El Instituno Nacional del Carbón, como ha señalado su director Fernando Rubiera durante una visita a León, está investigando sobre la posibilidad de utilizar residuos de carbón para fabricar grafeno, lo que sin duda haría más rentables y atractivas las explotaciones mineras.

El grafeno está considerado como el material del futuro, de ahí su importancia. Es transparente, flexible, muy resistente, impermeable, y el mejor conductor de la electricidad. Propiedades que lo hacen ideal para innumerables aplicaciones: dispositivos electrónicos con pantallas flexibles y transparentes, baterías rápidas y de gran capacidad de almacenamiento, paneles solares, cámaras fotográficas mucho más sensibles, etc. En medicina se investiga como agente anticancerígeno. También se investiga su uso en la aeronáutica, ya que tiene una estructura 200 veces más fuerte que el acero y aproximadamente la misma densidad que la fibra de carbono.

El principal problema que se presenta actualmente es la pruducción industrial en grandes cantidades. Hay varias formas de producir grafeno. Se puede partir del grafito natural, muy abundante en las minas de carbón españolas, o del grafito sintético.

Actualmente hay una empresa española ubicada en San Sebastián, que está entre las tres más importantes a nivel mundial en la producción de grafeno en láminas. Este es el de mayor pureza y el que se utiliza para dispositivos electrónicos. En su producción no utiliza grafito, sino gas metano.

El grafeno en polvo es mucho más barato. Uno de sus posibles usos, mezclado con otros componentes, es la construcción, aunque para ello sería necesario mejorar el sistema de producción, ya que haría falta grandes cantidades y abaratar considerablemente su precio. También podría utilizarse en envoltorios bactericidas de medicamentos, o en componentes más ligeros para vehículos o aviones.

El Mobile World Congress de Barcelona ha tenido este año al grafeno como gran estrella, para el que ha diseñado un programa específico. Quienes asistieron al congreso pudieron ver algunos aparatos de última generación en los que se ha empleado este material, destinado a revolucionar la tecnología digital.

De momento el grafeno sigue siendo “el material del futuro”. Y aunque pueda llegar a convertirse también en una nueva vía de futuro para el carbón, no debemos olvidar que si desde las administraciones no se toman medidas para favorecer el consumo de carbón autóctono, ya sea para quemar en una térmica o para transformarlo en grafeno, no habremos conseguido nada, porque seguiremos comprando el mineral de importación.
 

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