El empresario durante su participación en un foro de energía. Foto: León Noticias

Los trabajadores del pozo Santa Cruz han comenzado a recibir esta mañana llamadas de la empresa para que pasen a firmar la carta de despido. Un hecho que, en parte, no ha sorprendido tanto a los trabajadores aunque ha caído como un jarro de agua fría que afecta los 70 operarios que conforman la plantilla.

El ERE suspensivo en que estaban incluidos los trabajadores del grupo se ha convertido en un expediente extintivo que supone el despido con una indemnización de 20 días de salario por año de servicio. Aunque los trabajadores todavía tienen una última opción: aceptar las condiciones de trabajo que les marca el empleador.

Una reducción de las percepciones salariales que se mueve entre el 20 y hasta el 40% en función de las retribución bruta, la supresión del transporte y el aumento de la jornada a 10 horas amén de otras condiciones que afectan al descanso de los mineros.

Además, los trabajadores deben aceptar una movilidad geográfica que incluso puede suponer el traslado a la explotación de Cerredo en sus coches particulares. “Nosotros queremos trabajar en unas condiciones dignas”, lamentó uno de los mineros vecino de Bembibre que explicó el planteamiento laboral de Alonso.

“Estamos dispuestos a perder un 10-15%, y eso es lo que le hemos propuesto a la empresa, pero para ellos nada es suficiente y nos quieren imponer sus condiciones”, reprochó.

Ante este contexto, sólo queda esperar a que los Tribunales se pronuncien. Por lo pronto, esta misma tarde habrá asamblea donde decidirán la que se presenta como única salida posible: demanda colectiva e individual, y apelar a que el Juez decrete nulo el Expediente de Regulación de Empleo que vuelve a dar un mazazo a la economía personal de estos trabajadores y al sector en general.

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