El matadero sigue cerrado a la espera de una soluciónEl futuro del matadero de Bembibre comienza a ver la luz aunque sin expectativas ciertas sobre su reapertura. Tras la negativa del Ayuntamiento de Bembibre y de la empresa concesionaria del servicio, la cárnica Santa Cruz de Montes, a acometer una inversión adicional de 90.000 euros que no se había contemplado ni informado previamente (según la administración local), así como ante la imprevisión de futuras modificaciones que obligaran a seguir reinvirtiendo, el matadero cerró sus puertas en noviembre del pasado año sin un futuro claro pendiente de una ampliación.

Pero ahora entran en juego los ganadero de Ternabi (Ternera del Bierzo), en principio dispuestos a explotar el servicio del matadero. Aunque todavía no está claro cómo se llevará a cabo el acuerdo definitivo.

El primer paso lo dará el Pleno municipal mañana jueves. La Corporación dará luz verde, previsiblemente, a la firma del convenio con Ternabi que sólo implicará la negociación entre las partes de las condiciones para el desarrollo del servicio.

Lo que se desconoce en este momento es quién acometerá la inversión necesaria de 90.000 euros para adaptar las instalaciones a la normativa y sus modificaciones.

En cualquier caso, el Ayuntamiento de Bembibre ya había expresado su disconformidad con la obligatoriedad de acometer nuevas reformas sobre las que se habían acometido previamente, que supusieron una inversión de 180.000 euros, y que no se habían contemplado con anterioridad. A finales de octubre de 2009 los técnicos sanitarios decretaron el cierre cautelar del matadero hasta que se ejecutara una serie de reformas estructurales tales como la ampliación del corral o zona de faena.

El alcalde protestó entonces teniendo en cuenta que la inversión que ejecutó con cargo al Plan del Carbón iba a permitir adaptarse a la normativa y, en consecuencia, abrir sus puertas, pero tres años después la Junta informó que hacían falta más reformas. Llegó a afirmar incluso que no es que el matadero no se adaptara a la normativa, sino “al criterio interpretativo sobre la Ley que tengan los veterinarios”.

La inversión necesaria de 90.000 euros fue rechazada de plano por el Ayuntamiento y por la empresa concesionaria, que se amparó en el contrato público para rescindir la relación con el Ayuntamiento. Las partes temían que fueran necesarias más adaptaciones futuras y más inversión. El matadero lleva cerrado desde entonces con la incertidumbre sobre si finalmente abrirá o no sus puertas.

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