El equipo juvenil de la Ponferradina se impuso al Atlético Bembibre en el derbi comarcal de Primera Nacional, que ambos equipos disputaron en las instalaciones deportivas de El Barco. Tuvo todos los ingredientes de un derbi: emoción, intensidad, momentos de tensión… y además goles.

Se adelantaron muy pronto los blanquiazules, que salieron más enchufados al partido, y a los diez minutos ya ganaban por 2-0. Un resultado que podía pesar como una losa, con tantos minutos aún por jugar, pero los atléticos supieron reaccionar para igualar el marcador antes del descanso con dos goles de Mateo.

La Ponferradina cobró de nuevo ventaja en los primeros minutos de la reanudación. Un envió de falta al área, mal defendido, terminó con el balón suelto dentro del área, lo que aprovechó un jugador blanquiazul para enviar con comodidad al fondo de la red.

Pudo restablecer la igualada el Bembibre pocos minutos después. Óscar envía un potente disparo de falta directa al larguero. El rechace lo remata otro jugador rojiblanco al poste. Y aún consiguió recoger el balón otro jugador bembibrense, pero se le quedó atrás y no consiguió empujarlo entre los tres palos.

La sentencia llegó de penalti. El colegiado, que no estuvo muy fino en la segunda mitad, se equivocó al señalar una falta después de haber aplicado correctamente la ley de la ventaja, cuando la jugada ya había finalizado. El lanzamiento pega en el brazo de un jugador de la barrera y el árbitro no duda en señalar la pena máxima.

No se rindió el Bembibre, pero el estado del terreno de juego pesaba tanto como los dos goles de desventaja y los minutos fueron pasando sin que llegara el tanto que pudiera meter de nuevo a los atléticos en el partido.

Al final los puntos se fueron para Ponferrada. Los dos equipos se retiraron dando un ejemplo de deportividad, dejando en el campo los roces que se produjeron durante el partido, fruto de la intensidad del encuentro, y dándose la mano.