El entrenador del Embutidos Pajariel Bembibre, ‘Chiqui’ Barros, vivió recientemente uno de los momentos culminantes de su carrera deportiva cuando se proclamó campeón de la Liga de Ecuador al frente del equipo femenino de la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE). Fue el broche perfecto a los casi tres meses de estancia en el país sudamericano, una aventura que el ferrolano califica de “enriquecedora” y en la que el cuadro quiteño, además de lograr un balance inmaculado con 15 triunfos en el campeonato nacional –récord histórico-, accedió al hexagonal final de la Liga Sudamericana con una sola derrota en un partido sin trascendencia en la clasificación.

Ya de regreso a España, el preparador gallego no pierde el tiempo y trata de recuperar las sensaciones y sentimientos que echó de menos en Ecuador. Tras unos días en su ciudad natal, Ferrol, estuvo en la villa leonesa de Bembibre -“mi segunda casa”, apunta Barros- para organizar el Chiquibásquet, el campus que dirige y que próximamente celebrará sendas ediciones en las localidades coruñesas de Ares y Ferrol. Han sido jornadas, según el técnico, “de ver gente y estar ya metido en baloncesto”, previas a unos días de descanso en Gijón, la ciudad de la que es originaria su familia paterna. Antes de partir hacia Asturias, nos cuenta su aventura ecuatoriana…


“FUI CON LA MENTALIDAD ABIERTA”


A finales de marzo, una vez concluida la Liga Femenina, Barros anunciaba que se iba durante los tres meses siguientes a Ecuador, un país al que, asegura, “fui con la mentalidad abierta. Al llegar allí les dije que iba a enseñar, que para eso me habían fichado, pero también a aprender. No pensaba que como iba de un baloncesto más poderoso y una liga muy fuerte, llegaría en plan conquistador”, aclara.

A su llegada a la capital del país, Quito, explica que primeramente se centró en “observar mucho.  Después, decidir aquello que iba a ser innegociable, aquello que habría que mejorar o hacer –cosas que ellas no habían hecho nunca, precisa-, cosas que podría cambiar en función del tiempo y aquellas que estaban bien y no podía tocar”. Recuerda que durante esos primeros días vio muchos entrenamientos: “Estuve cuatro días observando y luego ya a trabajar contrarreloj porque teníamos pronto el inicio de Liga. Por lo que había visto, sabía que teníamos margen para crecer”.

“Un reto que salió muy bien –agrega-, que me ha enriquecido mucho como entrenador porque es como entrenar una selección o algo parecido, en la que tienes que dirigir y dispones de poco tiempo”, explica. “Además, sin muchos apoyos, ya que era empezar de cero, con un entrenador nuevo, un cuerpo técnico del que tenía alguna referencia, unas jugadoras habituadas a otro método”, certifica.


“EL BALONCESTO ES UNIVERSAL”

En cuanto al cambio de estilo de juego de Europa a Sudamérica, el ferrolano opina que “el baloncesto es igual, es universal”, aunque admite que su objetivo en Ecuador se centró en varios aspectos: “Mejorar el ritmo, jugar cada balón en ataque y en defensa, trabajar cada posesión en ataque y en defensa como si fuera la última,… Eso lo conseguimos, es lo que mejor hicimos, porque nos permitió ganar con autoridad a los equipos más importantes de Ecuador, destronar al campeón, Santa María. A partir de ahí, defendimos muy bien y eso también nos permitió ser el mejor equipo del país y ganar todos los partidos y ganar el torneo del Sudamericano ante un equipo, el Berazategui, que sólo perdió dos partidos entre la Liga Sudamericana y la SuperLiga Femenina de Argentina. Además, supimos atacar con unas pautas: era básico ser dinámicas, jugar en todo el campo sin parar el juego, ocupar los espacios, mejorar la calidad de pase y entender mejor el juego sin balón”.

Por todo ello y por el hecho de que dispusiera de poco tiempo para preparar la competición y los partidos, Barros pone el acento en la labor del entrenador en este tipo de competiciones tan cortas. “Es más importante porque tiene que improvisar más que en una temporada más larga, en la que el equipo va creciendo y la influencia es menor. Tienes que preparar trampas sobre la marcha, improvisar cosas con casi una sesión. Arriesgar más”, resume el gallego, que considera que “un buen entrenador es el que sabe adaptarse a todo y trabajar bien todas las facetas”.

Todo ello y más con la perspectiva que da el paso de las semanas suma para que el técnico se sienta “feliz” por por el título nacional y por la clasificación en el Sudamericano. “Algo maravilloso”, según el entrenador del equipo rojillo, que se siente “muy agradecido”, además, por el trato recibido de los medios de comunicación en El Bierzo y Galicia durante su estancia en Ecuador. “Hay que estar allí tres meses, construir un equipo, convencer a las jugadoras, y si lo haces a nivel internacional tiene más valor”,  enfatiza.


“NUNCA ME HICIERON SENTIR EXTRANJERO”

En el plano personal, señala el preparador del conjunto berciano, “el trato fue excelente y el país es fantástico, con muy buena gente. Tuve la suerte de estar en una gran organización como la UTE y en una ciudad fantástica como Quito”, apunta ‘Chiqui’ Barros, orgulloso por “haber conocido un país como Ecuador y a mucha gente de la que traes un grato recuerdo, y también de haber conocido el baloncesto que se juega allí y haber trabajado para una institución como la UTE, representando a ésta y a la vez a mi club, Embutidos Pajariel Club Baloncesto Bembibre PDM. El que te hayan valorado, que quieran que vuelva, que quieran que esté allí todo el año, conocer a un dirigente como Patricio Pozo, con el que es tan fácil trabajar como con José Luis Velasco,… Son un conjunto de cosas que hacen que la experiencia haya sido fantástica”, concreta.

“A nivel profesional –afirma-, no echas nada de menos porque es distinto y entrenar es definir la realidad. Yo tenía una y tenía que definirla lo más rápidamente posible y lo más acertadamente posible y sobre ella empezar a  trabajar. Afectivamente, por el trato que nos han dado, tampoco. La relación con Patricio Pozo fue fantástica, como con todo el personal administrativo de la institución. Tuvieron un comportamiento extraordinario. La gente en Ecuador es muy amable”, remacha.

Admite Barros, eso sí, que “echas de menos tu tierra, tu familia y amigos, aunque con todas las posibilidades que hay, el contacto era diario con la gente que quieres. Sabes que están bien y puedes hablar prácticamente a diario”, puntualiza. “A veces sientes que eres extranjero en un país, pero ellos nunca me hicieron sentir como tal. Desde un principio intenté ser uno más de ellos y ellos lo entendieron así también”, sentencia.


“ME DEBO AL CLUB BALONCESTO BEMBIBRE”

Pese al ofrecimiento para dirigir al club ecuatoriano, Barros prefiere mantener su fidelidad al Embutidos Pajariel Bembibre, en el que cumplirá su sexta campaña: “Me debo al Club Baloncesto Bembibre, es mi casa, mi club. Lo de Ecuador vino por mi trayectoria con los clubes con los que trabajé, pero sobre todo por mis cinco años fantásticos aquí. La lealtad es el valor más preciado y mi palabra es como una firma. En las situaciones en que sea compatible, mi otro club es la UTE, soy un UTE más. Siempre que mis circunstancias personales lo permitan”, matiza.

Sobre el estado de la plantilla del conjunto berciano de cara a la próxima temporada, prefiere ser cauto. ”En verano somos todos buenos”, ironiza el ferrolano, que admite, no obstante, que “me ilusiona mucho el equipo, pero me ilusiona mucho entrenar a este equipo. Un chándal, un silbato –si hace falta, incide-, unas jugadoras y un club que confíe en ti, eso es lo más bonito. Ahora hay que descansar un poco antes de empezar a preparar la pretemporada y la temporada. Conozco el medio en que me muevo y toda la gente que viene debería saber a dónde viene y cómo es este club”, asevera.


“LOGRAR ALGO EN LA CANCHA DA SENTIDO A ESTE DEPORTE”

Aunque huye de comparaciones, el técnico gallego no entiende por qué “todo el mundo” se reivindica como el más humilde cuando no es así. “Nosotros somos de una zona rica pero maltratada económicamente, con mucha injusticia sobre estas gentes y con 9.800 habitantes”, subraya el ferrolano, que insiste en que “nuestros recursos son escasos, cuesta mucho sacarlos adelante. Sabemos lo que somos, conscientes de que la liga va a ser dura y competitiva”, comenta un Barros que no entiende que existan los ascensos y descensos ‘administrativos’: “No sé el valor que tiene ascender o no descender, pues puedes ascender sin haberlo logrado en la pista y puedes descender y que se ‘regale’ una plaza. El valor de lograrlo en la cancha da sentido a este deporte”, remarca.

Afronta Emtutidos Pajariel Bembibre su cuarta campaña en Liga Femenina, un curso en el que Barros apuesta por “salir, no ponernos techo, saber cuál es nuestro suelo, encauzar pronto nuestra estabilidad y la permanencia. Una vez llegue eso -que llegará, incide-, soñar. Identificado al 200% con este proyecto, feliz de estar aquí, con muchas ganas y ambición de ser mejor entrenador y transmitir aquellos valores por los que me fichan y para lo que me fichan. Feliz por trabajar donde trabajo, con esta gente y estos colaboradores, con una directiva como la que tengo, un jefe, José Luis Velasco, con el que la sintonía es absoluta. Eso me obliga más y me hace estar más implicado en un proyecto en parte mío”, concluye.  

 

Norberto de la Mata Alonso

 

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