Transcripción literal de la rueda de prensa del PSOE, según el siguiente comunicado

Un año más, y como ya va siendo costumbre, las fiestas patronales del Cristo transcurren y pasan de largo sin pena ni gloria, sin dejar huella, sin marcar nuestros recuerdos; pasan y punto, no hay más.

Han sido éstas unas fiestas amparadas de nuevo en los recortes y en una austeridad más que manida por nuestro alcalde, que la cita una y otra vez en cada uno de sus discursos para justificar su incompetencia, aunque han sido el buen tiempo, el coincidir en fin de semana y las ganas de participación de la gente para olvidar sus problemas quienes han llenado de alegría y colorido las calles.

Como ya va siendo habitual, tanto que ya casi nos hemos acostumbrado, el programa de fiestas estaba repleto de actividades que en nada engrandecen a nuestra villa, no había más que actos de carácter deportivo, que están muy bien de vez en cuando, pero Sr. Otero, no sólo de ejercicio vive el hombre, de vez en cuando un poquito de cultura e intelectualidad, también vienen bien. El programa era escaso en entretenimiento infantil, y también en el de los mayores y lo poco que había, o estaba señalado a la misma hora, como ocurrió la mañana del domingo, o no cumplía los horarios, como sucedió en la mayoría de los casos, destacando el partido de fútbol del Atlético de Bembibre fijado en programa para las 8 de la tarde y que se disputaba realmente a las 7, o no se reunían las medidas de seguridad necesarias, o incluso el acto no existía, como fue el caso del Mercado de Año, tan tradicional en nuestra villa y que este año no reunió a la gente suficiente como para darle la entidad que merece.

Las faltas de organización se hicieron notar en cada una de las actividades:

 - En los pendones, muy lucidos y bien llevados, pero en los que se notó la ausencia de uno de ellos el día del pregón, faltaba el de Bembibre, el nuestro, sin quitar mérito, dicho sea de paso, a ningún otro. Otero encarga la organización a gente de fuera, despreciando como siempre lo de Bembibre, y luego pasa lo que pasa.

 - En el pregón, en el que falló la megafonía, impidiéndonos disfrutar de las palabras de Virginia Calvo, pregonera de las fiestas y sin poder oír ni entender lo dicho por el Alcalde y la Concejala de Cultura.

 - En los “bollos preñaos”, que fueron escasos y no alcanzaron para toda la gente que se reunió en la plaza. Por no llegar, no llegaron ni a los pendonistas.

 - En el Mercado Medieval, que se inauguró un día antes de lo señalado en el programa, tal vez para cubrir vacíos y entretener a la gente en algo más que no fuera pasear.

Faltó pues organización, faltaron las carrozas por primera vez en la historia, faltaron puestos y una mejor ubicación en la feria de alfarería, faltaron las sorpresas, la ilusión, la imaginación y las ganas de innovar. Lo único que tal vez sobró, fue la omnipresencia de Otero que, como si de un dios se tratara, se prodigó en todos los actos, no sabemos si para su lucimiento personal o porque estima que de este modo es un alcalde más cercano al pueblo. Pues quede dicho, Sr. Otero, que eso no es la cercanía, la cercanía la da el servicio al pueblo y el estar al lado de éste cuando más lo necesita, no sólo en las fiestas sino también cuando vienen mal dadas, como en el caso de los mineros.

Decía Otero en su saluda pre festivo que un año más habíamos llegado a nuestras fiestas patronales sin apenas habernos dado cuenta. Razón tenía, y del mismo modo han pasado, sin darnos cuenta tampoco. Ahora justifíquelo usted como quiera, con la crisis, con la situación del país, o con la ausencia de fondos, alguna excusa pondrá, pero por enésima vez le reiteramos que la imaginación, la innovación y la inteligencia no cuestan millones de euros. Esta vez le salvó el sol y el espíritu festivo de nuestras gentes, pero aún así, su incompetencia e ineptitud han quedado patentes en estas fiestas como viene siendo habitual con todo lo que usted toca.

Del mismo modo, destacar una vez más la poca valía de la exclusiva concejala de fiestas, la Sra. Pastrana, que lejos de justificar la percepción de su suculento sueldo, en cada festejo del que se ocupa deja en evidencia su poco afán por el trabajo bien hecho, pocos actos y encima mal organizados. Nadie merece ganar el sueldazo que ella gana a cambio de nada de nada, cara dedicación exclusiva la que pagan nuestras arcas para no ver ningún resultado.

Desde aquí, y como ciudadanos de Bembibre que somos, les pedimos que hagan examen de conciencia y es que en esta ocasión, ya no pueden echarle la culpa a los de antes. Estas fiestas las han gestionado ustedes y son ustedes quienes han de responder ante los bembibrenses, aunque la respuesta, como en ocasiones anteriores, ya la conocemos de antemano: crisis y austeridad, austeridad y crisis, éstas son las claves del funcionamiento de este equipo de gobierno. Señores, servicios y gestión, eso es lo que merece Bembibre, dense cuenta ya de una vez.

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