva exposición, ‘Chiqui’ Barros empezó destacando el papel capital que tuvieron en su carrera como entrenador personas como su padre, Antonio Barros, Luis Ruibal y Evangelino Piñeiro, así como dos de sus ayudantes, Héctor Piñeiro y Raquel Álvarez. A continuación, entró ya en materia para iniciar su disertación acerca del baloncesto. Abordó la formación del entrenador, no como un autodidacta al 100%, sino como alguien que evoluciona leyendo y viendo entrenamientos, “recogiendo lo bueno del jugador”, lo que hace que avance como preparador.

Prosiguió su alocución centrándose en la “adaptabilidad”, como punto de partida para permitir el ensayo-error y hablar de un método flexible y abierto, con el que se trata de generar confianza. “Trabajas lo mismo, pero de forma diferente”, concretó el ferrolano, que remarcó la importancia de adaptarse a la situación, a la estructura del club y ser consciente de que se está “en la casa de otro”. Dio prioridad a la capacidad de empatía y de asumir la realidad, para poner el foco en la consecución de objetivos en función de la organización.

Insistió el técnico de la escuadra del Bierzo Alto en la necesidad de entender el lugar al que vas, resaltando el papel primordial de los medios de comunicación y la afición. Entonces, subrayó la importancia de tener “la mente abierta”, donde, en lugar de comparar, el entrenador se debe adaptar a la familia para centrarse en su trabajo.

Ahondando en la función de un técnico, Barros resaltó la necesidad de que sea un “generador de ilusiones” con una acertada gestión de la plantilla, para que el valor del colectivo sea mayor que el de las partes. En ese punto, el ferrolano se refirió al entrenador como el centro de una estructura circular, en la que debe seducir, ser cariñoso y más exigente con la gente que quiere.  

Otro de los aspectos que subrayó Barros fue que sea un “especialista en el arte de observar”, dominando su oficio y anticipándose a los sucesos. Y para concluir, puso especial atención en la confianza, como punto clave para que todos los componentes del equipo logren sumar al colectivo. Ese aspecto hace que puedas delegar tantas funciones como sea posible, algo a lo que el ferrolano suele dar mucha importancia.


ANTONIO PÉREZ Y LA AUTOCONSTRUCCIÓN

Quien abrió el turno de intervenciones de los entrenadores fue el segundo de C.B. Valladolid, Antonio Pérez, quien jugó a las órdenes de ‘Chiqui’ Barros. Abrió su exposición preguntándose el porqué de ser entrenador, algo que razonó en el hecho de criarse en una época y una ciudad, Ferrol, en que el baloncesto vivía un auge espectacular. Pese a no saber si podría del baloncesto, señaló, siempre supo que quería vivir de él.

Otro de los puntos que resaltó fue necesidad de la “continua formación”, un trabajo constante para afrontar el siguiente reto. Consideró Pérez que “el buen entrenador es el que consigue los objetivos”, para lo cual dio especial valor a la capacidad de “convencer al jugador” mediante estrategias de comunicación, de psicología aplicada. Puso, además, especial énfasis en la dificultad de asumir el desconocimiento de algunos detalles, lo que le enriquece –por generar ideas e influir en el método, explicó-. Por último, apostó por no perder la perspectiva con el éxito y el fracaso.  


CRISTINO MENOR Y LA CREDIBILIDAD

El ponente que siguió a ‘Chiqui’ Barros fue el director deportivo del Estudiantes de Lugo, Cristino Menor, que se centró en la necesidad de interconectar el conocimiento y la implicación para ganar credibilidad. Ésta es necesaria, junto a la emoción, para que el formador pueda transmitir la pasión al jugador, fundamental para conseguir que éste asuma las órdenes del entrenador.

Añadida a la pasión, Menor reivindicó la dedicación, la necesidad de que haya un esfuerzo por el jugador y el formador para alcanzar los objetivos. Pero, aparte de este trabajo, de esta entrega, subrayó la necesidad de que haya una capacidad, una aptitud, lo que repercutirá en el rendimiento. Para mejorarlo, señaló, “hay que saber transmitir al jugador lo que quieres que haga”.


RUBÉN DOMÍNGUEZ Y LOS MODELOS


El último conferenciante fue el entrenador de A.D. Cortegada, Rubén Domínguez, que valoró fundamentalmente el camino trazado hasta llegar al baloncesto actual, superando las dificultades, incluso cuando se inventó. El técnico centró su intervención en modelos, primero,  de cómo “convencer con ilusión”, aspecto en el que coincidió con los anteriores ponentes, y que le sirvió como punto de partida para abordar el liderazgo como una asunción del respeto de la persona y del convencimiento.

Abordó, asimismo, la necesidad de que el entrenador tenga iniciativa propia, necesaria para que se puedan repartir responsabilidades, y que sepa enfrentarse a la adversidad, adaptarse, lo que ayudar a progresar. Puso entonces especial atención en la empatía con el jugador, un aspecto que obliga a ser exigente, pero dando libertad. Por último, incidió en que el objetivo debe ser que se deje “algo que perdure”, considerando que el entrenador sea “formador de personas”.


ÁNGEL PALMI: “EL BALONCESTO ES UNA FORMA DE VIDA”

El director técnico de la Federación Española de Baloncesto (FEB), Ángel Palmi, intervino después de los entrenadores, e inició su exposición proponiendo la consideración del baloncesto como “una forma de vida”, lo que sirvió de punto de partida abordar la manera de lograr ilusionar a los niños. En este objetivo resaltó la necesidad de una implicación por parte de los padres.

También reivindicó Palmi el ‘Método FEB’, que impide seleccionar a jugadores que no son competitivos. Resaltó en este aspecto la necesidad por parte del jugador de una iniciativa, una competitividad y una expresividad, indicios para que aprenda a asumir distintos roles, olvidándose de posiciones.


FRANCISCO MARTÍN PIDE LA INTEGRACIÓN DE LA MUJER


El presidente de la FGB, Francisco Martín, dio especial valor a la formación, a las categorías de base, una de las principales preocupaciones del organismo que dirige. Reivindicó el papel de la institución como “punto de encuentro” entre el área deportiva y el arbitral, que realizan un trabajo conjunto para transmitir esa idea.

Por otro lado, Martín apostó por la integración de la mujer en los clubes, pues, aseguró, cuentan con las mismas capacidades que el hombre para dirigir un equipo. Reprochó en este punto el derecho de equivocarse que tienen los entrenadores, mientras que a los árbitros se les critica pese a tener menos errores.


UN DEBATE FINAL TRAS LA COMIDA

Tras las ponencias se celebró una comida, y posteriormente se generó un enriquecedor debate en que los asistentes al claustro pudieron exponer distintos puntos de vista acerca del baloncesto de base, y de la apuesta por los jugadores jóvenes, punto en el que coincidieron en la necesidad de que “el entrenador sea valiente”. Algunos de los presentes se quejaron por la falta de jugadores en edades de formación para poder ponerlos. Asimismo, se expuso la necesidad de crear un foro del entrenador en la FGB, aunque se reconoció la dificultad por la falta de fechas.

Departamento de Comunicación de Club Baloncesto Bembibre PDM

 

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