Los mineros trasladaron este jueves el grito de la desesperación al delegado territorial de la Junta de Castilla y León, aunque con pocas esperanzas de que sirva para algo. Mientras Alto Bierzo comunica a los trabajadores que quedan que va a cerrar sus puertas, porque el Gobierno no da su brazo a torcer y deniega las ayudas a las empresas en situación concursal, los mineros todavía apelan a que alguien con decisión les escuche apurando los cartuchos que les quedan.

Algo que en muchas ocasiones se presenta complicado después de lo que sucedió esta mañana en el Ayuntamiento ante un delegado territorial que les cerró, literalmente, las puertas, porque tenía cosas más importantes que hacer como explicar a los alcaldes bercianos los detalles de la Ley de Ordenación del Territorio -que PP y PSOE conocen ampliamente ya que la aprobaron por consenso-.

Los mineros se desplazaron aprovechando la visita de Guillermo García y la presencia de 35 alcaldes bercianos, pero el delegado advirtió que el motivo de su reunión era otro e hizo esperar a los mineros. Ese tiempo de espera derivó, a la postre, en una acalorada discusión en el salón de plenos donde los mineros expresaron su malestar en un contexto en que ya no tienen nada más que perder. “¿Pero qué me van a quitar ya si no tengo nada? Tengo cuatro hijos muertos de hambre”, reprochó a Guillermo García uno de los mineros después de que el delegado le invitara a hacer sus declaraciones (imputando delitos a la clase política) en el Juzgado y no en este encuentro.

Fueron los gritos de la desesperación de los mineros que reflejan el sentir de los trabajadores que se ven sin trabajo y sin futuro para la mina. Una mina que, salvo que cambie algo en los próximos 19 días, el 1 de enero de 2014 habrá perdido el 75% de la producción.

“Está quedando como un solar todo, sobre todo la problemática que tenemos en la comarca, estamos a punto de desaparecer en peligro de extinción”, reprochó en la sala el delegado de Comisiones Obreras en Alto Bierzo, Rubén Fernández. “Hay empresas como Alto Bierzo y CMC o Uminsa que saldrían del Plan y se cerrarían a 1 de enero, se cerraría el 75% de la producción de carbón”, advirtió. “¿Qué narices hace el PP y todos los que están ‘ayudando’ a la minería?”

El representante de los trabajadores pidió al delegado de la Junta que abra los ojos ante la realidad, “que la minería está medio muerta, por no decir que está muerta”, y relató el episodio cada vez más recurrente de trabajadores que ya han agotado el paro y que van a pasar unas navidades complicadas, con familias enteras dependientes de ellos.

“Nos van a decir que se van a volver a abrir las minas de una vez. O seguimos apostando por las nucleares y nos cepillamos la minería. Que es lo que está apostando el PP. ¿Nos van a dar solución a ese problema?"

Los mineros, que ya habían mostrado su enfado por las formas del delegado, estallaron cuando Guillermo García les dijo que iba a trasladar esta problemática, pero que no podía hacer más. Dijo que son “temas que para mí resultan imposibles de responder” y preguntó “¿estoy yo en el Ministerio para saber lo que está ocurriendo?”

El encuentro terminó cuando algunos mineros cuestionaron en voz alta la gestión de las ayudas y a dónde fue a parar ese dinero, entre ayuntamientos y otras administraciones, hasta la duda sobre posibles destinos ilícitos. En ese momento fue cuando la respuesta del delegado invitando a repetirlo ante un Juez puso punto y final a la reunión sobre una situación de absoluto pesimismo ante lo que los propios mineros entienden que no hay una voluntad real de solucionar.

 

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