Un momento de uno de los recientes enfrentamientos en San RománUna asociación pro Guardia Civil, APROGC, ha equiparado a los mineros españoles con “terroristas” por las protestas que han llevado a la calle en defensa de su futuro. El colectivo, cuya finalidad es crear un cauce de participación abierto a los miembros de la Guardia Civil “que sientan el orgullo de pertenecer a este Cuerpo” así como reforzar su “prestigio”, llega a establecer un vínculo entre los mineros con los etarras “geográficamente cercanos a ellos”.

Estos últimos días determinados medios nacionales han calentado la protesta minera con portadas que muestran un “vandalismo” de los mineros, que se ha encontrado con este aliado en esta asociación en defensa de la Guardia Civil. Este colectivo considera que se trata de “acciones delictivas más cercanas al terrorismo callejero que a cualquier reivindicación laboral”.

Se justifican con arreglo a las “recientes imágenes de encapuchados lanzando desde el monte cohetes contra los guardias civiles” y manifiestan que “no se diferencian en nada de los terroristas, geográficamente cercanos a ellos, que atacaban cuarteles y vehículos del Cuerpo”.

Sobre esta consideración personal, la asociación prosigue aseverando que “su violencia va en aumento, piensan que sólo así conseguirán sus fines”, entre reproches por el resultado final con guardias civiles heridos. “Y si la tendencia continúa no tardaremos en tener que lamentar la pérdida de alguna vida humana”. “Por eso exigimos desde aquí a los mineros que cesen sus actos violentos y delictivos y encaucen sus reivindicaciones laborales por vías menos descerebradas”.

Esta asociación va más allá incluso y se muestra sorprendida por “la pasividad de todos a la hora de enjuiciar estos atentados”. Rechaza que se trate de protestas, enfrentamientos o demandas y califica sino “hechos inadmisibles y que deben ser repudiados claramente, con independencia de las razones que llevan a estos trabajadores a denunciar su situación laboral”.

“Nadie debería ser comprensivo con estas actitudes, ni reírles las gracias, ni calificar de chiquilladas sus actos, por mucha comprensión que podamos tener con su situación laboral”, manifiestan.

Concluyen quitando fuerza al conflicto minero a pesar de que “no nos corresponde a nosotros opinar sobre la situación laboral de los mineros, pero sí tenemos que decirles que si alguna razón tenían para protestar, los medios que emplean para ello los deslegitiman de manera clara y rotunda”.